La baja frecuencia con que se revelan las preferencias en la política ocasiona problemas como en Chile

Esto dice el libro sobre la baja frecuencia que tiene la política para que se “revelen” las preferencias de los votantes:

“En general, el lapso que transcurre entre una instancia en la que se revelan las preferencias de los votantes y la siguiente es un período bastante largo: cuatro, cinco o seis años en el caso de las elecciones presidenciales; tal vez dos años para las elecciones legislativas. Entretanto esas preferencias pueden cambiar pero no hay mucho que se pueda hacer al respecto, salvo esperar hasta la próxima instancia.

Esto ocurre sobre todo en los regímenes políticos presidencialistas, ya que en los parlamentarios si el gobierno pierde la mayoría parlamentaria cae, en general. Pero en los primeros eso no ocurre salvo situaciones excepcionales que originen un juicio político y la remoción del gobernante. En algunos casos existen instrumentos de democracia directa como la revocación de mandato. No obstante, son numerosas las situaciones en las que el votante se ve frustrado porque encuentra que el gobernante electo no cumple con sus expectativas.”

Veamos ahora el caso de Chile y su presidente Bachelet. El informe “Temas Públicos” Nr. 1206, de; Instituto Libertad y Desarrollo de ese país (www.lyd.org) esto comenta:

“En medio de una agitada agenda política, durante la semana pasada, se hicieron públicas tres encuestas: CADEM, Adimark y la del Centro de Estudios Públicos (CEP). Independiente de los matices y alcances metodológicos de cada una de ellas, en todas es posible visualizar de manera clara, el nivel de deslegitimación social de las reformas que impulsa el actual gobierno.

El proceso a partir del cual las ideas de la Nueva Mayoría devinieron en minoría ante la opinión pública puede tener múltiples variables explicativas. Algunas endógenas, vinculadas a lo estrictamente programático, pero también a los modos de conducción de las “reformas estructurales”, donde en este “primer tiempo” del mandato presidencial, el estilo de la imposición primó respecto del dialogo y la negociación. Sin desconocer también, la incidencia de fenómenos exógenos, como la crisis de desconfianza que golpeó al centro de gobierno tras el episodio Caval, como bien se muestra en los mismos estudios de opinión.

Sin embargo, las encuestas muestran de manera nítida que el escepticismo ciudadano en relación a las reformas del gobierno, se instaló con antelación a la emergencia de los mencionados escándalos que han golpeado al arco político de manera transversal. El mejor ejemplo de lo anterior es que, ya en noviembre de 2014, la desaprobación de las reformas educacional y tributaria llegaba al 56% y 51% respectivamente conforme a datos de Adimark.

 En todas las encuestas es posible visualizar de manera clara, el nivel de deslegitimación social de las reformas que impulsa el actual gobierno. El descrédito de las reformas parece irrefutable. Según datos de la Encuesta CEP, un 65% considera que estas reformas han sido improvisadas y un 64% cree que no serán eficaces para alcanzar los objetivos propuestos.

 Este escepticismo con las reformas de gobierno se instaló con antelación a la emergencia de los escándalos que han golpeado al arco político de manera transversal.

 La decepción con el gobierno por parte de los encuestados puede fundarse en el escenario contradictorio que representa un gobierno con pretensiones de reformas maximalistas, pero que por contrapartida, no es capaz de satisfacer las demandas respecto de áreas básicas de toda gestión gubernamental.”

Concluyo en el libro:

Es cierto que las encuestas de alguna forma llenan ese vacío. Los políticos, como veremos en el próximo capítulo, están fuertemente motivados a tomar en cuenta todos los elementos que puedan tener impacto en su propia carrera y este es uno de ellos; pero también saben que, dada la ignoracia racional o irracionalidad antes comentada, pueden desviarse de las preferencias de los electores para volver a prestarle atención cuando una nueva instancia electoral se acerca. Es decir, la encuesta genera información pero no determina la continuidad de un gobierno por lo que su efecto es menor que el resultado de una elección. Nótese que no es solamente la muy comentada característica que una elección es como una encuesta con una muestra del cien por ciento del electorado; es que la encuesta no tiene fuerza legal para determinar el ejercicio del poder.

En el mercado, por el contrario, los cambios de preferencias tienen impacto en forma casi inmediata. El gerente de ventas de una empresa de bienes de consumo masivo, por ejemplo, recibe en forma diaria o semanal el informe de los supermercados o los pedidos de reposición de mercadería que le indican cuáles han sido las preferencias de los consumidores el día o la semana anterior. Si detecta cambios ha de reaccionar inmediatamente. Los consumidores votan todos los días.

Está claro que no podemos pretender tener elecciones cada semana, ni siquiera si eso sería razonable: las opiniones de los votantes, más que las que tienen como consumidores, están basadas en emociones que podrían determinar fuertes cambios institucionales que no nos dejarían muy tranquilos.

 

Los problemas del estatismo y la política: en distinta medida, pero tanto en la URSS como en USA

Muchos creen que las imperfecciones que puedan existir en las relaciones voluntarias entre las personas (esto descarta entonces el uso de la fuerza como el asesinato, el robo o el fraude), las solucionará la política. David Boaz nos cuenta en su libro porqué la política fracasa, analizando el caso de los Estados Unidos: http://www.cato.org/libertarianmind

“El problema real en los Estados Unidos es el mismo que en el resto del mundo: demasiado gobierno. Cuanto más grande es, mayor es su fracaso; por eso el socialismo de estado ha sido el fracaso más obvio. Como advirtieran los libertarios durante el siglo pasado, el socialismo y otros intentos de reemplazar las decisiones individuales por las gubernamentales desplazaron la libertad y la dignidad del individuo –el objetivo por el cual tanto se había luchado en Occidente. El socialismo se encontró con problemas políticos y económicos insuperables:

  • El problema totalitario, que esa concentración de poder convirtió en una irresistible tentación de abuso
  • El problema de incentivos, la falta de aliento para que los individuos trabajen dura y eficientemente
  • El menos comprendido, el problema del cálculo, la incapacidad del sistema socialista, sin precios ni mercados, de asignar recursos según las preferencias de los consumidores.

Durante décadas los economistas libertarios como F. A. Hayek y Ludwig von Mises insistieron que el socialismo simplemente no podía funcionar, no podía utilizar efectivamente todos los recursos y conocimientos de una sociedad extensa para servir a los consumidores. Y durante décadas los socialdemócratas en Occidente desestimaron esas conclusiones, argumentando no ya que el comunismo soviético sobrevivía, sino que su economía crecía más rápido que Occidente.

Los socialdemócratas se equivocaron. Aunque la torpe economía soviética podía producir grandes cantidades de acero de baja calidad y cemento, practicaba lo que el filósofo húngaro Michael Polanyi llamaba ‘producción conspicua’, e incluso pudo enviar un hombre al espacio, pero nunca pudo producir lo que los consumidores querían. A fines de los 1980s la economía soviética no era dos tercios de la economía norteamericana como estimaba la CIA; ni hacía uso total de su mano de obra como decía el economista de Harvard John Kenneth Galbraith; y no era una poderosa máquina de crecimiento como le dijo a generaciones el libro de texto del Nobel de Economía Paul Samuelson. Era, en verdad, alrededor de un 10% de la economía norteamericana y, en tanto estas cosas tan diversas pueden compararse, hacía un muy ineficiente uso de la educada mano de obra soviética. Ya era un fracaso de la era industrial, y un dinosaurio de la era digital, un hecho obvio para cualquiera que visitara la URSS, salvo los intelectuales occidentales.

La intervención del gobierno en la sociedad y los mercados de Estados Unidos sufre los mismos problemas, aunque en forma más débil. El poder siempre corrompe, y el poder del gobierno de decirle a la gente cómo vivir sus vidas o para transferir dinero de quienes producen a otros es siempre una tentación para la corrupción. Los impuestos y las regulaciones reducen los incentivos de la gente para producir riqueza, y los programas sociales del gobierno reducen el incentivo a trabajar, a ahorrar, y a ayudar a la familia y los amigos en caso de necesidad, discapacidad o retiro. Y aunque los burócratas norteamericanos no cometen los burdos errores de los planificadores socialistas, resulta claro que las empresas estatales son menos eficientes, menos innovadoras, y más gastadoras que las privadas. Tan sólo comparemos el Correo con Federal Express. O la capacidad de arreglar problemas de American Express y el IRS. O comparemos las viviendas privadas y las viviendas públicas. Quienes no tienen propiedad no se preocupan como los propietarios; quienes no tienen su propio dinero invertido en la empresa y no recibirán dividendos de su éxito nunca van a innovar, ni servir a los clientes, ni reducir costos como los emprendedores.

En su libro “La Sociedad Opulenta”, Galbraith observó la ‘opulencia privada y la miseria pública’; esto es, una sociedad donde los recursos que son privados están generalmente limpios, son eficientes, están bien mantenidos, mejoran en calidad; mientras que los espacios públicos son sucios, superpoblados, inseguros y concluyó, curiosamente, que había que trasladar más recursos al sector público. Este libro sugiere una conclusión diferente: que como los bienes y servicios producidos en el mercado competitivo tienen más probabilidades de serlo más eficientemente y con más atención a las demandas de los consumidores que los producidos por el gobierno, deberíamos mantener la mayor parte de nuestras vidas fuera del control del gobierno.”

Todos piden «redistribución», pero luego generan inflación y ésta «redistribuye» de otra forma

Hay temas que nunca dejan de discutirse. Ludwig von Mises escribe en 1944 sobre las controversias monetarias del momento. No son muy diferentes a las actuales. Lo hace en un ensayo preparado en 1944 para la Comisión de Principios Económicos de la Asociación Nacional de Industriales de Estados Unidos que luego lo publicara, junto con otros trabajos, en dos volúmenes.

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Responde a la pregunta sobre la neutralidad del dinero, sobre la cual podrían considerarse dos enfoques. Uno, el que aquí se desarrolla, se refiere al impacto de cambios en el mercado monetario en los precios relativos; el otro, que Mises descarta, es que esos cambios sean ‘neutrales’ respecto a la producción. Este segundo no es sino una derivación del primero. Si, por ejemplo, una mayor oferta de dinero subiera todos los precios y salarios en la misma proporción tampoco impactaría en la producción. Pero esto no ocurre, como Mises explica esos cambios se van produciendo en distintos momentos y proporciones. Por lo tanto, por ejemplo, un incremento de la oferta monetaria más allá de su demanda ocasiona una “redistribución” de ingresos y riqueza entre distintos grupos y también distorsiones en la estructura de producción.

“¿Es neutral del dinero?

Los antiguos economistas creían que –sin cambios en las demás cosas- modificaciones en la oferta o demanda de dinero hacía subir o bajar simultáneamente a todos los precios de los bienes y a los salarios simultáneamente en proporción exacta a esos cambios. El ‘nivel de precios’ cambia, pero las relaciones entre los precios individuales de los bienes y servicios se mantiene igual. Aquellos economistas matemáticos cuya teorización culmina en una ecuación de intercambio mantienen aún su tesis (Irving Fisher 1867-1947).

El análisis económico moderno rechaza este supuesto. Los cambios en la oferta o demanda de dinero no afectan a todos los individuos en el mismo momento y en la misma forma. En el caso de la inflación, por ejemplo, una cantidad adicional de dinero no encuentra su camino al principio en los bolsillos de todos los individuos, ni tampoco esos individuos que se benefician primero con el incremento en la cantidad de dinero reciben la misma cantidad; y no reaccionan tampoco a esa cantidad adicional de la misma forma. Por lo tanto, los precios de los distintos bienes y servicios no suben todos al mismo tiempo ni en la misma magnitud. La aparición no simultánea y despareja de cambios de precios ocasionados por aumentos en la cantidad de moneda dan como resultado traslados de ingresos y riqueza de algunos grupos de la población a otros. Las fluctuaciones monetarias no son neutrales, aun aparte de sus repercusiones en todos los contratos estipulando alguna forma de pago diferido. Los cambios monetarios son la fuente del cambio económico y social.”

 

Reservas naturales: otro caso de provision privada de un «bien público». ¿No es que no era posible?

Justo cuando estamos viendo con las alumnos de Derecho en la UBA el tema de los “bienes públicos” y si la única alternativa es su provisión pública, se publica este muy interesante editorial en La Nación sobre las reservas naturales privadas: http://www.lanacion.com.ar/1789280-la-importancia-de-las-reservas-naturales-privadas

La teoría predominante sostiene que, dada la imposibilidad de excluir a quienes no pagan, tendríamos al incentivo a ser usuarios gratuitos, o ‘free riders’, por lo que ningún particular estaría interesado en proveer estos bienes. Por otro lado, como el consumo de unos no reduce el posible consumo de otros, no tendría tampoco sentido excluir a nadie. La initiciativa privada no estaría interesada en este tipo de bienes.

El editorial comenta una iniciativa de la Fundación Vida Silvestre “cuya idea central es articular e impulsar este movimiento en el país en conjunto con propietarios de reservas y organizaciones de la sociedad civil que trabajan en esta temática” y destaca que esta institución ha creado la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas: http://reservasprivadas.org.ar/

reserva natural

“Vida Silvestre junto con Asociación Aves Argentinas, Asociación Conservación Argentina, Asociación Conservación Patagónica, Asociación Protágonos – Ecología Humana, Fundación BIORed, Fundación para la Conservación y Estudio de la Biodiversidad, Fundación Ecologista Verde, Fundación Hábitat & Desarrollo, Fundación de Historia Natural Félix de Azara, Fundación Huellas para un Futuro, Fundación Naturaleza para el Futuro, Fundación Patagonia Natural, Fundación Proyungas, Fundación Temaikèn, The Nature Conservancy y Fundación Yuchán llevan adelante la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas, que cuenta ya con 60 reservas integrantes distribuidas en 15 provincias del país. Entre todos sus miembros está trabajando para proteger más de 188.000 hectáreas de propiedad privada de la Argentina.”

¿Qué es una Reserva Natural Privada? Así lo explica la Red en su página web:

“Un área protegida privada o una reserva natural privada es una porción de terreno de cualquier superficie de propiedad privada, manejada para la conservación de la biodiversidad y/o el uso sustentable de sus valores naturales.

Puede ser de propiedad de, y estar gestionada por, personas físicas, familias, empresas, clubes, universidades, cooperativas u organizaciones de la sociedad civil. A su vez, puede contar o no con reconocimiento formal del gobierno.

Las reservas naturales privadas nacen del interés y la voluntad de sus propietarios por proteger los recursos naturales que albergan sus tierras. Son una herramienta de gran potencial para complementar la superficie protegida por el Estado, que en la Argentina, actualmente alcanza solo el 7,7% de la superficie continental. También pueden generar importantes aportes a una estrategia nacional o regional de desarrollo sustentable.”

¿Por qué harían esto los propietarios si tan sólo les interesara obtener la mayor rentabilidad de su recurso? Es que como la gente ahora valora la naturaleza de una forma en que no lo hacía antes, muy probablemente porque tenía otras necesidades más imperiosas para satisfacer, el “mercado” reacciona ante ese cambio y ofrece a los consumidores lo que estos están dispuestos a pagar, tanto sea como turistas como consumidores de productos naturales o ecológicos.

Dice la Red:

“En la mayoría de los casos, los privados que crean reservas en sus propiedades compatibilizan la conservación de la biodiversidad con alguna actividad productiva que desarrollan de manera sustentable; en general el turismo, pero también ganadería y explotaciones forestales entre otras.

De esta manera, realizan un valioso aporte para asegurar la conservación de la vida silvestre y el funcionamiento de los ecosistemas.”

En definitiva, las reservas naturales privadas están proveyendo un “bien público” que, según la teoría predominante, solo podría ser provisto por el Estado. Pero como tantos otros ejemplos: los faros, la radio, la televisión, las redes sociales o los buscadores en Internet, surgen otros mecanismos para su provisión que no requieren del aporte compulsivo.

La burocracia kafkiana: más empleados públicos, parientes y barreras para exportar desde el Norte

Parece que las noticias sobre la burocracia han dado por acumularse estos días. Por un lado, se comenta acerca de irregularidades en los nombramientos de empleados públicos, cuyo número se ha multiplicado en los últimos años: http://www.clarin.com/edicion-impresa/Empleo_publico_en_Argentina-denuncias-Estado_0_1337866302.html

Por otro, se conoció también que el presidente del Banco Central, no solamente había incrementado notablemente la planta de empleados de esa institución sino que ésta ahora incluía a su hijo y la novia: http://www.cronista.com/economiapolitica/Cuando-el-Estado-es-un-refugio-laboral-en-vez-de-un-camino-hacia-la-calidad-de-vida-20150429-0052.html El presidente del BC justificó su decisión en que su hijo, quien es estudiante de cine, está capacitado para el puesto.

Por último, seguramente todos conozcan, aunque no hayan leído, los textos de Franz Kafka, tanto “El Castillo” como “El Proceso”. En el primero, el personaje llamado K trata infructuosamente de llegar a las autoridades de un pueblo donde fue contratado como agrimensor pero nunca lo logra. En el segundo es arrestado por una razón que desconoce y nunca llega a enterarse pero el proceso continúa. En este sentido, el mejor ejemplo de lo que es la burocracia aparece en un artículo el suplemento de Comercio Exterior de La Nación titulado «La logística kafkiana»: http://www.lanacion.com.ar/1788103-la-logistica-kafkiana

El Norte es la región más pobre de Argentina, pero el transporte de sus exportaciones por el río, que se dice serían la vía más barata, se vuelven una pesadilla como la que el artículo describe.

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¿Por qué todo esto? Así lo comenta el libro:

Como en el mercado o en una empresa privada, la clave entonces se encuentra en el conjunto de incentivos que recibe y si estos permiten alinear los intereses del funcionario público con los intereses de la comunidad. Un burócrata es un empleado de una organización jerárquica que tiene el objetivo de proveer servicios públicos a veces en forma gratuita (ejército, policía, hospitales) otras a cambio de un determinado pago (tasa de justicia, ingreso a un parque nacional, pago de la emisión de pasaporte). En forma creciente los servicios provistos por estos funcionarios han dejado de ser servicios públicos tradicionales como seguridad y justicia y consisten en buena medida de bienes privados a través de redistribuciones y transferencias. Esto tiene un impacto en la actividad porque aumenta la demanda de favores y, a su vez, la posibilidad de actos discrecionales o incluso corruptos.

Las empresas también tienen sus propias burocracias aunque están en la permanente búsqueda de racionalizarlas y mejorar su eficiencia. Esto es porque compiten en el mercado y reciben sus ingresos de parte de sus clientes. En el caso de la burocracia estatal, por un lado no compite ya que son monopólicas y, por otro, no reciben sus ingresos de los clientes de sus servicios sino de los representantes que aprueban los presupuestos, quienes se vuelven entonces sus clientes. Estos, a su vez, deberían reflejar las preferencias de los electores, pero de ellos y su capacidad e incentivos para hacerlo ya hemos hablado antes.

Dado que su presupuesto está determinado, la oficina gubernamental elije una estrategia de supervivencia y crecimiento (Mitchell & Simmons, 1994). Sin la referencia de los precios y las ganancias el funcionario tratará de mejorar la posición de la oficina en relación a sus superiores, a quienes le asignan el presupuesto y a quienes sean clientes de la agencia. En ausencia de un control de eficiencia por medio de los resultados económicos las burocracias tienden a reducir sus riesgos e introducir rutinas inflexibles y difíciles de cambiar. No existen incentivos para gastar menos de lo presupuestado; es más, siempre el presupuesto es escaso y cuando se acerca el final del ejercicio hay que gastarlo todo aunque no sea necesario ya que no hacerlo significa enviar una señal de que ese presupuesto no es necesario y podría tener uno menor.

El burócrata intentará demostrar que su presupuesto no debe ser reducido en épocas de menores ingresos fiscales y que deberá crecer en las de bonanza. Y si la amenaza de reducción es inminente tiene a mano un arma dolorosa para quien decida hacerlo: reducir el servicio más fundamental e importante que brinda. Ante un recorte de presupuesto la policía no reducirá sus gastos administrativos sino las rondas de vigilancia que son muy visibles y realmente valoradas para la seguridad de la población. Se denominó a esto la “estrategia del monumento a Washington” (Mitchell & Simmons, 1994, p. 62) cuando el Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos amenazó cerrar dicho monumento, uno de los más visitados por el público, cuando se consideraba reducir su presupuesto.

Artículo en la revista del New York Times: ¿Puede el Bitcoin conquistar Argentina? El dólar ya lo hizo…

En un año electoral en el que se avecina un inevitable cambio de gobierno resulta inevitable que se discutan cambios (o no cambios) en las políticas. Sin embargo, puede haber otros cambios en la sociedad que no están vinculados con decisiones políticas. Cambios, tal vez más profundos que resultan más difíciles de ver, pero que pueden terminar siendo más importantes que otro cambio de gobierno. ¿Será el Bitcoin uno de ellos? La revista del New York Times trae un artículo titulado “¿Puede el Bitcoin conquistar Argentina?”: http://nyti.ms/1DN0Rp6

Bitcoin

Comienza contando la vida de uno de los tantos cambistas del centro de Buenos Aires, pero éste, además, cambia bitcoins. Algunos párrafos:

“Su ocupación es una de las más antiguas, pero continúa siendo parte conspicua de la vida moderna en Argentina: la calle Florida, una de las principales del centro de Buenos Aires, está llena día y noche de hombres y mujeres diciendo ‘cambio, cambio, casa de cambio’ para atender a los residentes locales que cambian los volátiles pesos por monedas más estables y transportables como el dólar.”

“Esa tarde, un músico regordete de 48 años fue uno de los varios clientes en llegar a su oficina. Un cliente alemán le había pagado en Bitcoin por unas composiciones, y el músico necesitaba convertirlos en dólares…. Si el cliente alemán hubiera enviado Euros a un banco argentino, el músico hubiera tenido que llenar un formulario y hubiera recibido, como resultado de los controles de cambio, un 30% menos por cambiar euros en pesos. El Bitcoin también facilita mover dinero en la otra dirección. El día anterior, el dueño de una pequeña industria compró el equivalente de 20.000 dólares en Bitcoin para pagar a un vendedor en los Estados Unidos, una transacción mucho más simple y barata que hacerlo a través de los bancos.”

“Ese servicio rutinario –que promueve la utilidad diaria del Bitcoin- es lo que tanto excita a algunos inversores y emprendedores sobre Argentina. En cualquier parte, los bancos guardan y transfieren dinero; hacen posible que el dinero funcione tanto como reserva de valor y medio de cambio. Pero gracias en gran parte a la historia argentina de inestabilidad financiera, un pequeño pero creciente número de argentinos está utilizando ahora el Bitcoin para llenar esas funciones. Mantienen esa moneda en sus “monederos”, cuentas digitales a las que acceden con una contraseña, y utilizan su red cuando necesitan pagar o transferir dinero,…, porque el Bitcoin puede ser más barato y más conveniente que el sistema financiero argentino. En efecto, los argentinos están llevando adelante un experimento ambicioso, uno que finalmente amenaza extenderse a los Estados Unidos y perturbar algunos de los servicios más básicos que los bancos tienen para ofrecer.”

“EL Bitcoin apareció a comienzos de 2009, introducido por una oscura figura conocida como Satoshi Nakamoto. El software en que se basa su creación estableció que serán emitidos lenta y regularmente hasta que haya 21 millones: en ese punto no se crearán más. Esas reglas produjeron dos resultados algo predecibles, especialmente luego de la crisis financiera y el salvataje gubernamental a los grandes bancos. Su emisión regular y limitada apeló a los libertarios, quienes han sido escépticos de que los gobiernos puedan emitir moneda en cantidades limitadas. (Cuando Rand Paul anunció su candidatura a presidente el mes pasado, la página de su campaña comenzó a aceptar donaciones en Bitcoin). El sentido implícito de escasez también llevó a la gente a considerar al Bitcoin como un tipo de oro digital, con un valor que probablemente aumente con el tiempo –en otras palabras, algo para comprar y vender como una inversión especulativa. Los millones de traders, muchos de ellos en China que han apostado al precio de esta moneda han mantenido el valor total acumulado de todos los Bitcoins existentes bien por sobre los 2.000 millones de dólares desde fines de 2013. Al mismo tiempo, esa actividad especulativa ha hecho que mucha gente se pregunte porqué estas monedas virtuales tienen algún valor.”

“El número de usuarios de Bitcoin en Argentina es relativamente pequeño; apenas se registra en los cuadros de usuarios. Pero ha crecido lentamente su reputación en círculos tecnológicos como el primer, y tal vez el único, lugar donde los Bitcoins son utilizados regularmente por gente común para transacciones comerciales reales. Una cantidad de grandes empresas norteamericanas ha comenzado a aceptar pagos en Bitcoin, pero por el momento hay poco incentivo para que sus clientes paguen con esta moneda.”

La erupción del volcán Calbuco y el precio de los barbijos: otra vez los desalmados comerciantes

La erupción del volcán Calbuco en Chile lanzó sus cenizas sobre Argentina, provocando hasta la cancelación de vuelos en la ciudad de Buenos Aires. Y provocó, además, una intensa polémica económica, por el aumento notable de los precios de los barbijos y el agua mineral: http://www.infobae.com/2015/04/24/1724413-denuncian-sobreprecios-el-100-los-barbijos-y-el-agua-mineral-neuquen

Calbuco

Es un problema típico de este tipo de emergencias, y las respuestas son también típicas. La población va a criticar duramente a los comerciantes, y los políticos se van a sumar a eso para mostrarse del lado de la gente.

Tomemos el caso de los barbijos. Dice la nota que el precio se duplicó, de $55 a $110 (esto es, 4,4 a 8,8 dólares al tipo de cambio paralelo). Este sería el precio para dos barbijos. Parecería ser un caso bastante extremo; en este momento se pueden conseguir en WalMart Neuquén un set de tres al precio de $25,90 (8,63 pesos por unidad): https://www.walmartonline.com.ar/Busqueda.aspx?Text=barbijo&Departamento=Categoria

Al margen de cuanto aumentaron en definitiva, está claro que deben estar más caros ahora que antes de la erupción volcánica. ¿Por qué? Porque esa erupción multiplica la demanda, que debe haber sido muy baja antes, y no hay barbijos para todos los que los quieren ahora. Si no hay suficientes barbijos, muchos se van a quedar sin ellos, es decir la forma en que la cantidad ofrecida se ajusta a la cantidad demandada, es a través de un racionamiento de su cantidad.

Pero el mayor precio envía una señal. Está diciendo que hay que enviar barbijos desde otras localidades hacia Neuquén. Esos envíos se pondrán en marcha en forma inmediata, o más rápido cuanto más haya aumentado el precio. Habrá barbijos en estos momentos en Buenos Aires, o en Misiones, o en Salta, cuyos dueños estarán motivados para enviarlos inmediatamente a la zona afectada. En cuanto empiecen a llegar, los precios bajarán.

Este proceso se ve ahora favorecido por las facilidades que brinda Internet. El mismo artículo señala que se pueden conseguir paquetes de 100 unidades a 100 pesos, un precio unitario de $1 (aunque hay que agregar el costo del transporte). Y si estuviera abierta la importación podrían conseguirse, por ejemplo en EBay, ofertas de 50 unidades a 2,90 dólares, lo que da un precio en pesos por unidad de 0,725 pesos con envío internacional gratuito: http://www.ebay.com/itm/50pcs-Nail-Medical-Dental-Disposable-Face-Surgical-Mask-Respirator-With-Ear-loop-/201073632800?pt=LH_DefaultDomain_0&hash=item2ed0ec2620

Pero, ¿por qué el comerciante es tan insensible que aumenta el precio de esa forma en ese breve período desde que estalla la demanda hasta que llegan las nuevas cantidades? Al margen de los sentimientos que pueda tener es, probablemente, la única forma de que tuviera allí los barbijos esperando por tanto tiempo. Tal vez los tenía desde la erupción del Copahue en 2012, entretanto la demanda de barbijos había sido muy baja. Tener allí guardados los barbijos por tres años no es un negocio muy alentador: se ha pagado por el producto y hay que asumir sus costos de almacenamiento por ese período para recién recuperarlo a los tres años. Solamente en la expectativa de ese mayor precio es probable que el comerciante haya decidido guardarlos y esperar.

Por supuesto que un comerciante podría mantener el mismo precio ante la emergencia. Dado el análisis anterior, está claro que estaría asumiendo un costo, estaría vendiendo a pérdida porque no recuperaría sus costos. Puede hacerlo, sería como una acción filantrópica para beneficiar a su comunidad. Me pregunto: ¿se lo reconocerían así los demás?

Si, como muchos creen que debiera, el gobierno estableciera un precio fijo o máximo: nadie estaría motivado a enviar los barbijos existentes en Buenos Aires a Neuquén si es que van a recibir el mismo precio, y tampoco habría mucha motivación para mantenerlos guardados por largo tiempo sin venderlos.

Por último, todo aquél que repudie semejante actitud tiene una solución sencilla a mano: mantener siempre un stock de barbijos en su casa para no tener que salir urgentemente a buscarlos. Sobre todo en esas zonas rodeadas de volcanes, no es tan difícil prever que algo de esa naturaleza pasará en algún momento.

 

Calidad Institucional: Argentina, uno de los que más ha caído. Primero: Suiza, en América: Canadá

Presentamos ayer con la Fundacion Libertad y Progreso el Índice de Calidad Institucional 2015. Disponible aquí:

Español: http://www.libertadyprogresonline.org/wp-content/uploads/2015/04/ICI-SPA_2.pdf

Inglés: http://www.libertadyprogresonline.org/wp-content/uploads/2015/04/ICI-2015EN-_2.pdf
El ICI evalía la calidad instiucional de 192 países del mundo. La Fundacion Libertad y Progreso enfatiza en su comunicado, por supuesto, la situación argentina. Pero en el texto puede verse la situación de todos esos países. Aquí lo que dice LyP:

Según el Indice de Calidad Institucional 2015, presentado ayer por la Fundación Libertad y Progreso vía Agrositio.com; la Argentina está peor que Líbano, Rusia y Uganda en calidad de instituciones, ocupando el lugar 137 en una lista de 193. “Desde 2005, Argentina es el país que más deterioro tuvo en todo el mundo en instituciones como libertad de prensa, vigencia del estado de derecho o libertad económica. Estamos, en cuanto a calidad de instituciones, en niveles comparables a los de Mozambique, Ucrania y Gabón”, explicó el académico Martín Krause, encargado de presentar el Indice ayer junto a los economistas Diana Mondino y Aldo Abram, en un panel moderado por el periodista Ricardo Bindi.

De acuerdo a Krause, el deterioro argentino en instituciones no es un dato menor, ya que afecta directamente y palpablemente la posibilidad de desarrollo de los argentinos y las empresas. “Los países que cuidan la calidad de sus instituciones tienen mucho mayor porcentaje de inversión extranjera directa, y eso es una herramienta central para el desarrollo”, dijo Krause. “Los países bien rankeados en la tabla, que protegen la inversión y la actividad emprendedora muestran un mejor desempeño económico y, con ello, ofrecen más oportunidades de progreso a sus habitantes. Como contraparte, la violación de los derechos de propiedad, la libertad contractual, la libertad de precios, el exceso de regulaciones y trabas al funcionamiento de los mercados afectan la inversión y se pagan con un menor crecimiento y mucho menos oportunidades y calidad de vida para los ciudadanos”, destacó Krause.
Seguidamente, Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, habló de cómo recuperar el liderazgo en instituciones que Argentina supo tener a principios de siglo XX. “Va a haber que tomar medidas difíciles, pero no hay muchas opciones para el candidato que viene. La diferencia entre los candidatos va a ser si toman esas medidas en forma gradual o de shock. Hay que parar el desmadre fiscal, ajustar el tipo de cambio, y cambiar la lógica del asistencialismo por herramientas que permitan capacitar a las personas y que recuperen su dignididad y sus capacidades. Los candidatos no lo pueden decir porque dicen que pierden votos, por eso los que no somos candidatos tenemos que concientizar a la gente de que se van a tener que tomar medidas difíciles pero es la única forma de salir adelante”, explicó Abram.
El economista coincidió en que el deterioro de la calidad institucional no es menor, y tiene consecuencias reales. “No es casualidad de que Argentina es uno de los países del mundo adonde mas se han fugado capitales, por arriba de 150 mil millones de dólares. Y todo tiene que ver la falta de confianza en la moneda y en lo que hacen los Gobiernos con las reservas del Central”, destacó.
A su turno, Diana Mondino destacó la importante función que tiene el “Agribusiness” en la Argentina como posible salida del estancamiento. “La capacidad del país de crecer en el segmento de agronegocios es quizás la más alta entre todos los países del mundo. Producir telefonitos es una tontería, lo que tiene que hacer el país si apostar a agroindustria, a la producción de biotecnología, combustibles verdes, metalmecánica, y que con la agroindustria de norte se fijen las políticas de educación, infraestructura, etc, para fortalecer ese potencial”, destacó Mondino. “Argentina tiene posibilidades enormes y muy diversas en las industrias agro y biológicas, y somos muy competitivos en eso. Tenemos que orientar las políticas a ese sector. No es que hay que abandonar lo industrial, pero hay que apostar a lo que tiene chances de mejorar”, explicó Mondino.
“Finalmente otro tema es el de la carga fiscal, si se sacan o no retenciones por ejemplo. Y lo que hay que entender es que, si se sacan retenciones, no es que deja de entrar plata al país, sino que en vez de entrar todo ese dinero al Estado, se va a redistribuir entre el productor, el transportista, el que cosecha y el almacenero del pueblo”, finalizó.
Un récord para olvidar
En 2015, la Argentina se convirtió en el país que más cayó en los últimos diez años en el Indice de Calidad Institucional que elabora la Fundación Libertad y Progreso desde 2007, llegando al puesto 137 de 193 países.
Ademas, de acuerdo a este Indice, Argentina es uno de los países que más calidad institucional perdió desde 1996, cayendo 93 puestos. Le acompañan en la caída Bolivia (cayó 99 puestos en calidad institucional), Seychelles (cayó 94), Ecuador (cayó 81), Venezuela (cayó 75), Zimbabwe (cayó 72), Mali (cayó 62), Paraguay (cayó 61) y Madagascar (cayó 60 puestos).
En tanto, entre los países líderes en cuanto a sus instituciones políticas y de mercado, lideran la tabla Suiza, Nueva Zelanda, Finlandia y Dinamarca. Aún en los países que estaban bajo la Cortina de Hierro hasta 1989 la mejora es destacable en la mayoría de los casos en los últimos años. Así, entre los que más han mejorado su calidad institucional en los últimos veinte años se pueden destacar a Georgia (subió 81 lugares en calidad institucional), Rumania (trepó 49), Croacia (trepó 45), Bulgaria (trepó 40), Lituania (trepó 37), Armenia (subió 34), Letonia (subió 29), Albania (subió 26) y Bosnia Herzegovina (subió 25). Rusia, por otro lado, no ha registrado mejoras. Lo había hecho luego de la caída del régimen comunista pero desde 1996 retrocedió 18 posiciones. Finalmente Ruanda, un país que supo sufrir fuertes conflictos, logró escalar 60 posiciones en este ranking desde 2006.
En lo que se refiere al continente americano, las principales mejoras desde 1996 corresponden a Perú (subió 20 lugares en el Índice), Colombia (creció 15 puestos) y Brasil (creció 5) y los peores desempeños a Bolivia (descendió 99 puestos), Argentina (descendió 93), Ecuador (cayó 81), Venezuela (cayó 75), Paraguay (bajó 61 lugares) y Honduras (cayó 54). Por otro lado, desde 2006, las principales mejoras de la región corresponden a Perú (subió 10 puestos), Uruguay (subió 8), Costa Rica (trepó 7), Colombia, Canadá y Paraguay (treparon 2 lugares cada uno).

El Indice de Calidad Institucional, elaborado por el académico Martín Krause para la Fundación Libertad y Progreso, cuenta con el apoyo de la Fundación Naumann y Relial. El Indice se calcula tomando ocho indicadores elaborados por organismos internacionales y promediándolos (los índices internacionales “Vigencia del estado de derecho”, “Voz y Rendición de Cuentas”, “Libertad de Prensa” y “Percepción de Corrupción”, “Competitividad Global”, “Libertad Económica” (Heritage), “Libertad Económica” (Fraser) y “Haciendo Negocios” (Doing Busisness, del Banco Mundial).

 

Depredación y derechos de propiedad en la pesca: resultados de las cuotas individuales transferibles

Comenté en un post anterior acerca de la gran promesa que ofrece la acuacultura para evitar la depredación de los peces, ya que permite establecer derechos de propiedad sobre el recurso. No todas las especies, sin embargo, pueden ser “criadas” de esta forma. En esos casos, algunos autores proponen la generación de seudo-derechos de propiedad en la forma de cuotas de captura. Esto funciona así: se define el total de captura de una determinada especie para un año, de forma tal que se reproduzca con normalidad y no se vea depredada, y luego se asigna es cuota dividida entre los pescadores o empresas de pesca. En un artículo de Jonathan Adler y Nathaniel Stewart publicado en la revista Regulation, comentan el tema: http://object.cato.org/sites/cato.org/files/serials/files/regulation/2014/4/regulation-v37n1-1.pdf

Pesca

Primero comentan el fracaso de la regulación de la pesca: “Las licencias y otras restricciones a la entrada limitan el número de pescadores pero no controlan la intensidad de su esfuerzo. Límites a la pesca total o por salida, aun cuando se los combina con la cantidad de barcos, no evitaron la sobrepesca en la pesca de peces de coral en el Golfo de México. Las restricciones sobre ciertos equipos de pesca alentaron a los pescadores a invertir en más barcos o equipos para compensar por esas restricciones. La reducción de las temporadas de pesca los incentiva a aumentar su trabajo dramáticamente durante la temporada”. La pesca del ‘halibut’ fue reducida a 2 días, la del cangrejo en Alaska a 3: los pescadores aumentan la cantidad de barcos para pescar más esos días. “Esto no solo es ineficiente, resulta que toda la pesca de halibut llega al mercado en unos pocos días.”

Ahora sobre las cuotas:

“En 1976, Holanda e Islandia, dos importantes países pesqueros, introdujeron cuotas individuales para la pesca en el Mar del Norte de lenguado y arenque. Nueva Zelanda hizo lo mismo en 1986. Desde entonces, se han implementado programas basados en derechos, en distintos grados, en Australia, Canadá, Chile, Islandia, Namibia, Holanda, Sudáfrica y los Estados Unidos. Pero todavía son una pequeña proporción de toda la pesca mundial, solo el 2% de la captura global anual está cubierta.”

“Mientras que la carrera por pescar tiende a acortar la temporada de pesca, la seguridad que genera el derecho a la cuota permite a los pescadores extender sus temporadas, en promedio, de 63 a 245 días en los Estados Unidos. Y pueden acomodar sus inversiones en equipos a la magnitud de su cuota. La adopción de cuotas individuales en Estados Unidos incrementó los ingresos de los pescadores participantes. Sus ingresos por barco casi se duplicaron. Métodos más eficientes, temporadas más largas (que reducen la carrera frenética para pescar y también la pesca en condiciones peligrosas), redujo las tasas de descarte, aumentó el rendimiento y mejoró la calidad de la captura.”

“Con el tiempo, el éxito de las cuotas de pesca ha permitido que algunas pesquerías aumenten el límite total de pesca. En las estudiadas por Grimm et al, “las cuotas han aumentado un promedio de 13% a los cinco años de su implementación, y 19% diez años después.”

“Grimm et al, también encontraron evidencias que el avance hacia un sistema de cuotas individuales transferibles afecta a los procesadores en tierra. En condiciones de la carrera por pescar de las temporadas cortas, la industria procesadora estaba sobre-invertida en capital para manejar el aluvión de pesca en períodos cortos. Los programas de cuotas tienden a alargar y estabilizar las temporadas, permitiendo una capacidad de procesamiento más eficiente.”

También mencionan mejoras en la seguridad: “La mortalidad en la pesca de cangrejos en Alaska se ha reducido de más de cinco muertes por año a una sola en los últimos cinco años.”

 

Agua: precios, regulaciones y lobby. El fracaso del Estado en un elemento esencial para la vida

Tal vez uno de los ejemplos más evidentes de fracaso de las regulaciones estatales, donde predominan los criterios políticos sobre los económicos, sea el caso del agua. El precio “político” del agua termina promoviendo su despilfarro, como veremos, tanto en el sur, como en el norte.

Drop in water

En un podcast reciente de EconTalk, Russ Roberts conversa con David Zetland, profesor de la Universidad de Leiden en Holanda: http://www.econtalk.org/archives/2015/03/david_zetland_o.html

Abre la conversación con lo que los alumnos de Derecho pensarán que es el tema central, el “derecho al agua”:

“Russ: Nuestro tema hoy es el agua, la materia de la vida, y lo que la economía tiene que decir al respecto. Estaremos hablando de su nuevo libro, “Living with Water Scarcity”, disponible gratis en Internet. Mucha gente sostiene que el agua es un derecho, una necesidad, y nadie debería pagar por ella. ¿Qué responde a ello?

Zetland: Hay tres respuestas. La primera es que el agua puede que sea un derecho, pero llevar el agua hasta tu casa o tu canilla o tu campo si eres campesino, va a costar algo en términos de energía, infraestructura y otras cosas. Segundo, si el agua es un derecho –y, por ejemplo, si la vas a dar gratis- entonces la gente va a usar mucha agua en base a ese precio. Y eso puede generar un problema de escasez porque la demanda es mayor que la oferta. Tercero, lo que surge en las discusiones sobre el agua como un derecho humano es que tan sólo que lo hagas un derecho no significa que el gobierno vaya a entregarte el agua. Parece una falacia que desvía la atención, porque la gente se distrae con leyes y derechos en lugar de temas más importantes como la de un régimen sobre el manejo del agua.”

Daniel Shapiro comenta sobre el tema en el blog “Bleeding Heart Libertarians”: http://bleedingheartlibertarians.com/2015/04/pricing-water/

“Es una práctica muy común poner un precio más bajo –a veces mucho más bajo- que su precio de mercado, lo que significa, por supuesto, que la demanda excede a la oferta. Las consecuencias de esto en los países rico como los Estados Unidos incluyen daño ambiental –en parte de California los acuíferos se están vaciando en forma insostenible, también río y lagos enteros, fomento de la urbanización ya que las nuevas comunidades no pagan el costo de su demanda adicional.

Lo que encontré más sorprendente fueron las consecuencias para los países más pobres, donde el subsidio al agua es más pronunciado. Dice Zetland: ‘Una situación típica en la India, por ejemplo, es que el precio es muy bajo. Entonces, no hay ganancias para la empresa. Proveerán agua solamente al centro urbano, no a la periferia o los barrios marginales. Y además la proveen durante ciertas horas del día. Es un escenario típico de país pobre. Lo que sucede entonces es que la gente tendrá que conseguir agua de tanques cisterna, bombear todo lo que encuentren. Esto tiende a generar presión negativa, hace fluir los derrames de las cloacas, si es que éstas existen. Entonces tienen contaminación y todo tipo de problemas en la oferta. Y esto tiene directamente que ver con un gobierno que pone un precio fijo sobre el agua porque creen que es la forma adecuada de ayudar a los pobres.”

“Los controles de precios a menudo dañan a la misma gente que se quiere ayudar. Algo que aprendí de este podcast es que los controles de precios sobre el agua son una de las formas más perniciosas de control, particularmente en países pobres. O, para ponerlo en forma más positiva, un precio adecuado del agua es una reforma que traería enormes beneficios a la gente más vulnerable del planeta.”

Ryan McMaken comenta sobre el problema en California y la influencia del ‘lobby’ agrícola: http://mises.org/library/drought-and-failure-big-government-california

“El gobernador de California, Jerry Brown, anunció que los ciudadanos y pequeños negocios –entre otros- verán restringido su uso de agua, que será monitoreado y sujeto a duras penas si los agentes estatales determinan que se ha utilizado mucha agua. Notablemente ausente de esta lista de aquellos sujetos a restricciones están los mayores usuarios de agua: los granjeros.

La agricultura es el 80% del consumo de agua del estado, pero 2% de su economía. Para ponerlo más claro: bajo el nuevo plan de agua de Jerry Brown, se puede usar un galón de agua subsidiada para producir una sola almendra en el desierto, pero si te das una ducha muy larga debes prepararte para una multa de 500 dólares por día.”