Más dudas sobre el individuo maximizador de riqueza: la preferencia por ser honesto y visto como tal

Una revolución silenciosa está ocurriendo en la ciencia económica. El fundamento básico de la economía neoclásica sobre la conducta humana está siendo cuestionado y no se sostiene. Esto tendrá enormes implicancias para el análisis económico y, en última instancia, las recomendaciones de políticas públicas y política económica si es que la academia económica muestra una mente abierta para modificar ese supuesto básico.

Muchos trabajos están contribuyendo a esto. Comento ahora un paper de Johannes Abeler, Daniele Nosenzo y Collin Raymond titulado “Preferences for truth-telling”, publicado por el Centre for Decision Research and Experimental Economics. El resumen ya es bien claro respecto a las consecuencias de estas investigaciones:

“La información privada se encuentra en el corazón de muchas actividades económicas. Por décadas, los economistas han asumido que los individuos están dispuestos a mal informar la información privada si esto maximiza su retribución material. Nosotros combinamos datos de 72 estudios experimentales en economía, sicología y sociología y mostramos que, en realidad, la gente miente sorprendentemente poco. Luego formalizamos un amplio rango de potenciales explicaciones de la conducta observada, identificamos predicciones verificables que pueden distinguir entre modelos y llevamos a cabo nuevos experimentos para ello. Ninguna de las explicaciones más populares sugeridas en la literatura pueden explicar los datos. Nosotros mostramos que sólo combinando una preferencia por ser honesto con una preferencia por ser visto como honesto puede organizar la evidencia empírica.”

Y luego:

“Nuestro paper intenta comprender los mecanismos constituyentes que promueven la aversión a mentir…, demostrando que incluso en interacciones anónimas y no repetidas con los experimentadores, muchas personas no maximizan la mentira. En particular, mostramos que entre los muchos modelos que hemos considerado, solamente uno que combina un deseo a ser honesto con un deseo a parecer honesto no resulta falsificado por nuestros datos…. El tamaño y la robustez del efecto que documentamos sugiere que mecanismos que descansan en la información voluntaria de la verdad por parte de algunos participantes podrían tener éxito. Podrían ser más fáciles y baratos de implementar y obtener resultados que son imposibles de obtener si se requiere una compatibilidad de incentivos. Más aún, si el planificador social quiere aumentar la honestidad en la población, nuestro modelo preferido sugiere que los costos de mentir y las preocupaciones por la reputación son importantes. Así, como sean que hayan surgido los costos de mentir, la educación o los compromisos como el juramento Hipocrático, son efectivos y deberían fortalecerse.

Además, habría que hacer que sea más difícil mentir y al mismo tiempo mantener una buena reputación, por ejemplo, vía transparencia, señalamiento y vergüenza y otros sistemas de reputación.”

Ahí va el Capitán Beto, por el espacio: ¿Spinetta? Sí, pero ahora un satélite de emprendedores locales

Con los alumnos de UCEMA analizamos casos exitosos de empresarios argentinos que desarrollan negocios Internacionales. En este caso, Pablo Gora analiza el increíble caso de Satelllogic. Aquí algunos párrafos de su trabajo:

“Satellogic es una empresa argentina fundada en 2010 por Emiliano Kargieman. Desde chico Kargieman ya se caracterizaba por su inquietud y la búsqueda por crear objetos. Empezó programando y a los 15 años armó una pequeña empresa con compañeros del secundario para hacer software que vendían a pequeños negocios que estaban empezando a utilizar computadoras personales para llevar la contabilidad.

A los 17, lo contrataron en la AFIP dentro de un grupo que hacía investigación en seguridad. Y a los 19, mientras estudiaba matemática en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, fundó Core Security, una compañía de seguridad informática. La empresa facturó en 2014 34 millones de dólares.

Kargieman logró ingresar a Singulary University, un centro de estudios que queda en Silicon Valley, ahí es donde Emiliano comienza a relacionarse con satélites. Se le ocurre la idea de crear una empresa de nanos satélites que podría ayudar a millones de personas. Al volver a la Argentina, consiguió $ 6 millones del Ministerio de Ciencia de la Nación, el apoyo del INVAP y así empezó todo.

El 26 de abril de 2013 puso en órbita un pico-satélite. Fue lanzado desde el Centro Espacial de Jiuquan en China y su nombre oficial es CubeBug-1, pero fue apodado «Capitán Beto», como la canción del grupo Invisible, en referencia al ídolo de River Plate, Beto Alonso. Solo tiene dos kilos de peso.

Implicó una inversión de 1,06 millones de U$S. El lanzamiento del nanosatélite lo realizó un cohete chino tipo Larga marcha 2. El “Capitán Beto” es monitoreado desde el Radio Club Bariloche. Orbita la Tierra cada 93 minutos a una altitud de 650 km permitiendo que radioaficionados de todo el mundo descarguen los datos que genera y transmite. Se lo concibió con fines educativos.

El satélite posee tres equipos de estudio: una rueda de inercia (para controlar comportamiento), un startracker (obtiene fotos para determinar su posición) y una computadora para su navegación. En intervalo de 15 o 30 segundos emite un paquete de datos denominado baliza o ‘beacon’.

El 21 de noviembre de 2013 se puso en órbita el nanosatélite también conocido como «Manolito», por el personaje de la tira cómica Mafalda. Fue lanzado a las 4:30 de Argentina desde una plataforma en Rusia en un cohete Proton. Está fabricado con más de 80% de componentes argentinos entre los que se cuentan los paneles solares y la computadora de a bordo. Posee una cámara fotográfica de 20 megapíxeles para obtener fotografías de la Tierra, un GPS desarrollado por la empresa argentina y una carga para que los radioaficionados puedan localizarlo y dejarle mensajes. Será monitoreado desde dos estaciones terrestres ubicadas en Bariloche y en Tortuguitas (provincia de Buenos Aires).

Los ÑuSat 1 y 2 son dos satélites idénticos, apodados «Fresco» y «Batata», se lanzaron el 30 de mayo de 2016 desde China a bordo de un Long March 4B. Están diseñados para la observación terrestre y su uso será comercial, son los primeros de este tipo en Argentina.

En estos seis años, Satellogic creció y hoy emplea a 63 personas que trabajan en seis países. Son físicos, ingenieros y especialistas en ciencias de la computación cuyo promedio de edad ronda los treinta años.

“Born Global”

Desde sus comienzos la compañía conto con equipos tanto en argentina como en USA, Francia, Israel y el Reino Unido. Trabajan con una red de proveedores estratégicos de más de diez países.

Si bien la compañía recién está comenzando a comercializar sus servicios, las aspiraciones dentro del rubro internacional son muy grandes. Satellogic ya firmó cartas de intención con 10 clientes que comprarán estos servicios para monitoreo diario de campos y cultivos, y de infraestructura crítica para gobiernos. También, para control de seguridad en la industria petrolera y en el medio ambiente. Con este método se podrá reducir el impacto de los desastres naturales, por ejemplo, identificando el desarrollo de un tsunami.

Sus aplicaciones pueden ir de gobiernos y grandes industrias a un pequeño empresario que quiere tener una seguridad satelital de su empresa o el dueño de un estacionamiento que quiere tener un control de los autos que lo están ocupando

Otras 45 compañías, en el país y en el mundo, se aprestan a recibirlos una vez que ambos satélites estén activos. Sus clientes pueden ser Organizaciones gubernamentales, Industrias, compañías como individuos de todo el mundo.”

Una que despegó en serio: Despegar. Veintiún países y más de cuatro millones de usuarios

Con los alumnos de UCEMA analizamos casos exitosos de empresarios argentinos que desarrollan negocios Internacionales. En este caso, Santiago Schmidt Prim analiza a Despegar. Aquí algunos párrafos de su trabajo:

 

“La idea original de la empresa nació de 4 Argentinos, los cuales se conocieron en la Duke University (Estados Unidos), y quienes se vieron inspirados por el crecimiento de este mercado en USA. La empresa tuvo sus comienzos en el año 1999, como un emprendimiento on-line.

Meses más tarde, el emprendimiento ya tomaba nombre en Argentina como DESPEGAR.COM. Tan solo 4 meses más tarde, DESPEGAR.COM ya se estaba expandiendo por la región (Chile, Brasil, Etc.). Actualmente, Despegar opera en más de 21 países de América latina y algunos de Europa y América del Norte

La empresa fue fundada en el año 1999, y para 2007 ya tenía 4 millones de usuarios registrados, y un tráfico de 18 millones de personas al año, un verdadero gigante del turismo.

La empresa cuenta con 4000 empleados, y sucursales en 21 países latinoamericanos, además de Estados Unidos y España. Solo en Argentina la empresa cuenta con dos oficinas Sede (La Plata y Capital Federal), donde tiene más de 1400 empleados distribuidos en ambas sedes.”

¿Cómo se financió?

“La primer etapa de Financiamiento del proyecto fue con inversores independientes.

Para Mayo del año 2000 la empresa hizo una segunda ronda de financiamiento, en la cual recibieron el apoyo de varias instituciones. Hasta 2003, la empresa fue recibiendo nuevos socios inversores, Y más financiamiento de las instituciones anteriormente mencionadas.

Para dicho año, la empresa ya había comprado a su principal competidor (en Mayo de dicho año) Viajo.com. Despegar.com era, la mayor empresa de viajes de Latino-América, en tan solo 4 años.

Para el ano 2015, la empresa necesitaba una gran expansión monetaria, dado que tenían un proyecto que, según aseguraban, les daría el desarrollo tecnológico que calificaría a despegar como una de las empresas más fuertes del mercado. Para ello, vendieron el 20% del capital a la empresa Expedia.com, por un valor de 270 millones de dólares.”

SI se importan libremente laptops y Iphones pueden pasar cosas como ésta: el caso Lateral View

Con los alumnos de UCEMA analizamos casos exitosos de empresarios argentinos que desarrollan negocios Internacionales. En este caso, Santiago Gimenez analiza el caso de Lateral View. Aquí algunos párrafos de su trabajo:

“Los orígenes de esta empresa se sitúan a fines de 2008. Luego de perder su trabajo y comenzar a buscar otros puestos laborales para ganarse la vida, Juan Manuel Abrigo se dio cuenta de su profundo rechazo a las empresas de software tradicionales. “Los sueldos eran ridículos, los trabajos no estaban buenos y estaba la idea de que en las empresas de tecnología los empleados deben trabajar en sus cubículos, una cosa muy fea”, criticó el emprendedor.

“Cuando descubrí lo que quería hacer, fui a mi casa, quise bajar la aplicación para crear apps en iPhone y me di cuenta que necesitaba una Mac, pero no tenía plata”, comentó el desarrollador. “Fue entonces cuando un amigo me preguntó si de verdad quería fundar mi empresa, le dije que sí y me prestó plata”.

Después de viajar a Buenos Aires, comprar una MacBook y un iPhone, Juan Manuel comenzó a desarrollar aplicaciones de manera independiente. Siempre, siguiendo el estilo de Apple porque “tiene otra filosofía, otra visión de qué es la tecnología”, explicó el emprendedor. “La tecnología tiene que ser súper simple de usar, linda y tiene cualidades que otros proveedores no tienen.”

Con este concepto como premisa para implementar su modelo de negocios, Abrigo se asoció con dos amigos más para formar una empresa que se dedicara a hacer lo que él ya estaba haciendo como autodidacta: diseñar aplicaciones mobile. Así fundaron Lateral View, con sede principal en Mar Del Plata, Argentina. Si bien eligieron esta ciudad por ser una de las más grandes del país, poco importan las distancias en este rubro ya que en cualquier lugar del globo con acceso a internet se pueden diseñar y subir apps a las plataformas más utilizadas del mundo.

En unos pocos años pasaron de ser una simple idea de tres amigos a una compañía internacional que posee más de quince aplicaciones desarrolladas, todas con diferentes utilidades y millones de descargas. Entre las más destacadas podemos encontrar :

Kollectin: Es un portal mobile para empresas que se dediquen a la venta de joyas. Posee una interfaz simple de usar que hace que la compraventa sea segura y acepte varios métodos de pago.

Alimentes: Esta app tiene como objetivo reducir los desperdicios de alimento ofreciendo una lista de fechas de vencimiento de los artículos que ha comprado el usuario para evitar que se venzan.

Tegfy: La premisa de esta app es crear una amplia lista de puntos de interés, como bares, restaurants, lavaderos de autos y todo tipo de servicios y comercios. El objetivo es reducir las faltas de información que enfrentan los usuarios generalmente y que puedan resolver sus inconvenientes fácilmente.

Periferica: Si bien esta resulta una excepción por no tratarse simplemente de un software, no deja de ser interesante ya que se trabajó en conjunto con la empresa “MeVeo360” para realizar una simulación en 360 de los puntos más turísticos de Mar Del Plata.

 

Modelo de negocios internacionales

 

Desde su creación, Lateral View está mayoritariamente compuesta por licenciados o ingenieros en sistemas, ya que el desarrollo de apps es su actividad principal y precisan de conocimientos como programación y diseño para poder llevar a cabo su negocio. Además, dentro de sus empleados se pueden ubicar directores de cine y licenciados en publicidad. Es un ambiente de trabajo en donde se prioriza lo lúdico y la creatividad por sobre todas las cosas. Dentro de las oficinas de la empresa, se ubican salas de juegos con máquinas arcade, metegol y PlayStation para que los empleados se distiendan por momentos y fomentar la química del equipo de trabajo. Participan alrededor de 40 personas en la empresa, distribuidos entre sus tres sedes: Mar Del Plata (Argentina), San Francisco (USA) y Barcelona (España). Si bien en todas las sedes se trabaja sobre el desarrollo de nuevos contenidos, cada una funciona de punto estratégico para llevar a cabo funciones triviales para el desarrollo de la empresa.”

Artículo con Alberto Benegas Lynch (h): En nombre de los pobres se los explota de la peor manera

Con Alberto Benegas Lynch (h) volvemos a escribir juntos. Esta vez un artículo en La Nación titulado “En nombre de los pobres se los explota de la peor manera”: http://www.lanacion.com.ar/1965274-en-nombre-de-los-pobres-se-los-explota-de-la-peor-manera

“Muchos son los problemas que debe enfrentar el actual gobierno. En el nivel macro resulta medular disminuir el astronómico gasto público, lo cual significa terminar con funciones incompatibles con el sistema republicano. Para no remontarnos más allá de principios de los setenta, Perón recurrió a la inflación para financiar el gasto; los militares echaron mano al endeudamiento público; Alfonsín, a la inflación; Menem, al endeudamiento; los Kirchner, a la inflación, y ahora resulta que otra vez se pretende el endeudamiento para no enfrentar el problema de fondo de un Leviatán alarmante y sobredimensionado.

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Consideramos que éste es el eje central de lo macro. Respecto de lo micro, son muchos los temas que deben encararse a la brevedad al efecto de no repetir recetas fallidas que indefectiblemente conducirán a idénticos fracasos del pasado. Como no puede tratarse todo al mismo tiempo, en esta nota nos concentramos en el problema de las villas y concretamente en la ciudad de Buenos Aires.

La solución que proponemos para los habitantes de las villas de emergencia, que también lo será para la ciudad, consiste en asignarles derechos de propiedad de la tierra sobre la que han fabricado viviendas precarias y, en su caso, la propiedad horizontal.

Por otra parte, el estudio de la propiedad para los ocupantes informales ha sido trabajado por muchos autores, en particular por Hernando de Soto y Enrique Ghersi en El otro sendero. Esta asignación de derechos de propiedad genera incentivos para mejorar las viviendas e incluso el barrio. Debemos recordar que lo que hoy llamamos «civilización» surgió a partir de la efectiva posesión de la tierra y la posterior formalización de ese derecho.

Sin propiedad formal, el mercado inmobiliario es insignificante y restringido, no hay crédito ni instrumentos legales para evitar o resolver una ocupación o el incumplimiento de un contrato de alquiler. O más bien, si los hay, resultan en condiciones muy onerosas.

En cambio, en el contexto de la institución de la propiedad, esto atraería la atención inmediata de operadores inmobiliarios para adquirir esas propiedades y revenderlas en el mercado o para construir inmuebles de mucho mayor valor y, asimismo, permitir que los vendedores se muden a viviendas infinitamente mejores.

Los funcionarios públicos no suelen pensar de esta forma y ponen en evidencia un capricho «planificador». Les gustaría que esos barrios tuvieran otra disposición. Un urbanizador privado tendría en mente la valorización de la tierra y podría comprar propiedades allí, invirtiendo su dinero -no por la fuerza el de los contribuyentes- y podría desarrollar proyectos de diversa naturaleza que, como ahora se dice, «pongan en valor» la zona.

Sin ninguna duda, si las legislaciones son zigzagueantes y, consecuentemente, la seguridad jurídica no existiera, el proceso señalado no tendría lugar, ya que ningún inversor arriesgará sus recursos para que en medio de la operación irrumpan legisladores que con un entusiasmo digno de mejor causa modifiquen las reglas. Hay que estar en guardia con los que, al contrario de Friedrich Hayek, Bruno Leoni y tantos otros pensadores liberales, consideran que el Poder Legislativo es para cubrir todos los recovecos de la vida de las personas, con disposiciones y reglamentaciones de toda índole, con lo que asfixian la libertad. Es como escribía Marco Aurelio Risolía: «Igual que en el campo de la economía, en el terreno jurídico la inflación de la ley reduce su valor».

Tenemos que recordar que no siempre hubo villas de emergencias en este país. Los inmigrantes pobres se alojaban en los conocidos «conventillos» de la ciudad, para luego acceder a la vivienda a través de la compra de terrenos en los suburbios en cuotas extendidas en el tiempo. La degradación de la moneda y las regulaciones destruyeron esa forma de financiamiento de la vivienda. Las leyes de control de alquileres y desalojos de hecho privó a multitud de familias de sus ahorros invertidos en pequeños departamentos para alquilar y terrenitos en los cuales tenían depositadas sus esperanzas para su futuro. Sin moneda, no hay crédito a largo plazo. En su lugar, los programas de viviendas propuestos por los aparatos estatales no sólo son insuficientes, sino que suelen desembocar en todo tipo de escándalos de corrupción, como nos dan a conocer las noticias casi diariamente.

Se podría pensar que el procedimiento sugerido constituye un premio y un incentivo para tomar predios públicos a la espera de ser recompensados por ofertas atractivas y proceder a los arbitrajes correspondientes. Sin embargo, la situación no es muy diferente de la actual en el sentido de que los usurpadores podrían contar con vivienda si proceden, como lo han hecho, por ejemplo, los habitantes actuales de la villa 31.

El tema es estar atentos para no permitir nuevos asentamientos que sean arrebatos de espacios públicos. Pero los funcionarios públicos no suelen estar atentos, por deficiencias administrativas y porque sus faenas exceden la de eficaz gestor inmobiliario. Naturalmente el riesgo de conflictos varios se reduciría si el sector público dejara de poseer ciertos espacios que no cumplen con ningún fin de utilidad. Al menos en esta instancia del proceso de evolución cultural, no tiene razón de ser la propiedad inmobiliaria estatal que no sea la vía pública, plazas, parques o edificios para sus oficinas.

Estimamos que las medidas que al momento se adoptan son políticas que no pasan de retoques circunstanciales, prevalece el problema de fondo preparado para que demagogos de diverso color utilicen a los pobres en provecho propio.

El tema no consiste en la buena o mala voluntad de los funcionarios de turno, el tema radica en las instituciones que establecen incentivos en una u otra dirección.

En un plano más amplio consignamos que al efecto de lograr salarios e ingresos más elevados, muy especialmente para los más necesitados, deben establecerse las condiciones indispensables para facilitar el ahorro y la consecuente inversión. Esto no sólo requiere marcos institucionales civilizados, sino que demanda modificaciones fiscales que se traduzcan en la actualización de las valiosos propuestas alberdianas en cuanto a la eliminación de impuestos directos y progresivos que atentan contra la inversión, y reducir las alícuotas de los indirectos y proporcionales en el contexto del federalismo tributario hoy inexistente, para así retomar la mejor tradición argentina.

Esto sólo puede lograrse si se encaran reformas estructurales compatibles con una sociedad abierta, medidas que deben ponerse en marcha y darles principio de ejecución antes de que sea tarde. Sólo interesan los resultados y el balance de la gestión, las explicaciones son irrelevantes. Desde hace décadas, en nombre de los pobres se los explota de la peor manera.”

Coautores de los libros En defensa de los más necesitados (Atlántida) y Proyectos para una sociedad abierta (Abeledo-Perrot)

Más que una «valija inteligente», los que son inteligentes son los emprendedores que la crearon

Con los alumnos de UCEMA analizamos casos exitosos de empresarios argentinos que desarrollan negocios Internacionales. En este caso, Ezequiel González Sutil analiza a Bluesmart, los creadores de la “valija inteligente”. Aquí algunos párrafos de su trabajo:

“En las últimas décadas, se han dado procesos de cambio impulsados por la innovación tecnológica y la globalización en un contexto de suma complejidad.

En este sentido, Bluesmart decidió utilizar los avances tecnológicos para mejorar la experiencia de los viajeros. Las valijas han experimentado muy poca innovación desde su creación en la década de 1970.

Mediante la combinación de tecnología moderna con un diseño novedoso, la empresa desarrolló una maleta que no puede perderse, carga todos tus dispositivos y se pesa a sí mismo. La valija de mano de BlueSmart fue creada para ser la próxima evolución de la experiencia de viaje.”

“Bluesmart creó la primera valija inteligente del mundo con talento argentino distribuido por el mundo.

Todo nació en un café en Nueva York en marzo de 2014. Dos completos desconocidos se reunieron por un amigo en común. Entre café y café, una anécdota de Saez-Gil con una maleta perdida como protagonista principal terminó convirtiéndose en la base de un nuevo emprendimiento. Saez Gil y Pierucci comenzaron a dibujar las ideas que se les ocurrían en una servilleta del bar en el que estaban. Querían crear una valija conectada, que sea el complemento ideal para cualquier viajero frecuente.

Diego Saez-Gil, creador de apps como WeHostels y Tomás Pierucci, también emprendedor, pasaron de tomar un café informal a convertirse en dos de los fundadores de Bluesmart, junto a Alejo Valenti, Martín Diz y Brian Chen .

Las características de la valija no son ordinarias. Los emprendedores crearon una maleta del tipo carry on que puede ser controlada desde cualquier smartphone, tiene una batería incorporada para cargar el celular, conexión Bluetooth, permite el bloqueo del candado de la valija de forma remota y cuenta con la posibilidad de seguir la locación de la maleta desde cualquier parte.

Tras una inversión inicial de US$ 150.000 para la creación de sus prototipos, decidieron buscar financiamiento a través de la plataforma colectiva Indiegogo. La empresa creció principalmente basado en el crowdfunding 2.0. Este método de financiamiento permite validar la necesidad del mercado y obtener retroalimentación de los clientes futuros durante el desarrollo del producto. Su meta de US$ 50.000 fue superada y recaudaron más de US$ 2 millones por parte de 10.000 personas que decidieron invertir en el producto. “Teníamos una expectativa muy grande pero no pensamos que íbamos a tener tanta colaboración. Yo estaba en Hong Kong y Diego en Nueva York y no lo podíamos creer” , rememora Pierucci.

Seguidamente Bluesmart fue seleccionada por Y Combinator, la aceleradora de startups tecnológicos más prestigiosa del mundo, generando que la empresa se mude a Silicon Valley, California, con el objetivo de formar parte de su plan. Junto a DemocracyOS, la plataforma de votación online, fueron las dos empresas argentinas que formaron parte de la última camada de la aceleradora para su programa de mentorship e inversiones. Además, el emprendimiento fue elegido dentro del Top 3 de su camada y logró inversiones por más de 12 millones de dólares.

Entendieron que para poder crear una valija de este tipo iban a tener que contar con dos fábricas: una de electrónicos, situada primero en San Francisco y luego también en Argentina, y otra que arme el producto, con base en Hong Kong y Shenzhen. Sin embargo, lo más difícil no era su producción, sino que ambas empresas trabajen en conjunto, una práctica que no es común para estas fábricas. En el caso de Nueva York, la empresa decidió mantener oficinas de trabajo.”

Esto cambia el mundo. Evolución y mercados: el capitalismo avanza a través del crowdfunding

El diario La Nación reproduce un artículo publicado originalmente por el diario español El País, sobre el crowdfunding, notable ejemplo de innovación y cambio que muestra el desarrollo de los mercados modernos y los “órdenes espontáneos”, sobre los que tanto hablara tanto Adam Smith como F. A. Hayek. El artículo puede verse acá: http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/la-vanguardia-del-crowdfunding/

Alguno párrafos:

“El crowdfunding, en español llamado micromecenazgo, viene duplicando sus dígitos de año en año desde 2012. Entonces se recaudaban en el mundo 2.700 millones de dólares por esta vía (2.450 millones de euros). La última cifra lanzada por la consultora Massolution, que recoge una estimación de 2015, calcula 34.400 millones de dólares (31.200 millones de euros), más del doble que en 2014. Los expertos señalan que estamos, simplemente, ante la punta del iceberg.

Ideas que nos cambian la vida, ideas que, ahí es nada, pretenden cambiar el mundo. El crowdfunding impulsa todo tipo de iniciativas y la de Laurence Kemball-Cook encierra un gran potencial transformador: iluminar las calles con la energía de nuestros pasos.

El día que nos recibe en las oficinas de su start-up, Pavegen, en Londres, cerca de Kings Cross, se muestra un poco nervioso: está a punto de cerrar una inversión de un millón de dólares en su proyecto.

Ingeniero de formación, diseñó a los 22 años una baldosa que recoge la energía cinética (creada a través del movimiento) para transformarla en vatios. Al principio nadie creía en ella. Nadie salvo él. Kemball-Cook, de 31 años, procede de una familia de emprendedores e inventores. Su bisabuelo, sir Basil Kemball-Cook, aristócrata e ingeniero, estuvo detrás del paso de los buques de la Royal Navy del carbón al petróleo. Su abuelo inventó una tecnología de detección de sonar para los barcos. Lo cuenta a toda velocidad. Con voz profunda y firme.

Sus baldosas, mullidas cuando uno apoya en ellas el pie, son ahora 200 veces más potentes que cuando puso en marcha un prototipo confeccionado con tablas de madera y cinta adhesiva. En julio del año pasado recaudó 1.903.400 libras (2.700 millones de euros) en una ronda de crowdfunding de inversión, fenómeno que está revolucionando la escena de los emprendedores tecnológicos y en la que Reino Unido es territorio de vanguardia. Hasta 1.474 inversores apostaron por su proyecto.

Pavegen ya sirve para iluminar un pasillo de la terminal 3 del aeropuerto de Heathrow. Para generar 10 horas de luz en el campo de fútbol de una favela de Río de Janeiro. Hay 200 instalaciones en marcha por todo el mundo. En 2009, contaba con 4 empleados. Ahora son 40.

“Creo que durante mucho tiempo ha habido barreras para que la gente pudiera transformar sus ideas en compañías de un millón de dólares que puedan cambiar el mundo”, asegura, con su mirada intensa. “Antes solo lo podían hacer los bancos, las firmas de capital riesgo, los business angels. La democratización de las finanzas es el movimiento más poderoso de la última década”.

El micromecenazgo, en realidad, no es tan nuevo. La primera campaña de este tipo fue una colecta para construir el pedestal sobre el que se sostiene la estatua de la Libertad en Nueva York y data de 1883. Pero nunca había resultado tan fácil, a golpe de clic. Internet y la tecnología lo han simplificado todo. El emprendedor tiene que hacer un buen vídeo en el que explique el proyecto, diseñar una buena campaña en redes sociales y esperar a que su idea triunfe.

Indiegogo y Kickstarter, nacidas en 2007 la primera y en 2009 la segunda, son las compañías que lo cambiaron todo. Ambas se han centrado hasta ahora en la modalidad de recompensa, la tradicional. “El crowdfunding ha facilitado que miles de emprendedores pudieran crear su proyecto”, dice orgulloso y con aplomo, en conversación telefónica desde Silicon Valley, David Mandelbrot, consejero delegado de Indiegogo. “Ha permitido que las comunidades decidan”. Cuando se le pregunta cuál ha sido el proyecto más asombroso que ha alumbrado su plataforma, no duda un segundo: Flow Hive.”

El populismo, tal vez un lamentable invento latinoamericano, ahora preocupa en todo el mundo

El Instituto Juan de Mariana saca a la luz un necesario informe, englobado en su colección de Mitos y realidades, en el que se aborda el confuso fenómeno del populismo: Mitos y realidades de los movimientos populistas: ¿Una expresión social de descontento o una estrategia para concentrar poder político?

Son varias las dimensiones que este término adquiere en el debate público y académico, lo que explica que las interpretaciones de este proceso político sean heterogéneas y, en ocasiones, hasta contradictorias. Así pues, el populismo se ha convertido en un cajón de sastre empleado por un gran número de profesionales de la comunicación, la disciplina politológica o la economía.

Ha ido ganando un espacio potencialmente peligroso al servir sencillamente como arma arrojadiza para clasificar aquello que no nos gusta o a nuestros adversarios políticos. La otra cara de esta moneda es el efecto dilución o desgaste del término populismo: la sociedad perderá de vista las amenazas reales de un sistema de estas características cuando se despliega en su forma más liberticida y cruenta.

En aras de aportar la mayor claridad a su estudio, cabe entrar a analizar cuáles son estas dimensiones analíticas:

  • Estrategia retórica populista frente a régimen populista
  • Populismo de extrema izquierda o extrema derecha: elementos comunes y diferencias

Estrategia retórica frente a régimen populista

El repaso bibliográfico, en el que se ha hecho especial hincapié en la obra del experto en la materia Ernesto Laclau, nos ha facilitado el camino para llegar a dos conclusiones.

La primera, que al hablar de populismo se habla de una lógica inherente al propio sistema liberal-democrático. Este sistema se fundamenta en la combinación de la alternancia de los gobernantes en el poder a través del sistema electoral con la protección de los derechos y libertades por medio del Estado de derecho, lo que incluye la limitación al poder político y la separación de poderes, todo ello recogido normalmente en una constitución.

El propio sistema lleva el germen (véanse, por ejemplo, los esfuerzos de la Escuela de la elección pública por entender y atajar el problema) que lo debilita o, en casos más extremos, certifica su defunción. Esto es así cuando los derechos, libertades y contrapoderes son erosionados y eliminados gradualmente por los populistas al amparo de las urnas.

La segunda conclusión es que esa lógica se puede desglosar, dividir en dos procesos. Uno, el primero, es común a todos aquellos que participan en política partidista; el segundo proceso representa un verdadero peligro para la estructura de derechos y libertades.

La estrategia retórica populista es un recurso al que se suma hoy casi todo partido político, cualquiera que sea el espectro en el que se mueva. Todo populista -en este sentido retórico- quiere convencer y obtener votos. Por ello, practica habitualmente la demagogia.

Lo que puede devenir en tragedia para la sociedad es cuando el populista demagogo edifica -si el movimiento populista tiene éxito- un régimen populista propiamente dicho. En estos casos, se logra erigir un sistema híbrido, a medio camino entre una democracia y un sistema político autoritario, que sin duda limitará las libertades individuales y colectivas. De esta manera, en un régimen de estas características, la retórica populista es una condición necesaria, pero no suficiente por sí sola.

¿Cómo se desarrolla entonces un régimen populista? Las lecturas y la bibliografía especializada encuentran dos cuestiones ambientales y una serie de requisitos que producirán, combinados diestramente, un régimen populista.

En lo que respecta al ambiente, dos palabras son clave: democracia y descontento. Los movimientos populistas son virus ab initio de los sistemas democráticos. Es importante distinguir, pues, que las formas políticas que son resultado de un golpe de Estado, esto es, las dictaduras autoritarias y totalitarias, no son regímenes populistas. El populismo nace de la democracia, se desarrolla en la democracia y, al igual que cualquier virus, necesita de unas particulares condiciones ambientales para que se cultive y desarrolle.

Por lo tanto, cuando coexistan un sistema democrático y amplio descontento en la sociedad, el peligro está servido. La probabilidad de que surja un candidato populista se multiplicará inevitablemente. Algo curioso, y que han indicado algunos politólogos como Axel Kaiser o Gloria Álvarez, es que el descontento puede fabricarse a través de la propaganda, aunque los datos macroeconómicos, de desarrollo, migratorios, etc. sean favorables para la sociedad. ¿Qué quiere decir esto? Que se puede manufacturar el populismo a través de un discurso atractivo, modificando con ello la comprensión que la ciudadanía tiene sobre la realidad en la que le toca vivir. La clave es que exista descontento, real o ficticio, y capitalizarlo políticamente. Así, aunque la agenda política del aspirante a gobernante sea liberticida, la democracia es una herramienta muy valiosa para él, primero, para alcanzar el poder en una época de descontento generalizado, y, segundo, porque le permite desarrollar su programa autoritario a tumba abierta porque la oposición queda desarmada moral y argumentativamente por la legitimidad que adquieren sus políticas por los votos de las urnas.

Pero, además de estas condiciones ambientales, se necesitan otros elementos para que la mera estrategia retórica populista –típica de todos los partidos- desemboque en un régimen populista. Hay unos ingredientes sine qua non:

  1. Liderazgo carismático.
  2. Discurso que fusiona la figura de ese líder con el pueblo al que dice representar.
  3. Ventana de oportunidad política que promueva la erosión del sistema político de turno generando una concentración y centralización del poder en manos de ese líder.

Sin los tres elementos, es poco probable que triunfe un movimiento populista y logre destruir el sistema de libertades tal y como lo conocemos.

La lógica populista pretende construir un movimiento político hegemónico capaz de copar el poder, concentrar el mismo y sobrevivir a lo largo del tiempo, respondiendo a los intereses de una minoría política bien organizada. Ciertamente, el descontento sirve de mecha populista, pero se necesita un líder carismático que compacte el discurso y el conjunto de demandas insatisfechas existentes entre determinados grupos de la población. El régimen populista concentra el poder, muchas veces, mediante nuevas organizaciones políticas con líderes carismáticos megalómanos que conectan con el abstracto pueblo al que dicen representar y defender. Las estructuras resultantes son a menudo jerarquizadas, muy verticales, con nula democracia interna, en las que el líder y su equipo más cercano controlan férreamente el aparato del partido.

Es importante entender cómo se combinan todos estos elementos. La ventana de oportunidad se cimienta en el descontento derivado de una crisis (real o disfrazada). Es en este contexto cuando una figura pública carismática emerge con la promesa de revertir la situación de crisis e injusticias de la etapa previa mientras apela a un discurso pretendidamente aglutinador, pero que va cargado de sed de conflicto. Esta representatividad del cuerpo social la persigue de dos formas: por un lado, se erige como salvador de la ciudadanía, a la que da una unidad de destino como pueblo, gente (Podemos en España), nación, etc.; por otro, concentra en su discurso unificador una variada gama de demandas insatisfechas de la población, muchas veces con poca relación entre sí, hasta alcanzar una unidad de discurso. Se convierte ese movimiento en una cruzada, un sentimiento de aspiración colectiva, al tiempo que consigue congregar a colectivos con diversos intereses en torno a ese mismo propósito común.

Al final del proceso: “todos (los elegidos) son uno” y las demandas políticas pueden reducirse a unos pocos “eslóganes”.

Simultáneamente, y de forma inevitable en el proceso, el líder dirigirá el descontento a un enemigo muy claramente identificado. Con diagnósticos y recetas muy simplistas, azuzará a sus seguidores para enfrentarse abiertamente a uno o varios grupos sociales, convertidos en chivos expiatorios: oligarcas, inmigrantes, judíos, comerciantes, bancos, naciones extranjeras, etc. Se polarizará la sociedad y aparecerán víctimas y culpables. La convivencia se hace imposible y se instala la crispación mientras la masa es movilizada con apelaciones a los peores instintos: resentimiento, soberbia, miedo, codicia, etc.

Los resortes del poder político, legislativo, judicial, mediático, empresarial y económico quedarán al servicio del programa populista y bajo el dominio del partido. Los contrapoderes institucionales que ponen coto al poder hegemónico irán desvaneciéndose al ritmo en que lo hacen los derechos y libertades de los ciudadanos. Dará comienzo una nueva era de concentración y centralización de poder, nada halagüeña para las libertades.

No es de extrañar que los discursos populistas, cuyo componente mesiánico es innegable, estén teñidos de ilusión y esperanza para la clase elegida, y de exclusión y odio para los repudiados. El conflicto está en la esencia de cualquier régimen populista.

Populismo de izquierdas o de derechas

Una confusión muy frecuente en el debate que se cierne en torno al populismo se origina en la dificultad de encasillar este fenómeno en las categorías políticas que los agentes sociales manejan con regularidad: izquierda o derecha. El populismo no conoce limitaciones ideológicas. Puede ser empleado como herramienta para tomar y concentrar el poder por unos y por otros a través del proceso democrático.

Aunque cada agenda política y social diverja por cuestiones puramente ideológicas, los regímenes populistas (o los movimientos que aspiran a serlo) emplean muy parecidas técnicas con el objetivo de transformar la democracia liberal e instaurar un régimen autoritario.

La segunda parte de este informe, de carácter más empírico, se centra en analizar las características de los movimientos populistas de izquierda y de derecha existentes en Latinoamérica y en Europa.

Empecemos con la izquierda. El populismo socialista de la tercera ola latinoamericano (Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador) guarda similitudes con la nueva extrema izquierda que ha surgido en Europa desde el estallido de la crisis en el año 2008. Ambos, a un lado y otro del Atlántico, han sido capaces de edificar un movimiento con:

  • Líderes carismáticos y megalómanos.
  • Plantear una demanda propia aglutinando descontentos.
  • Construir un discurso polarizante que presenta a los amigos (el concepto gente) y a los enemigos (oligarcas, capitalistas, etc.).
  • Proponer un dramático incremento del gasto por parte del Estado ocultando que el mismo se financiaría seguramente con enormes confiscaciones o impresión masiva de moneda (véanse los casos de Venezuela, Argentina, etc.). Un ejercicio de clara irresponsabilidad económica.
  • Manejar una política de comunicación soberanista y nacionalista haciendo hincapié en la independencia y no en la xenofobia.
  • Proponer reformas constitucionales que ayuden a un progresivo fortalecimiento del poder ejecutivo.

El espacio final de este recorrido geográfico y temporal del populismo de izquierdas se ha dedicado a Podemos por su analogía con la tercera ola latinoamericana.

En cuanto a los movimientos populistas de la derecha nacionalista, el análisis anterior nos sirve casi por completo. Lo que les distingue, en lo fundamental, no es sino el foco de sus iras, es decir, cómo orientan la relación de víctima-culpable. Estos son sus elementos diferenciales:

  • Superan discursivamente la frontera de lo políticamente correcto.
  • Por ello, suelen utilizar un discurso xenófobo, antiinmigración y tremendamente nacionalista.
  • Suelen añadir nuevos temas a la agenda política tradicional y, de esa forma, canalizan el descontento existente en las capas sociales que les apoyan electoralmente.

Amanecer Dorado en Grecia (abiertamente filonazi), el Frente Nacional en Francia (fundado por Jean Marie Le Pen), el partido Jobbik húngaro o la Rusia Unida de Putin tienen programas marcadamente liberticidas. Partidos como el Bündnis Zukunft Österrich (Alianza para el futuro de Austria), los gobiernos regionales de Lombardía y Véneto en Italia (Liga Norte) y, en cierto grado, Donald Trump y el UKIP de Farage comparten algunos de estos elementos populistas en su discurso, pero resulta incierto el efecto institucional que podrían llegar a tener.

Es crítico que el concepto de populismo, y todas las caras con las que este se manifiesta, se clarifique para que todos aquellos comprometidos con los análisis rigurosos y la libertad comprendan las características que poseen las organizaciones de extrema izquierda y extrema derecha en los regímenes democráticos.

Es tarea ciudadana evaluar en cada caso si la amenaza es suficiente para hacer peligrar la estructura de derechos y libertades tan costosa de ganar y proteger. Esperamos que la guía cumpla con su objetivo y oriente a los individuos en tan importante labor fiscalizadora.

Etermax: desde Villa Urquiza consiguió 150 millones de downloads para Preguntados, y ahora China

Con los alumnos de UCEMA analizamos casos exitosos de empresarios argentinos que desarrollan negocios Internacionales. En este caso, Francisco Benini analiza a Etermax. Aquí algunos párrafos de su trabajo:

“Etermax es la compañía líder en desarrollo de juegos sociales de Latinoamérica. Con sede en Buenos Aires, Argentina, se ha erigido como empresa modelo en el desarrollo de juegos multiplataforma en la región. Cuenta con líderes jóvenes y emprendedores, que trabajan duro para delinear el futuro de los videojuegos, todos los días.

Etermax, la compañía que Máximo Cavazzani (de 30 años) fundó a sus 23 años, funciona en el primer piso de la empresa textil de su padre, ubicada en Villa Urquiza.

La empresa cuenta actualmente con más de 200 millones de instalaciones totales, más de 20 millones de usuarios activos diarios, 60 millones de usuarios por mes, 500 millones de impresiones diarias, 3000 millones de partidas jugadas el año pasado, y un promedio de 85 minutos por usuario.”

“Sin duda alguna, Apalabrados (2011) fue un éxito en el mundo, pero no fue hasta el 2014, cuando es lanzado Preguntados que la empresa logra consagrarse en la cima del éxito en este mercado.

Por su parte Preguntados, lanzada al mercado a finales del 2013 ha sido descargada más de 150 millones de veces alrededor de todo el mundo, con esta aplicación fue que Etermax logra consagrarse en la cima del éxito en estos mercados, fue elegido mejor juego de la semana en las tiendas de AppStore y Play Store, permaneció por 66 días consecutivos en este lugar.”

“Preguntados se lanzó en América Latina inicialmente, pero Máximo quería “conquistar” el mundo, esto traía una enorme complicación, para esto debía inventar millones de preguntas y respuestas en idiomas extranjeros y países de los cuales no conocía su historia, su cultura, etc. Para una empresa que para entonces solo tenía un puñado de empleados, la tarea era imposible. Por ejemplo, para poder ofrecer preguntas interesantes y relevantes en Alemania, a Etermax no le quedaba más remedio que contratar a muchos investigadores de dicha nacionalidad, y lo mismo para cualquier otro país en el que quisieran entrar.

«Nos dimos cuenta de que los juegos de preguntas y respuestas funcionaban en todo el mundo, pero había el problema del contenido»

La solución fue muy simple, invitar a los usuarios a enviar ellos mismos sus propias preguntas, algo que siguen realizando hoy en día, a un ritmo de 1 millón por día. Y en lugar de tener que contratar a miles de personas para comprobar las preguntas, estas son autoevaluadas por los usuarios, quienes además de comunicar que las respuestas o preguntas no son válidas o son incorrectas, pueden calificar las preguntas de acuerdo a si las encontraron “divertidas” o “aburridas”, de este modo se van eligiendo las preguntas que son realizadas en cada zona. Luego el software monitorea y actualiza el sistema. Máximo se refirió al sistema como una “fábrica de preguntas”.

«Con la colaboración de los jugadores, podemos mejorar el contenido de todo el mundo»

Enrique Carrier, analista argentino de nuevos medios y juegos, dice que el éxito de Preguntados se debe a las preguntas generadas por los usuarios.

«Fue una gran decisión permitir a los jugadores que envíen sus preguntas, porque así el contenido se hace cada vez más local»

«Cavazzani consiguió mantener el equilibro: ascender a un nivel internacional con un juego bien hecho sin perder el sabor local de cada país».

Para el futuro de la empresa, Máximo quiere expandir el modo de Preguntados por Canales (Preguntados Kingdom), en donde usuarios, instituciones y empresas podrán administrar su propio juego de preguntas, pero con una tematica especifica, entre las empresas que ya se adhirieron se encuentran Greenpeace, la revista Time, la Cruz Roja, y muchas mas empresas, y otras tantas que ya demostraron su interés, además de estos, habran canales sobre Breaking Bad, Los Simpsons, clubes de futbol, etc.

Por otro lado, quieren dedicarse a una plena expansión en países nórdicos y hacia China y muchos otros países de oriente, en donde no tienen mucho mercado.

Hayek, entre el instinto y la razón: el futuro de la economía hay que buscarlo en las teorías evolutivas

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico II, Escuela Austriaca, terminamos el curso a toda orquesta, con el extraordinario primer capítulo del último libro de Hayek “La Fatal Arrogancia”. Ese capítulo, titulado “Entre el instinto y la razón”, consolida el vínculo entre los escoceses (Hume, Smith, Ferguson), las teorías evolutivas (Darwin) y la escuela austríaca (Menger, Böhm-Bawerk, Mises, Hayek y otros). Así comienza:

Hayek

“Como queda dicho, nuestra capacidad de aprender por imitación es uno de los logros más fundamentales del largo proceso de evolución de nuestros instintos. Tal vez la cualidad más importante del legado genético de cada individuo, aparte las respuestas innatas, sea la posibilidad de acceder a ciertas habilidades a través de la imitación y el aprendizaje. De ahí la importancia de precaverse, desde el primer momento, contra cualquier planteamiento proclive a lo que he denominado «la fatal arrogancia»: esa idea según la cual sólo por vía de la razón pueden alcanzarse esas nuevas habilidades. La realidad no puede ser más opuesta, pues también la razón es fruto de la evolución, al igual que nuestros esquemas morales, aunque con un distinto desarrollo evolutivo. No podemos, por tanto, instituir a la razón en árbitro supremo ni sostener que deben ser consideradas válidas tan sólo aquellas normas que logren superar la prueba de la razón.

Abordaremos luego más detalladamente todas estas cuestiones, por lo que en el presente contexto me limitaré a anticipar algunas conclusiones. Entiendo que el título «Entre el instinto y la razón» de este capítulo debe ser interpretado casi literalmente. En efecto, quisiera llamar la atención del lector sobre el hecho de que las cuestiones que ocupan nuestra atención deben quedar ciertamente situadas entre el instinto y la razón.

Por desgracia, la trascendencia de estos problemas suele ser minimizada por entenderse que sólo hay un espacio vacío entre uno y otro de los indicados dominios. La conclusión fundamental a la que, en mi opinión, deberá concederse especial atención es que esa evolución cultural que, según hemos señalado, desborda por completo al instinto –al que frecuentemente contradice– tampoco es, como más adelante veremos, fruto del ejercicio de la razón.

Mis opiniones al respecto, expuestas en anteriores trabajos (1952/79, 1973 1979), pueden resumirse como sigue. La capacidad de aprender es más el fundamento que el logro de nuestra razón de nuestro entendimiento. El hombre no viene al mundo dotado de sabiduría, racionalidad y bondad: es preciso enseñárselas, debe aprenderlas. No es la moral fruto de la razón, sino que fueron más bien esos procesos de interacción humana propiciadores del correspondiente ordenamiento moral los que facilitaron al hombre la paulatina aparición no sólo de la razón sino también de ese conjunto de facultades con las que solemos asociarla. El hombre devino inteligente porque dispuso previamente de ciertas tradiciones –que ciertamente hay que emplazar entre el instinto y la razón– a las que pudo ajustar su conducta. A su vez, ese conjunto de tradiciones no derivan de la capacidad humana de racionalizar la realidad, sino de los hábitos de respuesta. Más que ayudarle a prever, se limitan a orientarle en cuanto a lo que en determinadas situaciones reales debe o no debe hacer.

Todo ello hace que no podamos por menos de tener que sonreír al constatar cómo ciertos trabajos científicos sobre la evolución –algunos realizados por expertos de la mayor solvencia–, tras admitir que el orden existente es fruto de algún pretérito proceso ordenador de carácter espontáneo, conminan, sin embargo, a la humanidad a que, sobre la base de la razón –precisamente en momentos en los que las cosas se han vuelto tan complejas– asuma el control pleno del proceso en cuestión. Contribuye a nutrir tan ingenua pretensión ese equivocado enfoque que en anteriores ocasiones he denominado «racionalismo constructivista» (1973), enfoque que, pese a carecer de todo fundamento, tan decisiva influencia ha ejercido sobre el pensamiento científico contemporáneo, hasta el punto de quedar explícitamente recogido en el título de una obra ampliamente difundida de cierto famoso antropólogo de inclinación socialista. Man Makes Himself (v. Gordon Childe, 1936) –tal es el título de la obra de referencia–, se ha convertido de hecho en lema que ha inspirado a una amplia familia de socialistas (Heilbroner, 1970:106). Semejantes planteamientos se basan en la noción científicamente infundada –y hasta animística– según la cual en algún momento de la estructuración evolutiva de nuestra especie se instaló en nuestro organismo un ente llamado intelecto o alma, que, a partir de entonces se convirtió en rector de todo ulterior desarrollo cultural (cuando lo que en realidad sucedió fue que el ser humano fue adquiriendo poco a poco la capacidad de aprehender el funcionamiento de esquemas de elevada complejidad que le permitían reaccionar más eficazmente a los retos de su entorno). Ese supuesto, que postula que la evolución cultural es cronológicamente posterior a la biológica o genética, hace caso omiso de los aspectos más fundamentales de una evolución, a  lo largo de la cual nuestra capacidad racional fue adquiriendo su actual estructura. La idea de que la razón, fruto de ese proceso, pueda hoy determinar el curso de su propia evolución (por no aludir a las muchas otras capacidades que infundadamente le suelen ser también atribuidas) es inherentemente contradictoria y fácilmente refutable (véase, al respecto, los capítulos V y VI).

Es más inexacto suponer que el hombre racional crea y controla su evolución cultural que la suposición contraria de que la cultura y la evolución crean la razón. En cualquier caso, la idea de que, en determinado momento, surgió en la humanidad la posibilidad de establecer racionalmente el curso de su propio destino, desplazando así la incidencia de los procesos evolutivos, intenta simplemente sustituir una explicación científica por otra de carácter casi sobrenatural. La ciencia evidencia que no fue esa realidad psíquica que denominamos mente lo que originó la aparición del orden civilizado, y menos aún que, llegada a cierto grado de desarrollo, asumiera el control de su evolución futura. Lo que realmente sucedió fue que tanto la mente como la civilización alcanzaron simultáneamente su potencial actual. Eso que llamamos mente no es algo con lo que el individuo nace –como nace con un cerebro– ni algo que el cerebro produce, sino una dotación genética (p. ej. un cerebro con una estructura y un volumen determinados) que nos permite aprender de nuestra familia, y más tarde, en el entorno de los adultos, los resultados de una tradición que no se transmiten por vía genética. En este sentido, nuestra capacidad racional no consiste tanto en conocer el mundo y en interpretar las conquistas humanas, cuanto en ser capaces de controlar nuestros instintivos impulsos, logro que escapa a las posibilidades de la razón individual, puesto que sus efectos abarcan a todo el colectivo. Estructurada por el entorno en el que para cada sujeto transcurre la infancia y la pubertad, la mente va a su vez condicionando la preservación, desarrollo, riqueza y variedad de las tradiciones que otras mentes más tarde asimilarán. Al ser transmitidos en el contexto del entorno familiar, ese conjunto de hábitos queda sometido a la influencia de una pluralidad de condicionamientos morales a los que pueden ajustar su comportamiento quienes, ajenos a la colectividad en cuestión, se incorporan a ella más tarde. De ahí que pueda plantearse seriamente la cuestión de si alguien que no hubiese tenido la oportunidad de estar en contacto con algún modelo cultural habría podido acceder verdaderamente a la racionalidad.

Así como el instinto precedió a la costumbre y a  la tradición, así también estas últimas son anteriores a la  propia razón. Tanto desde el punto de vista lógico como desde el psicológico e histórico, la costumbre y la  tradición deben, pues, quedar ubicadas entre el instinto y la razón. No derivan de lo que solemos denominar «inconsciente»; no son fruto de la intuición, ni tampoco de la  aprehensión racional. Aunque en cierto modo se  basan en la experiencia –puesto que tomaron forma a lo largo de nuestra evolución cultural–, nada tienen que ver con algún comportamiento de tipo racional ni surgen porque se haya advertido conscientemente que los hechos evolucionaban de determinada manera. Aun cuando ajustemos nuestro comportamiento a los esquemas aprendidos, en innumerables ocasiones no sabemos por qué hacemos lo que hacemos. Las normas y usos aprendidos fueron progresivamente desplazando a nuestras instintivas predisposiciones, no porque los individuos llegaran a constatar racionalmente el carácter favorable de sus decisiones, sino porque fueron capaces de crear un orden de eficacia superior –hasta entonces por nadie imaginado– a cuyo amparo un mejor ensamblaje de los diversos comportamientos permitió finalmente –aun cuando ninguno de los actores lo advirtiera– potenciar la expansión demográfica del grupo en cuestión, en detrimento de los restantes.”