Agua: precios, regulaciones y lobby. El fracaso del Estado en un elemento esencial para la vida

Tal vez uno de los ejemplos más evidentes de fracaso de las regulaciones estatales, donde predominan los criterios políticos sobre los económicos, sea el caso del agua. El precio “político” del agua termina promoviendo su despilfarro, como veremos, tanto en el sur, como en el norte.

Drop in water

En un podcast reciente de EconTalk, Russ Roberts conversa con David Zetland, profesor de la Universidad de Leiden en Holanda: http://www.econtalk.org/archives/2015/03/david_zetland_o.html

Abre la conversación con lo que los alumnos de Derecho pensarán que es el tema central, el “derecho al agua”:

“Russ: Nuestro tema hoy es el agua, la materia de la vida, y lo que la economía tiene que decir al respecto. Estaremos hablando de su nuevo libro, “Living with Water Scarcity”, disponible gratis en Internet. Mucha gente sostiene que el agua es un derecho, una necesidad, y nadie debería pagar por ella. ¿Qué responde a ello?

Zetland: Hay tres respuestas. La primera es que el agua puede que sea un derecho, pero llevar el agua hasta tu casa o tu canilla o tu campo si eres campesino, va a costar algo en términos de energía, infraestructura y otras cosas. Segundo, si el agua es un derecho –y, por ejemplo, si la vas a dar gratis- entonces la gente va a usar mucha agua en base a ese precio. Y eso puede generar un problema de escasez porque la demanda es mayor que la oferta. Tercero, lo que surge en las discusiones sobre el agua como un derecho humano es que tan sólo que lo hagas un derecho no significa que el gobierno vaya a entregarte el agua. Parece una falacia que desvía la atención, porque la gente se distrae con leyes y derechos en lugar de temas más importantes como la de un régimen sobre el manejo del agua.”

Daniel Shapiro comenta sobre el tema en el blog “Bleeding Heart Libertarians”: http://bleedingheartlibertarians.com/2015/04/pricing-water/

“Es una práctica muy común poner un precio más bajo –a veces mucho más bajo- que su precio de mercado, lo que significa, por supuesto, que la demanda excede a la oferta. Las consecuencias de esto en los países rico como los Estados Unidos incluyen daño ambiental –en parte de California los acuíferos se están vaciando en forma insostenible, también río y lagos enteros, fomento de la urbanización ya que las nuevas comunidades no pagan el costo de su demanda adicional.

Lo que encontré más sorprendente fueron las consecuencias para los países más pobres, donde el subsidio al agua es más pronunciado. Dice Zetland: ‘Una situación típica en la India, por ejemplo, es que el precio es muy bajo. Entonces, no hay ganancias para la empresa. Proveerán agua solamente al centro urbano, no a la periferia o los barrios marginales. Y además la proveen durante ciertas horas del día. Es un escenario típico de país pobre. Lo que sucede entonces es que la gente tendrá que conseguir agua de tanques cisterna, bombear todo lo que encuentren. Esto tiende a generar presión negativa, hace fluir los derrames de las cloacas, si es que éstas existen. Entonces tienen contaminación y todo tipo de problemas en la oferta. Y esto tiene directamente que ver con un gobierno que pone un precio fijo sobre el agua porque creen que es la forma adecuada de ayudar a los pobres.”

“Los controles de precios a menudo dañan a la misma gente que se quiere ayudar. Algo que aprendí de este podcast es que los controles de precios sobre el agua son una de las formas más perniciosas de control, particularmente en países pobres. O, para ponerlo en forma más positiva, un precio adecuado del agua es una reforma que traería enormes beneficios a la gente más vulnerable del planeta.”

Ryan McMaken comenta sobre el problema en California y la influencia del ‘lobby’ agrícola: http://mises.org/library/drought-and-failure-big-government-california

“El gobernador de California, Jerry Brown, anunció que los ciudadanos y pequeños negocios –entre otros- verán restringido su uso de agua, que será monitoreado y sujeto a duras penas si los agentes estatales determinan que se ha utilizado mucha agua. Notablemente ausente de esta lista de aquellos sujetos a restricciones están los mayores usuarios de agua: los granjeros.

La agricultura es el 80% del consumo de agua del estado, pero 2% de su economía. Para ponerlo más claro: bajo el nuevo plan de agua de Jerry Brown, se puede usar un galón de agua subsidiada para producir una sola almendra en el desierto, pero si te das una ducha muy larga debes prepararte para una multa de 500 dólares por día.”

Control de cambios, expropiación de divisas, retenciones: se termina subsidiando a las importaciones

En una sección con un título apropiado a nuestra época (El Caos Monetario), Mises explica en 1944 los efectos del control de cambios, parte de una monografía titulada “Una propuesta no inflacionaria para la reconstrucción monetaria de posguerra”:

Mises4

“El control de cambios es el corolario del control de precios y salarios internos. El gobierno fija el precio de las divisas extranjeras a un nivel más bajo que el de mercado. Hace que sea un delito comprar o vender divisas a un precio mayor.”

“Esa medida resultará en una prohibición de todos los intercambios de moneda extranjera. La gente que ya posee divisas o las obtienen en el curso de sus transacciones tratará de mantenerla para evitar pérdidas. No habrá oferta de divisas en el mercado, mientras que la cantidad demandada se expandirá precisamente debido a que el precio fue reducido por el gobierno. Casi todas las transacciones comerciales con países extranjeros se frenarán, siempre que el gobierno sea lo suficientemente fuerte como para impedir el surgimiento de un mercado negro”. (Debido a esto, en Argentina y otros países se profundiza este control de cambios con la obligación de los exportadores de vender sus dólares al Banco Central. Si no fuera por esto, no habría oferta en el mercado oficial. Mises sigue con esto ahora).

“Por lo tanto, el gobierno está forzado a avanzar. Debe nacionalizar todos los negocios en moneda extranjera. Expropia a todos los dueños de divisas y oro. Cada residente está forzado a ‘vender’ sus existencias a una agencia gubernamental (en nuestro caso el Banco Central), a la tasa oficial. Así, esta agencia se convierte en el único operador en cambios. Pero aún esta medida fracasa en remediar el mal. No aumenta en absoluto la cantidad de divisas disponibles. Solamente las pone en manos de la agencia gubernamental. Los efectos del decreto del precio máximo se mantienen, esto es, una restricción de las exportaciones y de la oferta de divisas.”

“El gobierno quiere ‘salvar la cara’ y, por lo tanto, sin cambiar las palabras del decreto, mantiene una política del ‘avestruz’. Pretende que su agencia gubernamental cumple exactamente con el decreto. Pero si la agencia realmente vendiera divisas a la tasa oficial, su actividad se convertiría en un subsidio a un grupo privilegiado de importadores, mientras que el resto de los negocios no obtendría ninguna divisa. Por otro lado, si indemnizara a los expropiados dueños de las divisas a la tasa oficial debería cobrar un impuesto, y así frenar el comercio internacional. Como todo esto sería indeseable, aún idiota, el gobierno realiza ciertos trucos de ilusión con su propio decreto. El genio de algunos expertos ha sido inventar varios términos fantasiosos para estos métodos. Pero ya sea que hablen de premios a las exportaciones, subsidios, impuestos a ganancias extraordinarias (¿retenciones?), u otra cosa, la esencia de todos estos métodos es la misma: el gobierno en verdad compra y vende divisas no a la tasa oficial, sino a la tasa de mercado. En la medida que una persona privilegiada, sin embargo, obtiene divisas a la tasa oficial, se convierte en un deliberado regalo a ‘amigos’ del gobierno a expensas del Tesoro.”

“Se ha dicho en favor del control de cambios que los precios del mercado local no cambiaron proporcionalmente con el alza de la divisa. Así, los que se dedicaron al comercio internacional hicieron ganancias extraordinarias cuya confiscación ha de ser justa y no dañar al comercio. Se ha mencionado antes que los precios de los productos se retrasan cierto tiempo detrás de la suba del tipo de cambio. Pero tres cosas deben tomarse en cuenta. Primero, esto no se refiere a productos cuya oferta local depende totalmente o principalmente de importaciones. Segundo, el hecho que todos los precios de los productos importados han de subir muy rápido y que el negocio de exportar se vuelve temporalmente más rentable crea una tendencia hacia la restricción de las importaciones y el aumento de las exportaciones, esto es, hacia una mayor oferta y una menor demanda de divisas. Es contrario al objetivo que el gobierno actúe contra una tendencia que, desde su propia perspectiva, parece beneficiosa. Tercero, con la ausencia de control de cambios esas ganancias extraordinarias de la exportación desaparecerían rápido bajo la presión de la competencia.”

“El control de cambios fue la principal herramienta de las dictaduras europeas. Cuando Hitler llegó al poder en 1933, para imponer su dictadura sobre toda la nación alemana no tuvo que hacer más que aplicar el control de cambios establecido por uno de sus predecesores, M. Bruening, en 1931.”

Licencias para importar: ¿se pueden dar órdenes que no se publican en un sistema republicano?

Los alumnos de Derecho de la UBA tienen como tarea buscar noticias donde se encuentren temas relacionados con la economía y el derecho. En verdad, no es una tarea difícil ya que toda noticia tiene un componente jurídico y económico; sería más difícil encontrar una que no los tuviera. Pero tal vez no lleguen en su búsqueda hasta los suplementos especializados de los diarios.

En uno de ellos, sobre comercio exterior, publicado en La Nación, dos notas comentan un tema que involucra al derecho en su más alto nivel, aquél que hace referencia a los principios sobre los que se basa una república. En particular a esta pregunta: ¿puede un gobernante dar órdenes que no se conozcan hasta que el destinatario las reciba?, ¿puede establecer requisitos para un cierto trámite que no se dan formalmente a conocer?, ¿puede decidir que para realizar cierta actividad hace falta un permiso que luego otorgará a su discreción si se cumplen ciertas condiciones que dará a conocer al interesado?

El tema tiene que ver con la implementación de Licencias para Importar, conocidas como DJAI. Los dos artículos de referencia son:

“Un fallo previsible contra medidas lamentables”, de Enrique Barreira, abogado especializado en derecho aduanero: http://www.lanacion.com.ar/1780688-un-fallo-previsible-contra-medidas-lamentables

“Una decisión cantada, y no por eso menos frustrante”, de Ricardo Xavier Basaldúa, profesor de Derecho Aduanero y comercio exterior en la UBA, UCA, Universidad Austral y Universidad de San Andrés: http://www.lanacion.com.ar/1780845-una-decision-cantada-y-no-por-eso-menos-frustrante

El primer artículo resume así su contenido: “La sanción de la OMC contra la Argentina se basó en un patrón sistemático, no escrito, sancionatorio y duradero de restricciones a las importaciones”. La Organización Mundial del Comercio finalmente sancionó a Argentina por establecer barreras o prohibiciones a las importaciones sin dictar ninguna norma, simplemente “cajoneando” las solicitudes de permisos que no cumplieran con ciertos requisitos que los funcionarios consideraban oportunos.

Estos eran los siguientes: “Se acreditaron las restricciones en diferentes sectores negando las licencias o DJAI a quien no cumplía con estas condiciones: exportar por el equivalente a lo importado; reducir volumen o precio de importaciones; no girar utilidades o repatriar inversiones; realizar o incrementar inversiones, y/o otorgar mayor participación nacional a la producción.”

Estoy seguro que muchos alumnos estarán de acuerdo con alguna o todas esas condiciones. La mentalidad mercantilista es el default, creer que existe tal cosa como el derecho a comerciar, a exportar o importar, a girar utilidades, es la excepción, es solamente un adorno de la Constitución y un derecho arcaico que debe someterse a la voluntad de la mayoría.

Seguramente también serán de la opinión que hubo aquí un error de forma, que si el gobierno hubiera emitido resoluciones introduciendo esos requisitos para otorgar los permisos de importación, entonces todo hubiera estado bien. Ya que la forma jurídica es todo para una visión positivista del derecho. Claro, el problema es que entonces la OMC diría que eso no se puede hacer, que la Argentina disfruta del acceso al mercado de otros países porque todos han aceptado ciertas condiciones entre las que se encuentran que no se pondrán barreras a los productos argentinos exportados a, digamos, Uruguay, basados en criterios tales como que las empresas uruguayas exporten igual volumen hacia la Argentina, o que no remitan ganancias hacia este país, o que agreguen más participación nacional uruguaya en las exportaciones hacia Argentina.

Todo eso, seguramente, tiene mucho sentido. Pero hay un problema más básico que tiene que ver con derechos más fundamentales. Pensemos en los muchachos que producen las zapatillas Páez. Han puesto allí su creatividad y su trabajo, han invertido su capital. Su capital y su trabajo son “su” propiedad: no le han robado a nadie, ni han hecho fraude. ¿Tienen derecho a importar nuevas maquinarias o insumos para su producción, sí o no? ¿Por qué tienen que pedirle permiso a alguien si estarán pagando esas importaciones con su dinero en una transacción en la que ningún tercero puede decir que es perjudicado? Tal vez los alumnos de Derecho tengan respuestas para esto….

Para los norteamericanos el principal problema es el gobierno: ¿éste gobierno o todos los gobiernos?

Una reciente encuesta de Gallup muestra que para los norteamericanos el principal problema de su país es “el gobierno”, superando a la economía y el desempleo: http://www.gallup.com/poll/181946/americans-name-government-no-problem.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_content=morelink&utm_campaign=syndication

Encuesta

¿Será que están descontentos con ‘este’ gobierno, o con los gobiernos en general? Por un lado, suele ser obvio que los votantes se cansan de los gobiernos de turno y quieren cambiar por otro del cual se cansarán también en su momento. Pero David Boaz también interpreta la existencia de una tendencia más general entre los norteamericanos hacia posiciones que llama ‘libertarias’ y, por lo tanto, que rechazan al estado más allá de ciertas funciones básicas en la defensa de derechos fundamentales. Así dice en su libro “The Libertarian Mind: http://www.cato.org/libertarianmind

“Una serie de encuestas de CNN mostró que un apoyo total para una combinación de posiciones libertarias había crecido un 30% entre 2002 y 2012. Los periodistas ahora hablan de una fracción libertaria en el Congreso y en el electorado. Las organizaciones libertarias florecen.”

“Y no es de extrañar. En los últimos años los políticos nos han dado muchas razones para dudar de la eficacia y la sabiduría de un gobierno grande y activista. Guerras interminables. Colapso económico. Salvataje a grandes corporaciones. El mayor gasto público y endeudamiento de la historia. Un nivel inimaginable de espionaje sobre los ciudadanos.”

“Hay mucha variedad de ‘libertarios’, por supuesto. Algunos son gente que se describe como ‘conservadores fiscales y liberales sociales’, o dicen que quieren al gobierno “fuera de su billetera y su dormitorio”. Algunos creen en la filosofía de la Declaración de Independencia y quieren que el gobierno se mantenga dentro de los límites de la Constitución. Algunos simplemente tienen la creencia instintiva en la libertad o la aversión a que les digan qué hacer.”

“El reciente resurgimiento libertario ha tomado muchas formas. Libros tales como “La Rebelión de Atlas” de Ayn Rand y “Camino de Servidumbre” de Hayek se volvieron bestsellers, igual que copias de las Constitución. Grupos de estudiantes libertarios han surgido y crecido rápidamente.”

“Cuando estalló la crisis financiera en 2008, los políticos de Washington tuvieron una respuesta: emitir dinero y salvar a las grandes empresas. Primero Bear Stearns, luego Fannie Mae y Freddie Mac, luego casi todo Wall Street a través del programa TARP. Pero los votantes tuvieron una respuesta diferente. Las encuestas mostraron un rechazo generalizado a los salvatajes, y la ira de los votantes hizo fracasar el primer intento de voto en Diputados del plan TARP. Finalmente, el Congreso lo aprobó en un segundo voto, y los lobbystas triunfaron. Wall Street obtuvo su rescate. Y podemos dar fecha al nacimiento del Tea Party en la semana que el Congreso desafió a la gente y rescató a Wall Street.”

“Un par de años más tarde emergió otro movimiento de base, Occupy Wall Street. Fue percibido como izquierdista y anti-empresas, tal como el Tea Party fue visto como de derecha y anti-Obama. Pero hubo muchos temas libertarios en las protestas de Occupy: preocupaciones por la guerra y el imperio, rescates y deuda, capitalismo de amigos, abuso policial y los enormes poderes de la Reserva Federal. Podían verse banderas de “Terminemos con el FED” y “No me pisen”, tanto en los eventos del Tea Party como en los de Occupy.”

“Los dos grupos tienen otra cosa en común: ambos recibieron una no deseada atención por parte del IRS, el FBI y el Departamento de Seguridad Interna”.

¿Una aerolínea estatal que pierde dinero o un Mercado competitivo, incluso con aerolíneas extranjeras?

La discusión en Argentina sobre la aerolínea estatal se concentra en si ésta gana o pierde dinero. Con todo lo importante que ese tema es, no es el más importante, ya que lo es más tener la posibilidad de viajar con buenos servicios a precios competitivos. Y esto no depende de una mejor o peor gestión de la empresa, sino del marco regulatorio del sector. Si éste, como ocurre, impide la competencia, entonces hay pocas opciones; si los precios son regulados no podemos esperar buenas ofertas.

Aerolineas

En muchos países, por el contrario (Estados Unidos, Europa), los mercados fueron desregulados, abiertos a la competencia, con resultados espectaculares. Aun así, todavía quedan cosas por hacer. Comenta al respecto Kenneth Button en un artículo publicado en la revista Regulation del Cato Institute (“Really Opening Up the American Skies”): http://www.cato.org/regulation/spring-2014

“Desde que se eliminaron la mayor parte de los controles económicos a fines de los 70s, el volumen de tráfico se ha multiplicado varias veces, las tarifas ajustadas por inflación han caído, la computarización a revolucionado la forma en que compran los pasajes, las millas de viajeros frecuentes se han convertido en una segunda moneda, el rango de rutas disponibles –siempre que estés dispuesto a cambiar de avión- ha aumentado a un nivel irreconocible y las empresas de bajos costos llegaron, y algunas, se fueron. La mayor parte de las aerolíneas ya no nos cobra por las valijas que otros llevan o la comida que no queremos aun en los raros casos en que era buena. Por cierto, la naturaleza del servicio ha cambiado, con menos espacio para las piernas y menos refrescos, cargos por valijas chequeadas, filas para subir al avión y, Dios lo permita, un pasajero al lado. Volar ahora es transporte, no una experiencia, se ha vuelto un producto.”

“Las ganancias fueron de distinto tipo, incluyendo tarifas más bajas, más servicios, más opciones de rutas, dando como resultado que la cantidad de pasajeros transportados creció de 250 millones en 1978 a 815 millones en 2012. Según la Asociación Americana de Transporte Aéreo las tarifas cayeron un 67% en relación a las del período regulado. Y si bien el número de vuelos a ciudades pequeñas se redujo un 25% entre 1970 y 1975 la competencia llevó a que muchas más de ellas recibieran vuelos directos en 1983 de los que recibían en 1978. La cantidad de trabajadores en la industria aumentó en 30.000 a los dos años de la desregulación.”

Pero como la regulación cierra la entrada a la competencia extranjera, el mercado se ha ido concentrando en unas pocas aerolíneas grandes: American (21,1%), Delta (16,3%), United (16%, Southwest (15,1%).

El artículo menciona que si bien la desregulación abrió el mercado a la competencia, no lo abrió a la competencia internacional. El mercado local sigue protegido: una línea aérea extranjera puede realizar vuelos internacionales hacia y desde los Estados Unidos pero no puede ofrecer vuelos locales. Si esa barrera cayera la competencia se multiplicaría en forma casi inmediata. No hay barreras “técnicas” de entrada porque las aerolíneas extranjeras ya tienen la capacidad como para ingresar al mercado: una línea aérea podría hacer un vuelo Frankfurt-Nueva York-San Francisco y subir pasajeros en NY hasta SF, algo que ahora no puede hacer porque ese en un vuelo de “cabotaje”.

Imaginemos ahora si en Argentina, Air Europa pudiera hacer un vuelo Madrid-Buenos Aires-Mendoza, y pudiera ofrecer el tramo Buenos Aires-Mendoza. O TAM hiciera un vuelo San Pablo-Córdoba-Bariloche y también ofreciera el tramo Córdoba-Bariloche.

Y no solo eso, imaginemos si Avianca o Copa o Lufthansa pudieran ofrecer, no ya un tramo de un vuelo internacional sino directamente vuelos locales: Rosario-Tucumán o Buenos Aires-Salta, o Córdoba-Misiones, o lo que fuera. ¿Los pasajeros se verían perjudicados? Siguiendo los resultados de la desregulación mencionados antes, las tarifas caerían, los vuelos se multiplicarían y hasta habría más empleos en la industria.

O sea que no son solamente las pérdidas de Aerolíneas Argentinas, sino todos los beneficios que los consumidores pierden.

 

¿Igualdad de derechos o de resultados? Se buscan iguales resultados en la economía, no en la política

En un post anterior encabezado por la pregunta si unos nacieron para gobernar y otros para ser gobernados, la cita del autor terminaba planteando que si no es posible ni conveniente obtener los mismos resultados, había que garantizar el mismo trato bajo la ley.

Creo encontrar en las respuestas y comentarios de los alumnos a éste y otros posts una visión que trata a los derechos y libertades políticas en forma diferente que los derechos y libertades económicas. No importa quién los haya escrito pero tomo dos de esos comentarios para considerarlos:

“En mi opinión, no nacieron unos para gobernar y dirigir y el resto de para ser gobernados y dirigidos. Todos tenemos el derecho de gobernar. Algunos nacen con la facilidad de afrontar proyectos, tomar decisiones y “ponerse al hombro” un grupo de personas y otros se sienten más cómodos siguiendo a la persona con que se identifican por su forma de pensar o ser.

Todas las personas nacen con un talento a explotar; venimos al mundo a actuar, y tenemos la posibilidad desde nuestro lugar de “cooperar con otros para alcanzar los objetivos que ningún individuo solo podría alcanzar”. Queda en cada uno ver en que momento lo exterioriza y si tiene la oportunidad de hacerlo; esto tiene que ver con la personalidad de cada uno. Pero sin dudas, todos tenemos derecho a gobernar, siempre desde un lugar responsable y debidamente formados para el desafío que implica el gobernar a otros.”

Lo que se plantea aquí es que todos tenemos el derecho a participar o no de la competencia política. Podemos hacerlo o no; recibimos el mismo trato bajo la ley y el sistema político; no hay ninguna demanda de trato diferencial para igualar las posibilidades políticas de los distintos ciudadanos. Ahora presento otro:

“Evidentemente, los derechos de los ciudadanos han ido evolucionando a lo largo del tiempo, con esto me refiero a que se han introducido aquellos que no eran considerados en décadas pasadas, protegiendo por ejemplo la figura del niño y la mujer con tratados internacionales. Pero creo que aún hoy, no podemos hablar de igualdad en cuanto a derechos; no todos los habitantes de una misma Nación cuentan con las mismas posibilidades de acceder a ellos. Si bien en la Argentina, considero que se ha avanzado con la incorporación del matrimonio igualitario por ejemplo, todavía nos encontramos con muchas trabas para que determinados sectores tengan libre acceso a sus derechos. Asimismo, pienso que no podemos hablar de igualdad de derechos cuando un niño en el norte del país no puede acceder a la misma educación que uno que vive en cualquier ciudad de otra provincia. Llevándolo a nivel mundial, por supuesto que este tema es mucho mas complejo, pero hablando a nivel país, pienso que falta mucho para decir que todos los habitantes cuentan con los mismos derechos.”

Esta visión hace hincapié en el resultado (‘no podemos hablar de igualdad de derechos cuando un niño…).

Me parece ver que muchos estudiantes aceptan sin mayor duda una visión “negativa” de los derechos políticos (somos libres de participar o no, si queremos, pero no tenemos ‘derecho’ a ningún resultado en particular, esto es, por ejemplo, a ser electos) pero una visión “positiva” de derechos relacionados con resultados, en general económicos, (se debe obtener un cierto resultado).

¿Existe una contradicción? ¿Si hay simplemente un derecho a participar de la política debería extenderse esa idea al resto de nuestras acciones? Es decir, tenemos derecho a participar o no de las actividades económicas pero no tenemos derecho a ningún resultado en particular.

O deberían, al igual que proponen igualdad de resultados económicos, garantizar la igualdad de resultados políticos? Algo de eso hay, porque hay, por ejemplo, una cuota ‘femenina’ en muchos congresos. ¿Estarían dispuestos también a proponer una cuota para pobres o la asignación de sitios en el Congreso según los niveles de ingreso per cápita? Por ejemplo, 20 escaños para los votantes de tanto a tanto ingreso anual, otro 20% para los otro tanto ingreso anual y así?

Me parece que no les gustaría la idea, pero me pregunto por qué no tienen problema en aceptarla en cuanto a los resultados económicos se refiere.

Precios en el fútbol: Barcelona vende a Alexis por 40 millones y compra a Suárez por el doble (III)

Los alumnos de OMMA en Madrid, discuten sobre los precios en el fútbol:

El Barca vende a Alexis Sánchez por más de 40 millones de Euros, ¿y compra a Luis Suárez por el doble? ¿Cómo se determinan estos precios?

Sus comentarios:

  • La magnitud de estos precios, que se pagan por estos personajes tiene que ver con la poca oferta  de jugadores habílidosos y la gran demanda que hay por disfrutar ver jugar a estos grandiosos jugadores de fútbol.

Ahora, la diferencia de precios entre un jugador y otro, ya tiene que ver con nivel de habílidad que tenga el jugador y su capacidad de poder anotar goles y ganar partidos. Depende también de la posición que juega el jugador, su edad, clausulas contractuales con su actual dueño, etc. Me parece que determinar el precio de un jugador es un tema complejo, y aparte hay negociaciones de por medio entre los clubes que participan en la transcacción.

Me gusta el fútbol, pero no compito en sabiduría futbolera con mis compañeros del máster. Mi plantemiento sigue un poco más la lógica económica que la que pueda saber yo de cómo se compran y venden jugadores entre temporadas de fútbol.

  • El mercado del fútbol puede asimilarse a un intercambio del tipo competencia unilateral entre compradores, para cada bien a la venta (para cada futbolista) hay más de un comprador potencial (varios equipos).

Según esto, la valoración que tenga el vendedor (el futbolista, su agente, su entorno, su equipo actual, etc) es irrelevante ya que le precio se va a cerrar entre la valoración del comprador y la valoración del comprador potencial excluido con más capacidad de intercambio. El proceso es similar a una subasta que facilita los intercambios y favorece al vendedor.

Evidentemente cada bien (cada futbolista) tiene una valoración distinta que será la que se de en su subasta particular.

  • Leyendo vuestros comentarios me ha venido una reflexión, ¿cómo se contabilizan los jugadores? ¿La claúsula es un Activo y el salario un Gasto? ¿Pueden los clubs amortizar eses activo incorporándolo como un gasto (amortización) en la cuenta de resultados anual? Si fuera así (que lo desconozco) un alto precio por fichar a un jugador tendría un impacto importante en la reducción de impuestos a través de la amortización (Se que no es un debate de MIC, pero me ha parecido interesante)
  • Me parece interesante el debate que propones José

Te contesto con otra pregunta: ¿Conoces alguna empresa donde se realice amortización de los trabajadores?

Por que al fin y al cabo los jugadores no son objetos materiales con una vida util facil de estimar, sino personas, empleados de la empresa (en este caso un club de futbol). Si bien es verdad que empleados muy especiales.

  • Los derechos sobre los jugadores van en el balance. Tienen que ir. Y se amortizan.

Pongamos que el Arsenal tiene los derechos federativos de Alexis por 4 años. Valor de ese intangible 40 millones. Amortizacion 10 millones al año. Otra cosa es que ademas Alexis cobre su salario, que es un gasto como el de cualquier trabajador.

Lo que sucede con los «trabajadores normales» es que no hay un compromiso en exclusiva con duracion determinada. Puedes irte a otra empresa cuando quieras con un plazo breve de preaviso.

Jose Ma Gay de Liebana en «España se escribe con E de endeudamiento» dedica un capitulo completo a finanzas futbolisticas. En la pagina 427 (Activo de la Liga de las estrellas) aparecen rubros de «Inmobilizado intangible deportivo» que sospecho que son derechos de jugadores.

  • Entiendo que es un caso de competencia bilateral donde existe más de un comprador potencial y más de un vendedor potencial, tanto de Alexis Sanchez como de Luis Suarez.  Aunque podría entenderse que es un caso de competencia unilateral entre compradores (subasta) ya que hay un solo vendedor potencial (un solo bien a la venta, Alexis Sanchez o Luis Suarez son únicos) y más de un comprador potencial (cualquier equipo de fútbol del mundo estaría interesado en estos jugadores), me decanto porque se trata de un caso de competencia bilateral, ya que aunque es cierto que Luis Suarez solo hay uno, también es cierto que existen jugadores en el mundo que pueden ser de su mismo nivel, que podrían ser ofertados por otros equipos, y por lo tanto existirían bienes sustitutivos del anterior, pasando a convertirse en un caso de competencia bilateral.

En este caso las valoraciones subjetivas no vienen dadas si no que son los equipos interesados quienes las van creando. En este proceso de determinación de precios influyen muchos factores que determinan por qué se paga el doble por un jugador que por otro. Estos factores serían por ejemplo; la calidad (no necesariamente tiene por qué ser el más importante aunque suele influir notablemente), la edad ,cuanto más joven es el jugador más años de carrera le quedan por delante y hay más tiempo para poder venderlo en el futuro y recuperar lo invertido, ganar dinero o perder (en este caso a pesar de que Alexis e dos años más joven se paga la mitad que por Luis Suarez), el número de goles marcados, los beneficios por comisiones de agentes y equipos, los ingresos esperados por merchandasing del jugador (venta de camisetas, publicidad, imagen, popularidad del jugador, nuevos seguidores, derechos de televisión…), existencia de nuevos equipos en el mercado con mucha liquidez propiedad de magnates que pagan grandes cantidades por jugadores y crean equipos de la nada a golpe de talonario. Las intenciones de estos magnates que influyen directamente en los precios de mercado de los jugadores muchas veces no atienden a razones exclusivamente deportivas, si no que pueden atender a otros motivos muy diferentes como por ejemplo a posicionarse socialmente en otros países, contactos internacionales, conseguir negocios millonarios para sus empresas gracias a haber invertido en estos equipos. Detrás de una inversión aparentemente deficitaria en un equipo de futbol por parte de un magnate puede haber otros muchos beneficios conseguidos por otras vías gracias a esta inversión, por lo que el retorno puede ser muy lucrativo en su conjunto … En conclusión existen innumerables variables e intangibles para la determinación final del precio de los jugadores.

  • Para mi son bienes claramente unicos y por tanto el modelo de subasta funciona como modelo.

Otra cosa es que en la mente de los compradores haya alternativas o sustitutos, pero eso no detrae de que cada jugador es unico.

  • Los fichages de los jugadores se amortizan según los años de contrato que firman, si cuesta el traspaso 40 y firman por 5 años, amortizas 8  al año porque en España cuando vence el contrato quedan libres. No pasa en el resto de paises. Aqui cuando firman el contrato se fija una clausula de rescisión entre Club y jugador que cualquier Club del mundo lo puede fichar pagando esa clausula con el visto bueno del jugador. Messi por ejemplo creo que tiene 250 millones de clausula.

Los precios se determinan por una subasta, no responden a ninguna referencia lógica. Hoy he escuchado que el Arsenal ha comprado a un jugador suplente del Villarreal por 20 millones y ademas le cedia otro jugador hasta final de temporada. Abrieron el champan me imagino.

  • En primer lugar, se pueden pagar este nivel de precios porque se tiene el dinero para ello y el comprador tiene la expectativa (espero que no) de recuperar la inversión.

El experto, en España, en la determinación del precio de un jugador. es el Sr. Félix Tejedor, de Fútbol y Finanzas, que se dedica a valorar jugadores.

Su «modelo» (con ecuaciones muy complejas… que llama MERC). Según este Sr. evalúa:

  1. a) El coeficiente de juventud,
  2. b) La repercusión mediática,
  3. c) La posición donde juega, y
  4. d) La necesidad del club por el jugador».

Aspectos que no están alejados de lo estudiado en clases, dentro del enfoque de Mises, en las que la Acción Humana vincula factores como el valor de la operación, los recursos disponibles, las condiciones del intercambio, precios y costes y también la valoración subjetiva ligada a la escala de valor del que compra, tiendo en cuenta la importancia relativa, escasez, etc. todo ello buscando, de forma «racional», la maximización del bienestar del club.

  • Disculpar el retraso pero hasta hace unos minutos no he podido tener acceso al foro, pongo mi granito de arena a algunas cuestiones y de paso comentar que he disfrutado leyendo las aportaciones de cada uno de vosotros.

Lo que nos va a determinar el precio de un jugador respecto a otro no solo será la interactuación de la fuerzas de la oferta (escasez de buenos delanteros) y demanda (equipos capaces de pagar mucho dinero por ellos) sino otra serie de factores como podrían ser los siguientes.

  1. a) La posición del jugador

Ofensivos; delanteros, extremos

Creativos; centrocampistas

Defensas.

Por lógica, cuanto más probable dada su posición de hacer gol su valoración será mayor, de ahí que normalmente se pague el doble por un delantero que por un defensa. En nuestro caso ambos son delanteros pero Luis Suarez ha demostrado marcar un mayor número de goles durante los últimos años.

  1. b) Repercusión mediática

Muchas veces la valoración que se hace de los jugadores no tiene solo que ver con el rendimiento que realizan en el terreno de juego sino con su capacidad para generar ingresos comerciales, véase fichajes como Beckham etc… En nuestro ejemplo y no solo por su incidente en el mundial tiene un mayor repercusión Luis Suarez.

  1. c) Juventud

Ambos son jugadores jóvenes con proyección y que los diferentes clubes pueden llegar a amortizar la inversión realizada.

La valoración que se hace de un jugador no tiene que incluir únicamente lo que se paga por su traspaso sino también lo que cuesta su ficha durante los años de contrato. El tiempo y los goles dirán si Suarez vale el doble de lo pagado por Alexis.

David contra Goliat: ¿ganan siempre los grandes contra los pequeños? Parece que no es así.

Es una preocupación de muchos que en el mercado los grandes tienden a hacer desaparecer a los más pequeños, quienes no tienen chances contra ellos. Es necesario también tener en cuenta que muchos de los «Goliat» de hoy fueron «David» hace tan solo unos diez o veinte años: Apple, Windows, Facebook, Google,  YouTube,  Starbucks, EBay y tantos otros no existían. Los «Goliat» de entonces (IBM, Kodak)parecían todopoderosos. Sin embargo, en la revista Strategy+business de la consultora Booz & Co, Matt Palmquist comenta cuando ganan, en verdad, los más pequeños. http://www.strategy-business.com/blog/Sometimes-It-Pays-to-Be-the-Underdog?gko=8a09f&cid=rr20150312&utm_campaign=rr20150312

Algunos párrafos:

“La sabiduría convencional sostiene que las empresas operadas nacionalmente deben enfatizar sus inherentes ventajas sobre los comercios locales –el reconocimiento de su marca, la diversidad de su inventario de productos, sus posibilidades de ofrecer mejores precios, por ejemplo. Pero un nuevo estudio encuentra que la ventaja del tamaño no es lo único que importa. Cuando los pequeños presentan la competencia contra los grandes como una lucha de David contra Goliat, la ventaja va a menudo para los más pequeños.”

“Aunque se presume que los consumidores han casi abandonado los comercios de barrio por los grandes almacenes, unas pocas anécdotas sugieren lo contrario. Por ejemplo, J.P. Licks, una heladería independiente del área de Boston, se apoyó en su estrecho vínculo con los consumidores para desplazar a Cold Stone Creamery que había abierto una franquicia cerca. Y en los primeros años de la locura del café de calidad, los gerentes de Coffee Bean & Tea, con sede en Los Angeles, comprendieron que, para su sorpresa, sus ventas alcanzaron récords luego de Starbucks abriera un local cerca, por lo que expandieron sus locales también cierta de otros Starbucks.”

“Por cierto, que las anécdotas no reemplazan a los datos, pero en seis experimentos diferentes con comercios para el consumidor tales como venta de libros, café y autopartes, los autores encontraron que las principales marcas pierden apoyo local contra los pequeños comercios cuando enfatizan las diferencias en recursos, tamaño e imagen corporativa. Comparado con escenarios donde las marcas pequeñas compiten entre sí o simplemente no tomar en cuenta a sus rivales más grandes, aquellos que explícitamente se posicionan contra una cadena nacional, ven aumentar sus ventas, la frecuencia de compras de los consumidores y las opiniones positivas.”

“El primer experimento para este estudio fue instalar una pequeña librería que logró inducir a más compras a los consumidores cuando llamó la atención de los grandes competidores. El segundo experimento confirmó el resultado utilizando chocolate artesanal contra los productos de Hershey. Otros experimentos extendieron las conclusiones considerando más de 10.000 opiniones sobre cafés locales o cadenas nacionales, y esto mostró que cuantos más competidores hay, más fuertes es el efecto. Los autores también encontraron que los pequeños prosperan cuando muestran que están compitiendo con grandes, además de usar otras estrategias como precios, calidad o seguridad. Cuanto más se observa que una marca grande compite con comercios locales, menos apoyo reciben, y es más probable que los consumidores consideren que sus elecciones determinan luego la configuración del mercado.”

El autor del texto comenta este trabajo: “Positioning Brands against Large Competitors to Increase Sales,” by Neeru Paharia (Georgetown University), Jill Avery (Harvard University), and Anat Keinan (Harvard University), Journal of Marketing Research, Dec. 2014, vol. 51, no. 6.

En fin, nada está dicho para los pequeños comercios que compiten con los grandes. Como siempre, son los consumidores, es decir nosotros, en definitiva, quienes decidimos si prosperarán los grandes o los pequeños. No hay nada escrito que diga que los grandes siempre van a ganar. Si con nuestra compras diarias, votamos por los David, estos prosperarán, si vamos a los Wal Marts, eso tendremos. Así que, en definitiva, la responsabilidad es nuestra.

La mentalidad «mercantilista» predomina: las exportaciones son buenas, las importaciones son malas

Con los alumnos de Económicas estaremos viendo a los autores mercantilistas de los siglos XVIII y XIX, aunque en realidad las ideas mercantilistas son de todos los tiempos, incluso ahora en tiempos de “globalización”. La encuestadora Gallup, por ejemplo, presenta los resultados de una encuesta en los Estados Unidos donde se le pregunta a la gente si el comercio internacional es una oportunidad o una amenaza: http://www.gallup.com/poll/181886/majority-opportunity-foreign-trade.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_content=morelink&utm_campaign=syndication

El 58% de los encuestados responde que es una oportunidad, vía mayores exportaciones, contra un 33% que lo ve como una amenaza, vía mayores importaciones. Notemos que pese a que la mayoría parece favorecer un comercio internacional más abierto, lo hace con una mentalidad mercantilista, ya que cree que las exportaciones son “buenas” o positivas, mientras que las importaciones son “malas” o negativas.

Encuesta comercio internacional

Todos parecen pensar que “exportar” genera riqueza, trabajo y divisas mientras que “importar” genera pérdida de empleos y de divisas. Ninguno parece considerar si acaso una exportación les hace “perder” productos, en el sentido que ahora se van del país y no pueden ser consumidos internamente, mientras que las importaciones, por el contrario, traen productos para ser consumidos…, por ellos mismos.

Tomemos, por ejemplo, el caso de las carnes. Está claro que las ventas de carnes al exterior generan puestos de trabajo en frigoríficos, empresas exportadoras y una mayor demanda en los mismos criadores y productores de animales, de la misma forma que mayores ventas internas lo harían. Pero esa carne que se va, es carne que el consumidor no podrá comprar, y eleva el precio de la carne en el mercado interno en comparación con una situación en la cual esas ventas se dirigieran al mercado interno.

Puede pasar que el consumidor esté haciendo un asado y se ponga contento, y hasta sienta cierto orgullo nacional, cuando lee en el diario que aumentaron las exportaciones argentinas de carne (algo que no sucede, por cierto), y no piensa que tendrá menos carne, o la tendrá más cara, para el mismo asado que está preparando.

Por otro lado, esas exportaciones generan divisas para el exportador. Con ellas, el exportador puede realizar importaciones o puede viajar al exterior, por ejemplo. O puede venderlas en el mercado de cambios para que otros viajen o hagan importaciones.

Las importaciones tienen algunos efectos que son conocidos y otros que no se consideran tanto. Por ejemplo, si se importan maquinarias o tecnología aumenta la productividad interna; si se importan bienes de consumo aumenta el bienestar de los consumidores. Como se benefician los trabajadores de la carne con mayores exportaciones pueden perjudicarse los trabajadores de bienes de consumo por las mayores importaciones. En una economía abierta, lentamente los trabajadores irían aprovechando las mayores oportunidades en las actividades competitivas para ir dejando las no competitivas. Las primeras tenderían a ofrecer mejores salarios y oportunidades de trabajo.

Las importaciones tienen, además, un efecto pocas veces considerado: mejoran el tipo de cambio, por lo que benefician a los productores locales y los exportadores. Es decir, los importadores son los que demandan dólares para pagar sus compras, y esa demanda tiende a subir el tipo de cambio, algo que favorece a los exportadores (y “protege” a los productores locales).

En fin, éste es un trato superficial del tema, hay muchos más efectos a tomar en cuenta. Simplemente se trata de mostrar que el “imaginario colectivo”, como han puesto de moda en estos años, es mercantilista en su enfoque, o “pre-clásico” o, antiguo si se quiere.

 

Cantidad de acciones voluntarias para superar al Ébola, no es la primera vez, pasó en Buenos Aires

Una de las clases con alumnos de la UFM trataba sobre el texto relacionado con bienes públicos globales mencionado en un post anterior. Cuando tratamos los temas de salud global consideramos la lucha contra el ébola y el papel de los organismos Internacionales. Es bastante probable que esa epidemia pase antes de que hagan algo, a no ser que contemos las reuniones Internacionales que organizan: http://www.rpp.com.pe/2015-03-03-la-comunidad-internacional-se-une-en-la-lucha-contra-el-ebola-noticia_774235.html

Mientras tanto, probablemente los voluntarios y las organizaciones voluntarias han hecho más que los mismos gobiernos. No es la primera vez, comenté el caso de la lucha contra la fiebre amarilla en Buenos Aires en 1871:

Uno de los casos más dramáticos y recordados es el de la epidemia de fiebre amarilla que azotó a Buenos Aires desde enero a junio de 1871. Un resumen de sus consecuencias: «De unos 190.000 habitantes murieron 14.000, se colmaron todos los hospitales, se habilitaron lazaretos provisorios, se despobló la ciudad, emigró el gobierno nacional, se decretó feriado en todos los ministerios y oficinas públicas, cerraron los bancos, las escuelas, las iglesias, los comercios. Las calles quedaron desiertas, huérfanas de gente y de vehículos. En una ciudad donde el índice normal de fallecimientos diarios no llegaba a veinte, hubo momentos en que murieron más de 500 personas por día, y de acuerdo al doctor José Penna -que hace autoridad en la materia- los dos tercios de la población habrían sufrido la enfermedad, en una u otra forma».

«En el tres de abril era tan formidable el descalabro, que la capital argentina presentaba el aspecto de una ciudad semi-abandonada en la que sólo quedaban 60.000 personas, es decir menos del tercio de la población normal, cifra que algunos rebajan aun más, a 45.000. Para terminar, aquélla fue la única ocasión en que las autoridades aconsejaron oficialmente el éxodo: pasajes gratis, casillas de emergencia y vagones de ferrocarril como viviendas provisorias en San Martín, Merlo, Moreno. Nunca, ni antes ni después en los cuatro siglos de historia porteña, se recurrió a este extremo heroico: abandonar Buenos Aires, convertida en un escenario de terror sólo habitado por enfermos, imposibilitados y unos pocos valientes que se quedaron para ayudar a sus semejantes.»24

En esa oportunidad, los ciudadanos tomaron la tarea de luchar contra el flagelo con sus propias manos. Podrá decirse que no existía en ese entonces una estructura de «salud pública» como la que se montó después (aunque el Consejo de Higiene Pública existía desde 1852), pero lo cierto es que nadie estaba preparado para una cosa semejante (recién en 1881 el cubano Carlos Finlay presentó la teoría de que la enfermedad era transmitida por un mosquito y en 1900 una comisión norteamericana comprobó la veracidad de esto), y la iniciativa individual de los ciudadanos creó una organización que fue muy útil, pero que no se perpetuó luego cuando el peligro había dejado de existir. Comenta Scenna en otra obra:25 «Aquel lo de marzo, en casa de Carriego se decidió convocar al pueblo en la plaza de la Victoria, escaparate nacional, escenario obligado de todas las horas de emergencia argentinas, y proceder allí al nombramiento de una Comisión Popular de Salud Pública que tomara en sus manos la guerra contra el flagelo que asolaba Buenos Aires. Se cambiaron ideas, se adelantaron nombres y finalmente se confeccionó una lista con carácter de Comisión Provisoria. La misma fue conformada y aprobada en el mitin popular. Estaba compuesta por: A. Muñiz, J. C. Gómez, Manuel Bilbao, Francisco Uzal, H. Varela, E. Carriego, Carlos A. Paz, M. Billinghurst, F. López Torres, E. Onrubia, M. G. Argerich, B. Cittadini, Antonio Gigli, L. Walls, E. Ebelot, B. de Irigoyen, C. Guido Spano, L. V. Mansilla, B. Mitre y Vedia, A. Ramella, J. C. Paz, E. Armstrong, G. Nessler, A. d’Amonte, J.

M. Entilo, J. M. Lagos, J. Roque Pérez, M. Behety, A. del Valle, A. Korn, D. César y M. Mulhalli».

Comenta Scenna (1974, p. 239): «El mismo día en que se constituyó la Comisión Popular el gobernador Castro emitió una proclama para dar la bienvenida al organismo voluntario, pero de paso recordaba al pueblo que ya existían instituciones oficiales que trabajaban con celo y dedicación en la lucha contra el mal, así como que el gobierno provincial estaba seriamente empeñado en superar el difícil trance. Era levantar la guardia ante la extraña y espontánea Comisión Popular […]».

La Comisión Popular desarrolló sus actividades con el aporte voluntario de los ciudadanos. Veamos su primer manifiesto, citado por Scenna:

» ¡Habitantes de Buenos Aires ! La Comisión de Salubridad os pide vuestro óbolo para llevar a cabo nuestra obra de caridad. Dádnoslo, y pronto, porque el tiempo urge y cada hora que pasa nos arrebata algunos hermanos que la caridad bien dirigida habría podido salvar. Que todos contribuyan con su poco y tendremos mucho. No hace menos el pobre que da un peso, que el rico que da millares, y ambos tienen derecho a la gratitud de los que reciben el beneficio».

«Si el primer problema que debió encarar la Comisión Popular fue el de la asistencia médica, el segundo -no menos urgente- fue recaudar fondos para solventar los crecientes gastos en medicamentos y elementos de asistencia, cuya demanda rebalsaba la capacidad económica de la Comisión. Se inició entonces una amplia colecta, se recurrió especialmente al bolsillo de los pudientes. Las redacciones de los diarios se convirtieron en receptorías, aparte de la acción directa de los miembros de la Comisión Popular y los aportes que llegaban espontáneamente. El primero de ellos, el primer óbolo depositado en ayuda de los enfermos indigentes, fue el de los franciscanos. El 16 de marzo, tres días después de constituir la Comisión Popular, se recibió una nota de los frailes que adjuntaba la suma de $ 5.000 y ponía a disposición de la flamante entidad lo producido por

la alcancía San Roque por el tiempo que durara la epidemia.»

«En general la colecta fue bien recibida y el dinero entró en las arcas de la Comisión a simple pedido. Entre los suscriptores se contaron el gobierno nacional y el provincial, con $ 200.000 cada uno. Los bancos, las grandes empresas, el comercio mayorista también entregaron donaciones, se llegó a recaudar en total la elevada suma de $ 3.700.000 que fue la base principal de acción de la Comisión Popular. Los particulares, ricos y pobres, también dieron su parte.» (P. 273. )

«El 15 de mayo terminó el asueto de los empleados nacionales y provinciales, con lo cual la animación de los tiempos normales se retomó

sensiblemente. Desde fines de abril mucha gente había regresado a la ciudad para volver a habitar sus hogares. Los trenes comenzaban a circular normalmente, los tranvías traqueteaban de nuevo por las calles, los coches particulares rodaban otra vez de nuevo por el empedrado, el bullicio, el viejo bullicio de Buenos Aires, volvía por sus fueros. Eran muchos los muertos, pocas las familias sin luto, pero cuando el luto se extiende a casi 200.000 personas, la solidaridad del dolor diluye su fuerza. Además, tras los espantosos meses pasados había ansias de vivir, de respirar, de volver a las rutinas de siempre, al abrigo tranquilo y seguro de la vida diaria. Y ese espanto vivido generó a su vez una inagotable sed de olvido. El 11 de mayo la Comisión Popular decidió convocar a asamblea general en la que se propondría su propia disolución.» (P. 413.)

«Así concluyó su efímera existencia la más extraña, la más peculiar de las comisiones populares que jamás vieran los anales de Buenos Aires. Durante más de dos meses peleó sin tregua por organizar una defensa, por auxiliar a los enfermos, por aliviar el alud de penurias que cayó sobre la ciudad. Supo galvanizar voluntades cuando el desaliento y la desorientación amenazaban con desembocar en el caos.

Hizo de todo y estuvo en todo. No todo lo hizo bien, pero el balance final es favorable. Fue un dique contra el pánico más que contra la fiebre amarilla. Llevó a muchos desesperados el convencimiento de que la solidaridad no es una entelequia y que en medio de la estampida había un grupo de hombres cabales que se quedaban, sin ninguna obligación y con el simple propósito de ayudar al prójimo. Allí reside su mayor mérito.» (P. 414.)

24Scenna, Miguel Ángel, » Diario de la Gran Epidemia: fiebre amarilla en Buenos Aires», Todo es Historia N° 8, Buenos Aires (diciembre de 1967): 10.

25Scenna, Miguel Ángel, Cuando murió Buenos Aires: 1871, Ediciones La Bastilla, Buenos Aires, 1974, p. 233.