La Tragedia de los Comunes y la Ley de Gresham en un simple almuerzo luego de un juego de golf

Un día de golf puede ser una distracción para relajar una pesada semana de trabajo, pero también puede ser una oportunidad para encontrarse con todo tipo de leyes económicas y conceptos de esta ciencia.

Comencemos por las reglas del deporte mismo. Son un claro ejemplo de normas sociales resultado de un largo proceso evolutivo, con un alto componente de tradición y, luego ya de muchos años, alguna agencia que se dedica a ordenar las reglas y a dictar nuevas. En el caso del golf esas agencias son dos entidades privadas: The Royal and Ancient Club of St. Andrews para todo el mundo y US Golf Association para Estados Unidos y México.

Emisión pesos

El club mismo donde jugamos es un emprendimiento privado, resultado de la iniciativa emprendedora de algunos pioneros, allá por los comienzos del siglo XX, quienes dedicaron muchos esfuerzos y recursos para que tengamos hoy esta cancha. En buena medida, somos “free riders” de sus esfuerzos, sin embargo, ellos los hicieron igual, aun sabiendo que no iban a tener la oportunidad de cobrarnos por esos tan importantes servicios que nos han dado.

El club provee lo que en economía denominaríamos como un “bien público” y resuelve en forma bastante fácil sus dos características distintivas: la no exclusión, y la no rivalidad en el consumo. Para la primera utiliza un sistema bastante sencillo, una casilla en la puerta y un carnet con el nombre del socio; para la segunda determina una cuota básica con la que financia los servicios generales a todos los socios y luego un pago específico para cada deporte, ya sea la amarra de un barco, el golf, o jugar al tennis. El club soluciona una gran cantidad de problemas para los que normalmente se nos dice que el mercado falla y solamente el estado los puede resolver.

Durante el transcurso del juego no hace falta ninguna policía, los jugadores se controlan entre sí, con el simple procedimiento de intercambiar las tarjetas y cualquier disputa se resuelve por consenso entre los jugadores o, a lo sumo, y sobre todo en caso de un torneo, apelando a la autoridad de la cancha. Hasta ahora, el gobierno no existe. Será por eso que algunos disfrutamos este deporte.

Terminan los 18 hoyos y el grupo se reúne para un almuerzo liviano. Quien nos atiende es un concesionario privado, no es parte del club. Está allí para ganar dinero, aunque ya nos conocemos, no pensamos en eso.

Y entonces aparecen dos conceptos económicos que llamaron mi atención. El primero es bien conocido: la tragedia de los comunes. Como cada uno pide lo que quiere comer y beber, pero luego la cuenta se reparte entre todos por partes iguales, existiría un claro incentivo para no cooperar, pidiendo lo más caro y luego que se pague entre todos: un equilibrio de Nash negativo en un juego tipo dilema del prisionero. Pero eso no sucede, estamos en un juego repetido, nos encontramos todas las semanas: quien actúe de esa forma tarde o temprano no será considerado un buen miembro del grupo. Los juegos repetidos llevan a la cooperación: aquí nadie se excede en sus pedidos, y muchos proponen aportar más por haber pedido algo distinto.

Los miro y no parecen ‘homo economicus’, parecen buenos amigos. Por eso la economía experimental ha mostrado que en juegos del tipo “dictador” los participantes de carne y hueso, no individuos ‘ideales’, no buscan maximizar su propia utilidad.

Finalmente llega el momento de pagar. Sacamos las billeteras. Sin que haya dicho nada, observo la Ley de Gresham en notable acción: todos seleccionan entre sus billetes de 100 (tampoco son tantos), y entregan los de Evita. Claro, tal vez será un grupo anti-peronista, o más bien anti-K pero, bueno, los K harán lo inverso, se guardarán esos billetes y entregarán primero los de Roca.

Entre los dos billetes existen un ‘tipo de cambio fijo’, y, dice Wikipedia al respecto: “La Ley de Gresham es el principio según el cual, cuando en un país circulan simultáneamente dos tipos de monedas de curso legal, y una de ellas es considerada por el público como «buena» y la otra como «mala», la moneda mala siempre expulsa del mercado a la buena. En definitiva, cuando es obligatorio aceptar la moneda por su valor facial, y el tipo de cambio se establece por ley, los consumidores prefieren ahorrar la buena y no utilizarla como medio de pago.” Una ley del siglo XVII.

En fin, para terminar un consejo: no piensen en esto cuando juega porque les aseguro que les va a ir muy mal.

Cristina F. de Kirchner sobre la inflación y el desempleo. Contesta Ravier sobre la curva de Philips

Comentaba Marcelo Longobardi en la radio una de estas mañanas, una frase atribuida a Cristina Kirchner diciendo que es mejor la inflación que el no-consumo. Su crítica fue correcta.

Pero un programa de radio no es para tratar mucho de teoría económica. Lo cierto es que la frase de CFK expresa algo que conocemos como ‘curva de Fisher”, la que, en términos muy simples, planteara un dilema supuestamente inevitable para la economía: o más actividad económica con inflación o menos inflación con más desempleo.

Este supuesto ‘dilema’ cayó ante la evidencia de lo que luego se llamó ‘estanflación’, que fue, precisamente, lo que tuvo Argentina durante los últimos años de CFK: inflación y desempleo, ambos a la vez, y ambos creciendo. Para analizar el tema, recomiendo este trabajo de Adrián Ravier, aunque tiene varios sobre el tema: https://puntodevistaeconomico.files.wordpress.com/2012/03/pm_ravier.pdf

Unos párrafos:

“Así como en los años sesenta la evidencia empírica demostró la carencia de sustento teórico de la Curva de Phillips keynesiana dando lugar a la contrarrevolución monetarista, desde los años setenta y hasta la actualidad la misma evidencia empírica vuelve, pero esta vez para contraponerse a la Curva de Phillips vertical monetarista —y también a aquella sustentada en las expectativas racionales—.

En el mismo artículo donde Friedman (1976) ofrece la síntesis del debate, plantea que «en los últimos años una inflación más alta a menudo ha sido acompañada por mayor y no menor desempleo, especialmente si se toman períodos de varios años de duración. Una curva de Phillips estadística simple para tales períodos parece de pendiente positiva, no vertical.»

Denominaremos a este dilema, «la observación de Friedman», entendida como aquella en la que Friedman observa una realidad empírica diferente a la ya señalada Curva de Phillips vertical. Observa Friedman que la inflación genera mayor desempleo, sin embargo su modelo basado en expectativas adaptativas o racionales, sumado al supuesto de neutralidad del dinero en el largo plazo, sólo le permite formular una Curva de Phillips vertical. Observa Friedman, sin embargo, una curva de Phillips de pendiente positiva en la que el efecto real de largo plazo no sería neutral.”

Y cita a Hayek:

«En conclusión puedo decir que la inflación tiene, por supuesto, otros efectos deficientes, mucho más penosos de lo que la mayoría de la gente comprende cuando no ha pasado por ella, pero el más serio y, a la vez, el menos comprensible, es que a la larga inevitablemente produce la desocupación extendida.»

Menos aranceles, menos trabas, menos costos de comunicación y de transportes: globalización

Entre tantas otras, la sabiduría de Adam Smith se ve resaltada cuando analizamos la globalización y recordamos su notable teoría sobre la extensión del mercado y la profundización de la división del trabajo.

Con los alumnos de UCEMA estamos leyendo el informe de la OMC sobre el Comercio Mundial de 2008 porque trae un buen resumen de la evolución de las teorías del comercio internacional en los últimos anos. También explica y comenta el fenómeno de la globalización, el que no es otra cosa que una mayor división internacional del trabajo gracias a una mayor movilidad de todos los recursos.

El informe señala tres causas para esta “globalización”: mejoras tecnológicas en el transporte y las comunicaciones; cambios políticos profundos que han integrado a muchos países el comercio internacional (Rusia, Europa Oriental, China, Vietnam, pero también India y otros países), y desregulaciones en los países que ya eran miembros de la OMC (antes GATT).

En la Sección D trata sobre “El Comercio, la Localización de la Producción y la Organización Industrial de las Empresas”, señalando que se dan dos fenómenos al mismo tiempo: la concentración y la fragmentación. Según este segundo, las empresas fragmentan sus procesos productivos en muy diversos países (hace poco puse un post sobre este tema y el caso del Ipod), pero al mismo tiempo ciertos procesos se aglomeran en determinados países o regiones (como la manufactura en China o la innovación en California).

Ipod

La fragmentación de los procesos productivos ha sido posible debido a la caída en los costos del comercio internacional. Algunos datos interesantes que trae el informe:

Aranceles: el tipo arancelario medio antes de la primera ronda de negociación del entonces GATT en 1947 era entre el 20 y el 30%. EN 2005 era de 3,9%.

Barreras no arancelarias: es casi imposible medirlas pero un estudio dice que habrían sido tres veces menores en los 90 que en los años 70.

Transporte: este costo es tres veces más importante que el de los aranceles. Todos ellos han caído. El marítimo gracias a los registros de libre matrícula, la mayor escala de los barcos y el uso de contenedores. Los costos del transporte aéreo disminuyeron el 92% entre 1955 y 2004, ayudado recientemente por las políticas de “cielos abiertos” de algunos países. También se redujo el tiempo: el tiempo medio de envío a los Estados Unidos cayó de 40 a 10 días. “Si se considera un costos promedio por día del 0,8% ad valorem, la utilización de medios más rápidos de transporte equivale a reducir los aranceles el 24%”.

Comunicaciones: el costo de las llamadas internacionales ha caído de un índice de 100 en 1955 a 10 en 2005. Las llamadas nacionales, por ejemplo, en Alemania, han caído de un índice de 100 en 1975 a 41 en 2005.

Y destaca los siguientes hechos: “En primer lugar, tanto la deslocalización de las mercancías como de los servicios ha aumentado fuertemente en los dos últimos decenios. En segundo término, aunque la subcontratación internacional de productos intermedios es cuantitativamente más importante que la de los servicios, la deslocalización de los servicios ha aumentado con mayor rapidez en los últimos años. En tercer lugar, la deslocalización se ha incrementado de forma sustancial tanto a través del comercio en condiciones de plena competencia como del comercio interempresarial. En cuarto lugar, estas tendencias se han generalizado en todos los sectores y tipos de insumos.” En este mundo que claramente se describe, algunos países latinoamericanos han sabido subirse al tren, otros prefieren cerrarse y dejarlo pasar.

Huerta de Soto sobre las diferencias entre la escuela neoclásica de economía y la escuela austriaca

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Econonómico II (Escuela Austriaca) de Económicas, UBA, vemos el artículo de Jesús Huerta de Soto “La Escuela Austriaca moderna frente a la Neoclásica” (Revista de Economía Aplicada, vol V, Invierno 1997). Aquí van dos de esas diferencias:

Huerta de Soto

“Para los teóricos austríacos la Ciencia Económica se concibe como una teoría de la acción más que de la decisión, y ésta es una de las características que más les diferencian de sus colegas neoclásicos. En efecto, el concepto de acción humana engloba y supera con mucho al concepto de decisión individual. En primer lugar, para los austríacos el concepto relevante de acción incluye, no sólo el hipotético proceso de decisión en un entorno de conocimiento “dado” sobre los fines y los medios, sino, sobre todo y esto es lo más importante, “la percepción misma del sistema de fines y medios” en el seno del cual tiene lugar la asignación económica que con carácter excluyente estudian los neoclásicos.

Además, lo importante para los austríacos no es que se tome una decisión, sino que la misma se lleve a cabo en forma de una acción humana a lo largo de cuyo proceso (que eventualmente puede llegar o no a culminarse) se producen una serie de interacciones y procesos de coordinación cuyo estudio precisamente constituye para los austríacos el objeto de investigación de la Economía. Ésta, lejos de ser una teoría sobre la elección o decisión, es una teoría sobre los procesos de interacción social, que podrán ser más o menos coordinados según cuál sea la perspicacia mostrada en el ejercicio de la acción empresarial por parte de los diversos actores implicado.

Por eso, los austríacos son especialmente críticos de la estrecha concepción de la Economía que tiene su origen en Robbins y en su conocida definición de la misma como ciencia que estudia la utilización de medios escasos susceptibles de usos alternativos para la satisfacción de las necesidades humanas(4). La concepción de Robbins implícitamente supone un conocimiento dado de los fines y los medios, con lo que el problema económico queda reducido a un problema técnico de mera asignación, maximización u optimización, sometido a unas restricciones que se suponen también conocidas. Es decir, la concepción de la Economía en Robbins corresponde al corazón del paradigma neoclásico y es completamente ajena a la metodología de la Escuela Austríaca tal y como hoy se entiende.

En efecto, el hombre robbinsiano es un autómata o caricatura del ser humano que se limita a reaccionar de forma pasiva ante los acontecimientos. Frente a esta concepción de Robbins, hay que destacar la postura de Mises, Kirzner y el resto de los austríacos que consideran que el hombre, más que asignar medios dados a fines también dados, lo que realmente hace es buscar constantemente nuevos fines y medios, aprendiendo del pasado y usando su imaginación para descubrir y crear (mediante la acción) el futuro. Por eso, para los austríacos la Economía queda subsumida o integrada dentro de una ciencia mucho más general y amplia, una teoría general de la acción humana (y no de la decisión humana).Según Hayek, si para esta ciencia general de la acción humana “a name is needed, the term praxeological sciences now clearly defined and extensively used by Ludwig von Mises would appear to be most appropriate”.

1.2. El subjetivismo austríaco frente al objetivismo neoclásico

Un segundo aspecto de importancia capital para los austríacos es el del subjetivismo. Para los austríacos la concepción subjetivista consiste en el intento de construir la Ciencia Económica partiendo siempre del ser humano real de carne y hueso, considerado como actor creativo y protagonista de todos los procesos sociales. Por eso, para Mises “la teoría económica no trata sobre cosas y objetos materiales; trata sobre los hombres, sus apreciaciones y, consecuentemente, sobre las acciones humanas que de aquéllas se deriven.

Los bienes, mercancías, las riquezas y todas las demás nociones de la conducta, no son elementos de la naturaleza, sino elementos de la mente y de la conducta humana. Quien desee entrar en este segundo universo debe olvidarse del mundo exterior, centrando su atención en lo que significan las acciones que persiguen los hombres”. Por eso, para los austríacos, y en gran medida a diferencia de los neoclásicos, las restricciones en Economía no vienen impuestas por fenómenos objetivos o factores materiales del mundo exterior (por ejemplo, las reservas de petróleo), sino por el conocimiento humano empresarial (el descubrimiento, por ejemplo, de un carburador que duplique la eficiencia de los motores de explosión tiene el mismo efecto económico que una duplicación del total de reservas físicas de petróleo).

Para Alberdi el peor enemigo de la riqueza del país ha sido la riqueza del fisco… !Si nos viera ahora!

Con los alumnos de la UBA Derecho vemos a Alberdi en el Sistema Económico y Rentístico. Pensaba que la Constitución era una barrera insalvable para limitar el abuso del estado. Si pudiera ahora ver nuestra historia de los últimos tiempos…Alberdi 3

 

Aquí algunos de sus párrafos del Cap I:

“Pero, antes de pasar adelante, detengámonos en la observación de un hecho, que constituye el cambio más profundo y fundamental que la Constitución haya introducido en el derecho económico argentino. Ese hecho consiste en la escala o rango preponderante que la Constitución da a la producción de la riqueza nacional, sobre la formación del Tesoro o riqueza fiscal. ¿Quién creyera que a los cuarenta años de principiada la revolución fundamental fuese esto una novedad en la América antes española?

La Constitución argentina es la primera que distingue la riqueza de la Nación de la riqueza del gobierno; y que, mirando a la última como rama accesoria de la primera halla que el verdadero medio de tener contribuciones abundantes, es hacer rica y opulenta a la Nación.

Y, en efecto, ¿puede haber fisco rico de país desierto y pobre? Enriquecer el país, poblarlo, llenarlo de capitales. ¿Es otra cosa que agrandar el Tesoro fiscal? ¿Hay otro medio de nutrir el brazo, que engordar el cuerpo de que es miembro? ¿O la Nación es hecha para el fisco y no el fisco para la Nación?

Importaba consignar este hecho en el código fundamental de la República, porque él solo constituye casi toda la revolución argentina contra España y su régimen colonial.

Hasta aquí el peor enemigo de la riqueza del país ha sido la riqueza del Fisco. Debemos al antiguo régimen colonial el legado de este error fundamental de su economía española. Somos países de complexión fiscal, pueblos organizados para producir rentas reales. Simples tributarios o colonos, por espacio de tres siglos, somos hasta hoy la obra de ese antecedente, que tiene más poder que nuestras constituciones escritas. Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional: he ahí toda la diferencia. Después de ser colonos de España, lo hemos sido de nuestros gobiernos patrios: siempre estados fiscales, siempre máquinas serviles de rentas, que jamás llegan, porque la miseria y el atraso nada pueden redituar.

El sistema económico de la Constitución argentina hiere a muerte a este principio de nuestro antiguo y moderno aniquilamiento, colocando la Nación primero que el gobierno, la riqueza pública antes que la riqueza fiscal. Pero en economía, más que en otro ramo, es nada consagrar el principio; lo que más importa, lo más arduo es ponerlo en ejecución. No se aniquila un régimen por un decreto, aunque sea constitucional, sino por la acción lenta de otro nuevo, cuya creación cuesta el tiempo mismo que costó la formación del malo, y muchas veces más, porque el destruir y olvidar es otro trabajo anterior. El moderno régimen está en nuestros corazones, pero el colonial en nuestros hábitos, más poderosos de ordinario que el deseo abstracto de lo mejor.

Hay, pues, un escollo en que puede sucumbir el hermoso sistema de la Constitución argentina, si no lo toma en cuenta el legislador que debe reglar la ejecución del nuevo sistema en sus relaciones con la producción de la riqueza nacional.”

¿La economía ‘concreta’ contra la economía ‘teórica’? Lo concreto (datos), sin teoría, no se entiende

Sebastián Campanario escribe artículos interesantes y creativos todos los domingos en La Nacón. Quisiera ahora hacer referencia al último, titulado: ¿Adiós teorías? Economistas que piden foco en «lo concreto»: http://www.lanacion.com.ar/1932035-adios-teorias-economistas-que-piden-foco-en-lo-concreto

El título ya es de por sí desafiante. Por suerte está planteado en la forma de pregunta, ya que si fuera una afirmación habría que negarla inmediatamente. Para tener una idea del contenido, veamos los primeros párrafos:

“De un lado, una frase de Einstein: «La realidad es meramente una ilusión». Del otro, una sentencia de Aristóteles, Kant, Perón y Aranguren (¡qué línea de cuatro!): «La única verdad es la realidad». En el medio, una discusión acalorada entre economistas, tanto de la academia como de la gestión pública, que se plantea, entre otras preguntas: ¿se alejaron las políticas de los gobiernos de las necesidades concretas de la sociedad y están teñidas de ideología? ¿Hubo alguna época de «pragmatismo puro» con mejores resultados? ¿Están los estudios económicos en los últimos años transitando «al filo de la realidad», como aquella famosa serie basada en relatos de Stephen King?

Uno de los libros de economía más comentados en esta temporada va por este carril: Concrete Economics: The Hamilton Approach to Economic Growth and Policy, de Bradford DeLong y Stephen Cohen. Ambos son académicos, pero DeLong es una celebridad en el mundo de las redes sociales: alimenta uno de los blogs más influyentes de la profesión, cuyo lema es: «Agarrando la realidad con ambas manos invisibles».”

La columna no ofrece conclusiones al respecto, así que veamos de aportar alguna.

En realidad, no hay economistas que se enfoquen en lo concreto sin la ayuda de una teoría. Sería imposible. Lo único que recibimos a través de los sentidos son datos y solamente una teoría nos puede ayudar a entenderlos así que incluso aquellos economistas que se digan ‘pragmáticos’ y desechen las teorías están haciendo uso de una.

Es más, el problema que tenemos en la investigación económica no es usar o no usar una teoría para interpretar esos datos, sino la de si es posible hacerlo sin que ciertos valores introduzcan algún sesgo y si es posible, en definitiva, una investigación científicamente ‘neutral’. Ya que desde la selección del tema o de los datos que va a considerar el investigador está siendo guiado por ciertos valores previos. Desde esta perspectiva, no existe tal cosa como una ciencia pura ‘valueless’ o ‘wertfrei’.

Pero, por supuesto, todo economista que quiera decir algo sobre la realidad, tendrá la necesidad de conocerla y cuanto más la conozca más acertada será su interpretación de ella. Desde ese punto de vista, no creo que la discusión sea entre economistas más o menos ‘pragmáticos’ sino entre economistas con distintas teorías, ambos tomando en cuenta, en mayor o menor medida, la realidad.

No hay tal cosa como una “economía concreta” y una “economía divagante”. Hay mejores y peores teorías para explicar ese orden espontáneo que surge a partir de las acciones individuales, y que permite coordinarlas en el marco del mercado y la cooperación social.

Tal vez podamos decir que hay tal cosa como “economía teórica” y “economía aplicada” pero no mucho más. La primera es abstracta, busca leyes generales que nos permiten interpretar las consecuencias del accionar humano, de personas que tienen libre albedrío y preferencias subjetivas y cambiantes. La segunda es el análisis de una circunstancia histórica determinada a la luz de esas teorías.

¿Cuál es la novedad de Brad deLong?

Escuela Austriaca en la UBA: el significado de la escuela en un artículo de Ludwig Lachmann

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico II (Escuela Austriaca), de Económicas UBA, comenzamos a ver los fundamentos de la escuela, en este caso con un artículo de Ludwig Lachmann, titulado “El significado de la Escuela Austriaca de Economía en la historia de las ideas” Revista Libertas 27 (Octubre 1997)

Austrian-Economists

“El logro específico de la escuela austriaca sólo adquiere transparencia con este trasfondo del pensamiento clásico. Tal vez se lo podría caracterizar así: también aquí nos esforzamos por describir leyes. Pero, sea lo que fuere que Menger haya creído, las leyes de la cataláctica son leyes lógicas, vérités de raison. A partir de la ley de utilidad marginal, se desarrolla gradualmente un cálculo económico, o sea, una “lógica de la elección”. Una cuestión muy importante, que analizaremos más adelante, es de qué manera se relaciona esta lógica con la realidad, de tal modo que nos ayude a interpretar los procesos reales.

Tal vez la expresión más significativa de la importancia de la escuela austriaca en la historia de las ideas sea el enunciado según el cual el hombre se encuentra en el centro de los sucesos económicos como actor. Claro que también para los austriacos las múltiples relaciones económicas cuantitativas ocupan el primer lugar como objeto de conocimiento para la investigación económica, pero su determinación no constituye el objetivo último. El investigador no se detiene aquí, porque esas determinaciones provienen de actos de la mente que deben ser “comprendidos”: es decir, su origen, su significado y sus efectos tienen que ser explicados dentro del marco de nuestra “experiencia común” de la acción humana. Hay aun otra cosa importante para comprender a la escuela austriaca y es que en ella, a diferencia de la escuela clásica, se considera a los hombres como muy distintos. Cada uno tiene necesidades y capacidades diferentes, de las cuales dependen las cantidades y los precios de los bienes vendidos en el mercado. Este hecho es precisamente el que destaca la teoría subjetiva del valor. Cada agente económico imprime su individualidad sobre los sucesos económicos a través de su acción. El hombre como consumidor no puede ser incluido forzadamente dentro de ninguna clase homogénea, y lo mismo puede decirse de su función como productor. El concepto de costos de oportunidad quiebra la homogeneidad de los factores de costos y amplía el área de la subjetividad, que ahora abarca también la teoría de la producción.

Por último, el concepto clásico del valor experimenta un cambio fundamental en las obras de los autores vieneses. Ya no se lo considera como una “sustancia” inherente a los bienes. El concepto central de la escuela austriaca es la evaluación, que es un acto de la mente. Para estos pensadores el valor de un bien consiste en una relación que realiza una mente que evalúa. Puesto que las necesidades son heterogéneas, es muy improbable qué diversos agentes económicos evalúen de manera semejante un mismo bien. Del concepto ricardiano de cuasi-sustancia ha emergido un concepto de relaciones mentales.”

Las pruebas TERCE (UNESCO), en Panamá, confirman que la educación privada supera a la estatal

Junto a Irene Giménez y Eloy Fisher, más otros colaboradores de Goethals Consulting en Panamá, hicimos un estudio, y luego un informe, sobre el papel de los emprendedores y de la educación privada en ese país, con el título “La iniciativa emprendedora en la educación: una alternativa menospreciada”. El sistema educativo panameño es muy similar al resto de América Latina, por lo que el análisis sirve también para otros países.

Aquí va parte de su contenido:

Estos resultados son confirmados por las últimas pruebas TERCE. Nuestro equipo analizó los datos primarios de las pruebas tomadas para ese operativo internacional de evaluación y clasificó los resultados según el tipo de escuela, estatal o privada, y su localización, urbana o rural. Los resultados son los siguientes:

PRUEBAS TERCE – Lengua – Tercer grado
Tipo de Escuela Cantidad de Pruebas Promedio
Estatal rural 1748 1,661327
Estatal urbana 455 1,914474
Privada rural 16 2,352941
Privada urbana 1061 2,725989

 

Allí pueden observarse los resultados para las pruebas de Lengua en el tercer grado en los cuatro tipos de escuelas y la cantidad de pruebas que se tomaron en cada categoría. Los resultados fueron clasificados por los evaluadores dentro de cuatro categorías, siendo I la más baja y IV la más alta. Convertimos esa clasificación en un rango de 1 a 4 para poder obtener un promedio de las calificaciones, que es el que se presenta en el cuadro. Como puede observarse, las escuelas privadas, tanto rurales como urbanas, muestran resultados superiores a las escuelas estatales comparables. La diferencia es notoria e importante.

PRUEBAS TERCE – Matemática – Tercer grado
Tipo de Escuela Cantidad de Pruebas Promedio
Estatal Rural 1807 1,402878
Estatal Urbana 538 1,621521
Privada Rural 16 1,764706
Privada Urbana 1050 2,275928

 

En el caso de Matemática, los promedios son más bajos en todos los casos, no obstante lo cual, las diferencias se mantienen. El promedio de las pruebas tomadas en una escuela privada rural supera incluso el promedio de las tomadas en las escuelas estatales urbanas, pese a que en todos los casos los promedios de las escuelas rurales en general, son menores que los que se obtienen en las escuelas urbanas.

PRUEBAS TERCE – Lengua – Sexto grado
Tipo de Escuela Cantidad de Pruebas Promedio
Estatales rurales 1859 1,842388
Estatales urbanas 582 2,091065
Privadas rurales 13 2,357143
Privadas urbanas 1030 2,735209

 

En este segundo cuadro vemos los resultados también para Lengua, pero en sexto grado. La superioridad de los resultados de las escuelas privadas se mantiene, los resultados de las escuelas estatales mejoran levemente, pero siempre a importante distancia.

PRUEBAS TERCE – Matemática – Sexto grado
Tipo de Escuela Cantidad de Pruebas Promedio
Estatales rurales 1758 1,260523
Estatales urbanas 607 1,345395
Privadas rurales 13 1,571429
Privadas urbanas 1032 1,903195

 

En cuanto a los resultados para Matemática, son más bajos para todas las categorías, aunque las diferencias se mantienen, con una diferencia entre el promedio de la escuela privada rural y el promedio de las escuelas estatales urbanas aún mayor que el que se comentara para tercer grado.

PRUEBAS TERCE – CIENCIAS – Sexto grado
Tipo de Escuela Cantidad de Pruebas Promedio
Estatal Rural 1889 1,522222
Estatal Urbana 625 1,732026
Privada Rural 13 2,285714
Privada Urbana 1041 2,337209

 

Por último, los resultados para Ciencias muestran la misma superioridad de las escuelas privadas sobre las estatales, confirmando los resultados de las pruebas SINECA 2005 a este nivel.

Viejo y nuevo proteccionismo: cambian las formas pero las motivaciones son las mismas. Bastiat

Con los alumnos de UCEMA, vemos ahora las nuevas y viejas variantes del proteccionismo. Para considerar las primeras, analizamos el Policy Analysis paper del Cato Institute, “Regulatory Protectionism A Hidden Threat to Free Trade” por K. William Watson y Sallie James: http://object.cato.org/sites/cato.org/files/pubs/pdf/pa723.pdf

“Pese al notable éxito de la liberalización comercial, las industrias locales siguen encontrando formas de usar el poder del estado para protegerse de la competencia externa. La práctica de usar las regulaciones locales ambientales o de protección al consumidor es una forma de disfrazar políticas proteccionistas que se han vuelto un serio problema. Este proteccionismo regulatorio daña a la economía y viola compromisos comerciales.

Factores diversos se combinan para explicar el crecimiento del proteccionismo regulatorio. La globalización económica ha provisto a los norteamericanos de acceso a una amplia variedad de productos importados. Esto ha permitido a los consumidores demandar no solamente productos de alta calidad a bajo costo sino también productos que están producidos según las preferencias filosóficas o éticas de los consumidores. Al mismo tiempo, los productores locales que buscan protección de las importaciones deben encontrar otras vías ahora que el uso de tarifas y cuotas está restringido por la ley internacional y el sentido común económico. La consecuencia es una tormenta perfecta en la que los activistas sociales y los intereses comerciales específicos se combinan para promover regímenes regulatorios que injusta e innecesariamente restringen importaciones”.

Y para el proteccionismo de antaño nada mejor que Frederic Bastiat y “La petición de los fabricantes de candelas”:

Bastiat

“Ustedes están en el buen camino. Rechazan las teorías abstractas; la abundancia y el buen mercado les impresionan poco. Se preocupan sobre todo por la suerte del productor. Ustedes le quieren liberar de la competencia exterior; en una palabra, ustedes le reservan el mercado nacional al trabajo nacional.

Venimos a ofrecerles a Ustedes una maravillosa ocasión para aplicar su… ¿Cómo diríamos? ¿Su teoría? No, nada es más engañoso que la teoría. ¿Su doctrina? ¿Su sistema? ¿Su principio? Pero Ustedes no aman las doctrinas, Ustedes tienen horror a los sistemas y, en cuanto a los principios, declaran que no existen en economía social; diremos por tanto su práctica, su práctica sin teoría y sin principios.

Nosotros sufrimos la intolerable competencia de un rival extranjero colocado, por lo que parece, en unas condiciones tan superiores a las nuestras en la producción de la luz que inunda nuestro mercado nacional a un precio fabulosamente reducido; porque, inmediatamente después de que él sale, nuestras ventas cesan, todos los consumidores se vuelven a él y una rama de la industria francesa, cuyas ramificaciones son innumerables, es colocada de golpe en el estancamiento más completo. Este rival, que no es otro que el sol, nos hace una guerra tan encarnizada que sospechamos que nos ha sido suscitado por la pérfida Albión (¡buena diplomacia para los tiempos que corren!) en vista de que tiene por esta isla orgullosa consideraciones de las que se exime respecto a nosotros.

Demandamos que Ustedes tengan el agrado de hacer una ley que ordene el cierre de todas las ventanas, tragaluces, pantallas, contraventanas, postigos, cortinas, cuarterones, claraboyas, persianas, en una palabra, de todas las aberturas, huecos, hendiduras y fisuras por las que la luz del sol tiene la costumbre de penetrar en las casa, en perjuicio de las bellas industrias con las que nos jactamos de haber dotado al país, pues sería ingratitud abandonarnos hoy en una lucha así de desigual.”

Sigue…, vale la pena leerla completa: http://bastiat.org/es/peticion.html

Santiago Lange y la medalla de oro: los valores morales de una sociedad libre en un campeón olímpico

Muchas veces he escrito en estas páginas visiones propias o de autores clásicos o modernos acerca del tipo de sociedad en la que quisiera vivir, una que diera prioridad al valor de la libertad. Pero ahora quiero hacer referencia al tipo de persona que podría generar tal sociedad.

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El pueblo, o más bien la ciudad en la que vivo, San Isidro, recibió a Santiago Lange, quien con Cecilia Carranza obtuvieron la medalla de oro en los recientes Juegos Olímpicos de Río en la categoría Nacra 17 de Yacthing.

Lange es más que un ejemplo, ya lo comentó tan bien Héctor Guyot en las páginas de La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1929789-santiago-lange-experto-en-vientos. Tiene 54 años, más de doble la edad de sus competidores, y superó un cáncer al pulmón para dedicarle luego ocho meses de preparación para este evento.

Es más que eso, es toda una vida de esfuerzo y superación. Es un típico ejemplo de logro obtenido en base a la responsabilidad individual. Lange y Carranza podrán haber recibido alguna ayuda del estado argentino, pero está claro que son vidas formadas en base al propio esfuerzo, al apoyo de la familia y amigos y la del club en el cual desarrollaron buena parte de sus actividades.

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La familia, el club, son componentes fundamentales de un tejido social donde el esfuerzo individual es luego coronado con el éxito. Es la combinación de individuo y sociedad civil que forma la base de una sociedad libre. Lange y Carranza, que yo sepa, nunca afirmaron que tenían un “derecho” por el cual el resto de la sociedad tenía que ayudarlos para alcanzar sus objetivos. No salieron a la calle, a cortarla, a hacer piquetes en reclamo de una necesidad justa. Nunca pidieron protección y buscaron evitar la competencia. Nunca reclamaron que hubiera reglas de juego que les otorgaran algún privilegio por venir de un país más pobre que sus competidores, con menos recursos. Nunca señalaron las injusticias de tener que enfrentarse a otros con una estructura más poderosa.

Simplemente reconocieron las reglas de juego existentes, que se aplican a todos por igual y se lanzaron a competir dentro de ese marco de normas que no garantiza ningún resultado en especial, y que no pretende ningún tipo de ‘justicia social’. Y comprendieron claramente que esas reglas debían ser respetadas y dentro de ese marco eran su voluntad, su capacidad y su dedicación, las que le permitirían competir y ganar. Aprendiendo de los demás, y enseñando. Con espíritu emprendedor.

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Gente como ésta hace una sociedad libre.

Y, tal vez, también la gente que hoy los acompañó. Recorriendo las calles de San Isidro, guiados por los Bomberos Voluntarios, la gente salió a la calle a saludar, aplaudir y a generar una fiesta cívica como pocas veces se puede ver. Todos felices. Tal vez porque necesitamos tanto que algo salga bien y Lange vino ahora a mostraron cómo.

La ‘simpatía’ de la que habla Adam Smith en la Teoría de los Sentimientos Morales, florecía en esa marcha. Viendo eso, uno se preguntaba cómo puede ser que a esta sociedad le vaya mal. Puede ser que, finalizado el acto, vuelva a prevalecer el instinto depredador, la búsqueda de privilegios, la lucha por derechos que no lo son porque demandan que otros los paguen. Pero puede ser también que el ejemplo de Santiago Lange sirva más que cien artículos y mil discursos para enseñarnos los valores morales fundamentales para sostener una sociedad libre.