La casa de Carlitos Tevez en La Horqueta: les propongo un test de filosofía moral y a Robert Nozick

Propongo un test de filosofía moral. Comencemos con la casa que ha comenzado a construir Carlitos Tévez.

Dice El Cronista en un artículo titulado “Tras revolucionar el fútbol argentino, Tevez levanta una excéntrica mansión”: http://www.cronista.com/deportes/Tras-revolucionar-el-futbol-argentino-Tevez-levanta-una-excentrica-mansion-20150715-0009.html

“El «Apache» está construyendo una casa de alrededor de 4000 m2 en La Horqueta, San Isidro. Está a 20 kilómetros del barrio Ejército Argentino o Fuerte Apache que lo vio crecer. Su nuevo hogar tendrá un costo de u$s 7 millones, un espacioso garaje, varios edificios y, siguiendo el ejemplo de su amigo y compañero en la Juventus Arturo Vidal, hasta una ‘disco’ para 200 personas.” Aquí la casa en construcción:

Casa Tevez

¿Cree usted que esto es ‘injusto”? ¿O estima que Tevez ha hecho sus méritos para obtener la cantidad de dinero necesaria para eso?

Ahora veamos otro caso. Ya en el año 2007, La Nación publicaba un artículo de Alfredo Sáinz con el título “Empresarios K: negocios de la mano del poder”: http://www.lanacion.com.ar/919770-empresarios-k-negocios-de-la-mano-del-poder

El blog de Juan Cruz Sanz describe la casa de Báez: http://juancruz-rgl.blogspot.com.es/2010/02/la-casa-de-lazaro-baez.html

“Los más de 3 mil metros cuadrados que tiene el predio fueron aprovechados al máximo por el ahora millonario kirchnerista y eso se puede observar en la imagen que obtuvo el blog y que fue analizada por personas que integran el círculo íntimo de Báez, con acceso diario a la chacra.

La sorpresa la dan 14 invernaderos ubicados de manera estratégica sobre un costado del predio. Nadie asegura que es lo que se cultiva puertas adentro. «Lázaro consume lo que produce», dicen simpáticamente fuentes cercanas al empresario.”…

“Además de los invernaderos, aparece un parque interno, una gran casa de huéspedes con gimnasio propio, lugar donde se alojan Néstor y Cristina; La casa de la familia Báez constituida por más de 300 metros cubiertos; Pileta climatizada con oleaje artificial; Antena para telecomunicaciones con cámaras de seguridad y video de grabación en 360º con un alcance de 100 metros; Casa para personal de seguridad, caseros y quinteros; Una cancha de fútbol con iluminación artificial y un quincho con subsuelo para reuniones. Además un pequeño estacionamiento para invitados y una calle interna pavimentada.”

Aquí la casa de uno de los empresarios:

Lazaro

Lázaro Casa

¿Cree usted que esto es “justo”? ¿O estima que estos empresarios no tienen méritos para obtener la cantidad necesaria para eso?

SI usted contestó aprobando el primer caso y rechazando el segundo está siguiendo una visión ética cercana a la que planteara el conocido filósofo Robert Nozick, para quien en temas de justicia distributiva no hay que discutir el resultado de la distribución (por ejemplo, si uno tiene 6 y otro tiene 4), sino el “proceso” por el cual esa distribución ha resultado. Si el «proceso» fue justo, entonces la distribución, aunque desigual, es justa. Si usted opinó de esa forma es porque entiende que el “proceso” fue justo en el caso de Tevez e injusto en el caso de los amigos del poder.

Y note que no está tomando en cuenta el enfoque que suele predominar en las visiones “resdistributivas”, ya que estas miran el resultado de la distribución y, al no gustarle, proponen modificarla de una forma u otra.

Si le interesa entonces revisar esta visión, para explicarse cómo es que la está sosteniendo aunque no le haya prestado mucha atención, puede leer el resumen de ese texto en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Anarqu%C3%ADa,_estado_y_utop%C3%ADa

O puede buscarlo en la web donde se lo encuentra en pdf.

¿Alienados por el consumo y la publicidad? ¡No puedo vivir sin un smartphone! ¿O mejoró mi vida?

El ataque contra el “consumismo” como resultado de un “capitalismo” descontrolado es ya demasiado común. Por ejemplo, el Papa Francisco en su reciente encíclica Laudato Si, dice: “El mundo del consumo exacerbado es al mismo tiempo el mundo del maltrato de la vida en todas sus formas” (230).

Mientras tanto, la consultora Gallup trae una encuesta cuyo comentario titula “Casi la mitad de los usuarios de Smartphones no imaginan su vida sin ellos”. http://www.gallup.com/poll/184085/nearly-half-smartphone-users-imagine-life-without.aspx?utm_source=alert&utm_medium=email&utm_content=morelink&utm_campaign=syndication

“Los smartphones emergieron como un producto de mercado masivo hace menos de una década, y sin embargo, ya un 46% de los usuarios norteamericanos de smartphones tienen lo que podría llamarse “amnesia de Smartphone” ya que no pueden imaginarse sin uno”.

Smartphone

Esto parecería confirmar una visión que sostiene que el capitalismo crea personas “alienadas” por el consumo y la publicidad que les genera necesidades que luego se convierten en demandas incontenibles, las cuales son la base de los beneficios de los capitalistas.

Pero el informe de Gallup dice que los smartphones han cambiado la vida de muchos, para bien:

“Por supuesto, los smartphones no significan solamente compulsión, dependencia y ansiedad. Una probable razón por la que los norteamericanos consideran a los smartphones como una parte integral de sus vidas es que perciben que tienen un impacto positivo. En general, el 70% de los usuarios de smartphones dicen que su celular ha mejorado sus vidas, incluyendo un 24% que cree que las ha hecho mucho mejor. Mientras un cuarto de los usuarios dice que el aparato no la ha mejorado ni empeorado, y solamente un 6% dice que ha empeorado su vida de alguna forma”.

“Como podría esperarse, dar crédito a que el celular ha mejorado la vida es casi universal (86%) entre aquellos que no pueden imaginar su vida sin ellos, y para un 41% de este grupo el smartphone ha hecho su vida mucho mejor”.

En fin, parece que, más que alienados por el consumo, son personas que verdaderamente entienden que esta innovación les ha generado tantos beneficios que ha mejorado sustancialmente sus vidas.

Algo así confirma el mismo informe de Gallup: “Una cosa es cierta: es probable que el vínculo de la gente con sus teléfonos crezca en los próximos años a medida que la penetración de los smartphones se expanda hasta el 100% desde su actual nivel cercano al 70%, y a medida que los teléfonos agreguen aún más aplicaciones y servicios –como Wi-Fi universal, la mejora del control de voz y la capacidad de hacer compras online-, que fortalecen la ‘dependencia’ de los usuarios.”

 

En Laudato Si, el Papa Francisco carga contra el consumismo. ¿Y qué podemos hacer al respecto?

En la última encíclica del Papa Francisco, “Laudato Si”, relacionada con temas ambientales, el Papa carga contra el consumismo.

Papa2

En Junio de 1959, Ludwig von Mises dictó seis conferencias en Buenos Aires. Éstas fueron luego publicadas y las consideramo con los alumnos de la UBA en Derecho. Su segunda conferencia se tituló “Socialismo” y trata ese tema:

“Pero la noción que una forma capitalista de gobierno pueda impedir que la gente se perjudique a sí misma, a través del control de su consumo, es falsa. La idea de un gobierno como una autoridad paternal, como un guardián para todos, es la idea de aquellos que favorecen el socialismo. En los EEUU, hace algunos años atrás, el gobierno intentó lo que fue llamado un ‘noble experimento’- Este noble experimento consistió en una disposición legal convirtiendo en ilegal comprar o vender bebidas alcohólicas. Es totalmente cierto que mucha gente bebe demasiado brandy y whiskey, y que pueden perjudicarse a sí mismos haciendo eso. Algunas autoridades en los EEUU se oponen al fumar. Es cierto que hay mucha gente que fuma demasiado y que fuma a pesar del hecho que sería mejor para ellos no hacerlo. Esto plantea el tema que va más allá de la discusión económica: muestra lo que la libertad significa realmente.

Concedido, es bueno impedir que la gente se perjudique a sí misma bebiendo o fumando demasiado. Pero una vez que Uds. hayan admitido esto, otra gente dirá: ¿Es el cuerpo lo único importante? ¿No es la mente del hombre mucho más importante? ¿No es la mente del hombre el verdadero atributo del hombre, la real calidad humana? Si se le otorga al gobierno el derecho a determinar el consumo del cuerpo humano, determinar si uno debiera fumar o no fumar, beber o no beber, no hay buenas respuestas que pueda dar a la gente que diga: ‘Más importante que el cuerpo es la mente y el alma, y el hombre se perjudica mucho más leyendo malos libros, escuchando fea música y mirando malas películas. Por lo tanto es el deber del gobierno impedir a la gente cometer estas faltas’. Como saben, por muchos cientos de años los gobiernos y las autoridades creyeron que este era realmente su deber. Y esto no pasó solamente en las épocas remotas; no hace mucho tiempo hubo un gobierno en Alemania que consideraba un deber gubernamental distinguir entre las buenas y las malas pinturas, lo cual – desde ya – significaba bueno y malo desde el punto de vista de un hombre que, en su juventud, había fracasado en el examen de ingreso a la Academia de Arte, de Viena; bueno y malo desde el punto de vista de un dibujante de tarjetas postales, Adolf Hitler. Y se volvió ilegal que la gente emitiera otra opinión sobre arte y pintura que la de él, el Supremo Führer.

Una vez que comience a admitir que es un derecho del gobierno controlar su consumo de alcohol, ¿qué puede responder a aquellos que digan que el control de los libros y de las ideas es mucho más importante?

La libertad significa la libertad de cometer errores. Esto es lo que tenemos que comprender. Podemos ser muy críticos con respecto a la manera en que nuestros conciudadanos gastan su dinero y viven sus vidas. Podemos estar convencidos que lo que están haciendo es totalmente insensato y malo pero, en una sociedad libre, hay muchas maneras para que la gente manifieste sus opiniones sobre cómo sus conciudadanos deberían cambiar su forma de vida. Pueden escribir libros; pueden escribir artículos; pueden hacer discursos; pueden hasta incluso predicar en las esquinas si así lo desean – y así lo hacen en muchos países. Pero no deben tratar hacer de policía con otra gente, para impedirles que hagan ciertas cosas, simplemente porque no desean que esta otra gente tenga la libertad de hacerlo.

Esta es la diferencia entre la esclavitud y la libertad. El esclavo debe hacer lo que su superior le ordena que deba hacer, pero el ciudadano libre – y esto es lo que la libertad significa – está en posición de elegir su propia forma de vida. Desde ya, en este sistema capitalista puede haber abusos – y en efecto los hay – que cometan ciertas personas. Es ciertamente posible hacer cosas que no deberían ser hechas. Pero si estas cosas reciben la aprobación de una mayoría de la gente, el que desapruebe siempre tiene una manera de intentar cambiar la mentalidad de sus conciudadanos. Puede tratar de persuadirlos, de convencerlos, pero no puede tratar de forzarlos usando su poder, el poder de la policía del gobierno.”

Empresas ‘demasiado grandes para quebrar’: la señal del ‘capitalismo político’, o prebendario

En el Cato Journal, Randall Holcombe, De Voe Moore Professor of Economics at Florida State University, analiza el concepto dominante del capitalismo y sugiere llamar al que ahora predomina de forma diferente: ‘capitalismo político’: http://www.cato.org/cato-journal/winter-2015

Así es como lo explica:

“El capitalismo, como sistema económico, fue descripto como un sistema de mercados en equilibrio general, apoyado por la intervención gubernamental diseñada para corregir fallas de mercado. Dentro de ese marco correctivo provisto por el gobierno, los recursos eran asignados a través de mercados en el capitalismo, en oposición al socialismo, donde los recursos eran asignados a través de la planificación. Ninguna economía asignaba recursos solamente a través de los mercados o la planificación gubernamental, por lo que un enfoque de sistemas comparativos podía analizar el grado según el cual las economías mixtas podían diferir en la combinación de mercados y planificación. El capitalismo, en este enfoque, incorporaba al gobierno como un rasgo institucional para estabilizar a los mercados y mejorar la eficiencia de la asignación de recursos.

Sistemas económicas comparados, como un área de la investigación económica, cayó en desuso en los anos 1990s. Ya no se daba seria consideración a la planificación gubernamental como un sistema económico alternativo y el foco de los sistemas económicos se centró en las economías en transición –esto es, las ex economías socialistas que estaban avanzando hacia el capitalismo. La vieja pregunta del análisis de sistemas económicos comparados sobre el capitalismo seguía presente, esto es, ¿qué tipo de supervisión gubernamental se requiere para permitir que una economía capitalista funcione eficientemente?

La supervisión gubernamental no funciona siempre tan perfecta como la describe la teoría, todos lo saben. En el sistema capitalista, hay problemas de incentivos y de información que llevan a que la intervención del gobierno cree pérdidas por la búsqueda de rentas, la captura de las regulaciones y otros males. Estos problemas crean el desafío adicional de diseñar políticas que utilicen la mano visible del gobierno para dirigir la asignación de recursos en forma más eficiente. Además, los economistas describen a la actividad del mercado en el modelo capitalista como una conducta maximizadora de los actores privados dentro del marco de restricciones institucionales diseñadas por el gobierno.

El capitalismo político es un sistema económico diferente. Como Kolko (The Triumph of Conservatism: A Reinterpretation of American History, 1900-1916, New York: The Free Press) lo describe, los actors del sector privado no solamente actúan dentro de un marco de restricciones gubernamentales, los ‘principales intereses económicos’ diseñan esas restricciones cuando actúan, para retener sus posiciones dominantes. La elite económica reconoce que la destrucción creativa del capitalismo descripta por Schumpeter actúa contra ellos, ya que las empresas existentes son debilitadas por innovadores recién llegados. Kolko sostiene que ‘en el largo plazo, los principales líderes de empresas reconocieron que no tenían ningún interés en una economía e industria caótica en la cual no solamente sus ganancias sino su misma existencia podía ser desafiada.’ Por lo tanto, buscaron que la regulación y la supervisión gubernamental preserve el status quo –esto es, que estabilice el estado de cosas existente y que haga difícil a quienes están fuera de él desplazar a la elite.

Si esta caracterización del sistema económico norteamericano era correcta en la Era Progresista, como sostiene Kolko, lo parece aun más en el siglo XXI, cuando el gobierno federal asumió posiciones accionarias en una docena de bancos principales y dos fabricantes de autos para preservar su estatus económico, al mismo tiempo permitía que cientos de pequeños bancos y otras empresas cayeran. La doctrina de ‘muy grande para quebrar’, con la que el gobierno permite a empresas privadas retener sus ganancias asumiendo sus pérdidas, es, tal vez, la manifestación más obvia del capitalismo político.”

Libertad económica: donde el gobierno dirige y ordena todo, todas las libertades son ilusorias

En Junio de 1959, Ludwig von Mises dictó seis conferencias en Buenos Aires. Éstas fueron luego publicadas y las estaremos considerando con los alumnos de la UBA en Derecho. Su segunda conferencia se tituló “Socialismo”. Pero comienza hablando de las libertades, y la libertad económica:

Mises4

“¿Qué es la Economía Libre? ¿Qué significa este sistema de libertad económica? La respuesta es simple: es la economía de mercado. Es el sistema en el cual la cooperación de los individuos en la división del trabajo en la sociedad es obtenida por el mercado. Este mercado no es un lugar; es un proceso, es la manera en la cual, comprando y vendiendo, produciendo y consumiendo, los individuos contribuyen al funcionamiento de la sociedad.

Cuando nos ocupamos de este sistema de organización económica – la economía de mercado – empleamos el término ‘libertad económica’. Muy a menudo, la gente malinterpreta lo que significa, creyendo que la libertad económica es algo que está muy separada de las otras libertades, y que estas otras libertades – que consideran son más importantes – pueden ser preservadas aún en ausencia de la libertad económica. El significado de la libertad económica es que el individuo esté en posición de elegir la manera en la cual desea integrarse en la totalidad de la sociedad. El individuo puede elegir su carrera, es libre de hacer lo que desea hacer.

Esto desde ya no significa, algún sentido de los que mucha gente adjunta a la palabra libertad en la actualidad; se la interpreta en el sentido que, a través de la libertad económica, el hombre es liberado de las condiciones naturales. En la naturaleza no hay nada que pueda ser identificado como libertad, existe solamente la regularidad de las leyes de la naturaleza que el hombre debe obedecer si desea alcanzar algo.

Usando el término libertad aplicado a los seres humanos, pensamos solamente en la libertad dentro de la sociedad. Sin embargo, en la actualidad, las libertades sociales son consideradas por mucha gente como independientes una de otra. Aquellos que hoy se llaman a sí mismos ‘liberales’ están reclamando políticas que son precisamente lo opuesto a aquellas políticas por las que los liberales del Siglo XIX abogaban en sus programas liberales. Los así llamados ‘liberales’ de hoy tienen la muy popular idea que la libertad de expresión, de pensamiento, de prensa, la libertad religiosa, la libertad para no estar prisionero sin juicio previo – que todas estas libertades pueden ser preservadas en ausencia de lo que se llama libertad económica. No se dan cuenta que en un sistema donde no existe el mercado, donde el gobierno dirige y ordena todo, todas las otras libertades son ilusorias, aún cuando hayan sido definidas por las leyes y se encuentren escritas en las constituciones.

Tomemos una libertad, la libertad de prensa. Si el gobierno es propietario de todas las imprentas, el gobierno determinará lo que debe imprimirse y lo que no debe imprimirse. Y si el gobierno es propietario de todas las imprentas y determina lo que puede y lo que no puede ser impreso, entonces la posibilidad de imprimir cualquier tipo de argumentos opuestos, es decir contrarios a las ideas del gobierno, se convierte prácticamente en inexistente. La libertad de prensa desaparece. Y lo mismo ocurre con todas las otras libertades.”

Grecia podría tener su propia moneda, pero tendría que haber sido, y ahora ser, tan seria como Suiza

En su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata el tema de la política monetaria y realiza una propuesta de “competencia de monedas”, cuya discusión es apropiada en todo país, como Argentina, que tiene dos monedas al menos, el peso y el dólar, o en Europa cuando se plantea la potencial salida de Grecia del Euro. El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

Hayek4

Su propuesta práctica hubiera evitado las amenazas que ahora se ciernen sobre el Euro ante la posible salida de Grecia ya que cada país hubiera mantenido su moneda, pero en competencia con todas las demás, más la monedas privadas que surgieran. Claro, esto no quiere decir que hubiera evitado los problemas de Grecia, que seguramente no hubiera podido colocar deuda en dracmas y tendría que haberlo hecho en otra moneda que los mercados aceptaran. Pero Grecia, si fuera tan seria como Suiza, podría tener su propia moneda. El tema es que no lo fue.

Aquí va lo de Hayek, cuarenta años antes que se planteara este problema:

“El extender el libre comercio de la moneda a la banca, como sugerimos, constituye una parte esencial de la propuesta que propugnamos. En primer lugar, los depósitos bancarios a la vista equivalen sin duda a una especie de dinero emitido privadamente. Tales depósitos constituyen hoy una parte, en muchos países la fundamental, del conjunto de medios de cambio. En segundo lugar, la expansión y contracción de las distintas superestructuras nacionales de crédito bancario son, en este momento, la principal excusa para la administración nacional del dinero básico.

Añadiré, en cuanto a los efectos de la adopción de esta propuesta, que por supuesto se trata de impedir a las autoridades financieras y y monetarias que se conduzcan de una forma que les resulta políticamente imposible de evitar en tanto dispongan de poder para hacerlo. Estas conductas son, sin excepción, no sólo perjudiciales y contrarias a largo plazo al interés del país que las practica, sino además políticamente inevitables como escapes temporales que son ante dificultades acuciantes. Incluyen medidas que permiten a los gobiernos suprimir fácil y rápidamente los motivos de descontento de determinados grupos o sectores, pero, a la larga, desorganizan y destruyen el orden de mercado.

Impedir al gobierno que oculte la depreciación monetaria

Dicho con otras palabras, la principal ventaja que deriva del plan que propongo radica en impedir que el gobierno pueda «proteger» la moneda emitida por él de las nocivas consecuencias derivadas de las medidas que él mismo adopta. En consecuencia, nuestro plan hace imposible utilizar posteriormente tan dañinos métodos. Ni podría ocultar la devaluación de la moneda que emite para impedir la evasión de capitales y otros bienes y recursos, ni tampoco podría controlar los precios, medidas que por supuesto tenderían a destruir el Mercado Común y que se originan en el mal uso de las propias monedas en la actividad interior. Este plan parece satisfacer mejor los requisitos de un mercado común sin necesidad de establecer un nuevo organismo internacional ni de conferir nuevos poderes a una autoridad supranacional, ni de crear una moneda común.

A todos los efectos, este plan sólo provocaría la desaparición de las valutas nacionales si las autoridades monetarias de cada país no actuaran correctamente. Incluso entonces podrían evitar el desplazamiento total de su moneda corrigiendo a tiempo su conducta. Es posible que en algunos países pequeños con mucho comercio exterior y turismo predominara la moneda de uno de los países más grandes; pero si se practicara una política sensata, nada impediría continuar usando la mayoría de las monedas existentes durante mucho tiempo. (Es importante, por supuesto, que las partes no lleguen a un acuerdo tácito de no proporcionar una moneda tan buena que los ciudadanos de otros países la prefieran. La presunción de culpa estaría siempre en contra del gobierno cuya moneda no fuera solicitada por la gente.)

No creo, además, que este plan impidiera a los gobiernos hacer lo que deben para que la economía funcione correctamente, ni obstaculizara medidas que beneficiarían a un grupo mayoritario de ciudadanos. Pero esto nos lleva a problemas que se discuten mejor en el marco del desarrollo completo del principio subyacente.”

 

Su propuesta práctica hubiera evitado las amenazas que ahora se ciernen sobre el Euro ante la posible salida de Grecia ya que cada país hubiera mantenido su moneda, pero en competencia con todas las demás, más la monedas privadas que surgieran. Claro, esto no quiere decir que hubiera evitado los problemas de Grecia, que seguramente no hubiera podido colocar deuda en dracmas y tendría que haberlo hecho en otra moneda que los mercados aceptaran. Aquí va lo de Hayek, cuarenta años antes que se planteara este problema:

“El extender el libre comercio de la moneda a la banca, como sugerimos, constituye una parte esencial de la propuesta que propugnamos. En primer lugar, los depósitos bancarios a la vista equivalen sin duda a una especie de dinero emitido privadamente. Tales depósitos constituyen hoy una parte, en muchos países la fundamental, del conjunto de medios de cambio. En segundo lugar, la expansión y contracción de las distintas superestructuras nacionales de crédito bancario son, en este momento, la principal excusa para la administración nacional del dinero básico.

Añadiré, en cuanto a los efectos de la adopción de esta propuesta, que por supuesto se trata de impedir a las autoridades financieras y y monetarias que se conduzcan de una forma que les resulta políticamente imposible de evitar en tanto dispongan de poder para hacerlo. Estas conductas son, sin excepción, no sólo perjudiciales y contrarias a largo plazo al interés del país que las practica, sino además políticamente inevitables como escapes temporales que son ante dificultades acuciantes. Incluyen medidas que permiten a los gobiernos suprimir fácil y rápidamente los motivos de descontento de determinados grupos o sectores, pero, a la larga, desorganizan y destruyen el orden de mercado.

Impedir al gobierno que oculte la depreciación monetaria

Dicho con otras palabras, la principal ventaja que deriva del plan que propongo radica en impedir que el gobierno pueda «proteger» la moneda emitida por él de las nocivas consecuencias derivadas de las medidas que él mismo adopta. En consecuencia, nuestro plan hace imposible utilizar posteriormente tan dañinos métodos. Ni podría ocultar la devaluación de la moneda que emite para impedir la evasión de capitales y otros bienes y recursos, ni tampoco podría controlar los precios, medidas que por supuesto tenderían a destruir el Mercado Común y que se originan en el mal uso de las propias monedas en la actividad interior. Este plan parece satisfacer mejor los requisitos de un mercado común sin necesidad de establecer un nuevo organismo internacional ni de conferir nuevos poderes a una autoridad supranacional, ni de crear una moneda común.

A todos los efectos, este plan sólo provocaría la desaparición de las valutas nacionales si las autoridades monetarias de cada país no actuaran correctamente. Incluso entonces podrían evitar el desplazamiento total de su moneda corrigiendo a tiempo su conducta. Es posible que en algunos países pequeños con mucho comercio exterior y turismo predominara la moneda de uno de los países más grandes; pero si se practicara una política sensata, nada impediría continuar usando la mayoría de las monedas existentes durante mucho tiempo. (Es importante, por supuesto, que las partes no lleguen a un acuerdo tácito de no proporcionar una moneda tan buena que los ciudadanos de otros países la prefieran. La presunción de culpa estaría siempre en contra del gobierno cuya moneda no fuera solicitada por la gente.)

No creo, además, que este plan impidiera a los gobiernos hacer lo que deben para que la economía funcione correctamente, ni obstaculizara medidas que beneficiarían a un grupo mayoritario de ciudadanos. Pero esto nos lleva a problemas que se discuten mejor en el marco del desarrollo completo del principio subyacente.”

 

Los ricos son cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. La tesis de Marx fue un error.

En Junio de 1959, Ludwig von Mises dictó seis conferencias en Buenos Aires. Éstas fueron luego publicadas y las estaremos considerando con los alumnos de la UBA en Derecho. Comienza con una exposición sobre el Capitalismo. Algunos párrafos:

“La desdeñosa descripción del capitalismo por algunas personas como un sistema diseñado para hacer que los ricos se vuelvan más ricos y que los pobres se vuelvan más pobres es errónea del principio al fin. La tesis de Marx sobre la venida del socialismo estaba basada sobre el supuesto que los trabajadores estaban volviéndose más pobres, que las masas estaban convirtiéndose cada vez en más indigentes, y que finalmente toda la riqueza de un país se concentraría en unas pocas manos o en las manos de una sola persona. Y entonces, la masa de trabajadores empobrecidos finalmente se rebelaría y expropiaría los bienes de los ricos propietarios. De acuerdo con esta doctrina de Karl Marx, no puede existir oportunidad alguna, ninguna posibilidad dentro del sistema capitalista para mejora alguna de las condiciones de los trabajadores.

marx-bio

En 1864, hablando frente a la Asociación Internacional de Trabajadores, en Inglaterra, dijo que la creencia que los sindicatos pudieran mejorar las condiciones de la población trabajadora era ‘absolutamente un error’. A la política de los sindicatos pidiendo salarios más altos y más cortas horas de trabajo la denominó conservadora – siendo el conservadorismo – desde luego – el término más duramente condenatorio que Karl Marx podía usar. Sugirió que los sindicatos se pusieran un nuevo, revolucionario objetivo: ‘eliminar totalmente el sistema de salarios ‘e instaurar el ‘socialismo’ – el gobierno propietario de los medios de producción – para reemplazar el sistema de propiedad privada.

Si estudiamos la historia del mundo, y especialmente la de Inglaterra desde 1865, nos daremos cuenta estaba totalmente equivocado. No existe un país capitalista, occidental, en donde las condiciones de las masas no hayan mejorado en una forma sin precedentes. Todas estas mejoras de los últimos ochenta o noventa años se realizaron a pesar de los pronósticos de Karl Marx, ya que los socialistas marxistas creían que las condiciones de los trabajadores nunca podrían mejorarse. Eran seguidores de una falsa teoría, la famosa ‘ley de hierro de los salarios’ – la ley que establecía que el salario del trabajador, bajo el capitalismo, no podría exceder el monto que necesitaba como sustento de su vida para servir a la empresa.

Los marxistas formulaban su teoría de esta manera: si los niveles de salario de los trabajadores van hacia arriba, y los salarios suben por encima de los niveles de subsistencia, los trabajadores tendrán más hijos; y cuando estos hijos ingreses en la fuerza laboral, incrementarán la cantidad de trabajadores hasta el punto en que los niveles de salarios caigan llevando otra vez a los trabajadores hacia abajo a un nivel de subsistencia, el mínimo nivel de subsistencia que escasamente evitará que la población trabajadora se extinga. Pero esta idea de Marx, como las de muchos otros socialistas, en un concepto del hombre trabajador precisamente como aquel que usan los biólogos – correctamente – en el estudio de la vida de los animales. De los ratones por ejemplo.

Si se incrementa la cantidad de alimento disponible para los organismos animales o para los microbios, entonces una mayor cantidad de ellos sobrevivirá. Si se restringe su alimento, también se restringirá su cantidad. Pero el hombre es diferente. Aún el trabajador – a pesar del hecho que los marxistas no quieran reconocerlo – tiene requerimientos humanos diferentes al alimento y a la reproducción de su especie. Un incremento en los salarios reales resultará no solamente en un incremento de la población, resultará también, antes que nada, en un mejoramiento del nivel de vida promedio. Esa es la razón por la que tenemos un mejor nivel de vida en Europa Occidental y en los EEUU que en las naciones en desarrollo de, digamos, África.

Debemos entender, sin embargo, que este más alto nivel de vida depende del suministro de capital. Esto explica la diferencia entre las condiciones en los EEUU y las condiciones en la India; métodos modernos de combatir enfermedades contagiosas han sido instaurados en la India – en alguna forma por lo menos – y el efecto ha sido un crecimiento sin precedentes en la población; pero, dado que este crecimiento en la población no ha sido acompañado por un correspondiente incremento en el monto del capital invertido, el resultado ha sido un incremento en la pobreza. Un país se vuelve más próspero en proporción al incremento del capital invertido por habitante.”

 

Se vienen las elecciones y se vino el «ciclo politico presupuestario»: este año, de $100.000 millones

El diario La Nación trae este domingo un importante artículo titulado “Empapelados: una apuesta electoral de $100.000 millones” donde principalmente comenta la jugada del gobierno para expandir la demanda en vísperas de las elecciones, y así obtener el resultado favorable del “voto oficialista porque estoy consumiendo mucho”: http://www.lanacion.com.ar/1807580-empapelados-una-apuesta-electoral-de-100000-millones

El tema es desarrollado en el libro en el marco de lo que se llama “ciclo político presupuestario”:

“El ciclo político presupuestario se refiere a la manipulación de los instrumentos de política económica a la vista de las próximas elecciones. Este fenómeno ha sido estudiado durante un largo tiempo (Kalecki 1943; Nordhaus 1975; Hibbs 1977), habiendo dado origen a dos versiones: según la primera, los políticos generan un ciclo político de crecimiento del gasto público antes de las elecciones, para generar un auge del consumo y mejorar sus posibilidades de ser reelegidos; según la segunda, el ciclo se produce porque distintos partidos políticos tienen diferentes preferencias de gasto y la alteración en el poder da lugar a que durante un periodo crezca un cierto tipo de gastos y durante otro uno diferente. Frey y Schneider (1978a, 1978b) combinan ambas, señalando que el partido en el poder aumenta el gasto previamente a la elección y lo hace, obviamente, con aquel gasto que prefiere. Lo mismo el partido alternante.

Solía pensarse que esto ocurría sobre todo en los países con democracias inestables, poco consolidadas, e incluso más bien débiles. Alt y Lassen (2005) muestran que ocurre en todas partes, sobre todo donde no se ve. Los trabajos más recientes sobre la materia tendían a descartar que estas manipulaciones fiscales ocurrieran en los principales países industriales, ya que en ellos los votantes podían controlar y evaluar mejor el proceso de políticas fiscales. Sin embargo, los autores han señalado que la existencia de estos ciclos depende mucho de la transparencia de las instituciones presupuestarias y también de la polarización de los partidos políticos.

La transparencia fiscal permite a los votantes observar o inferir las causas y consecuencias de la política fiscal gubernamental, ya sea directamente o a través de los medios. La capacidad de separar aquellas políticas oportunistas de otras con otras motivaciones depende de la naturaleza del proceso de decisiones electorales y de la información que tengan disponible.

Según varios economistas que han estudiado este fenómeno, los políticos buscan su relección, ya sea para obtener rentas propias o para implementar sus políticas preferidas. Los votantes no pueden observar fácilmente la capacidad del gobernante o el nivel de endeudamiento, por lo que los políticos van a tender a endeudarse y tener déficits para aparecer más competentes ante los votantes.

Si los votantes pudieran separar esto, podrían darse cuenta y señalar su opinión en el momento de votar. Los autores elaboraron un indicador de transparencia y de control fiscal, basado en cuatro categorías: procedimientos más transparentes, un lenguaje claro y no arbitrario, mayor número de justificaciones respecto de cada gasto, algún control independiente en relación con todo lo expresado antes.

Con base a ese índice de transparencia, los autores investigaron si los ciclos políticos presupuestarios difieren entre países con alta o baja transparencia. Sus resultados muestran que el déficit fiscal en los primeros es, en promedio, del 3.01% del PIB en un año no electoral, comparado con un 3.05% en uno de elecciones. En los países con poca transparencia fiscal serían menores, pero con un ciclo político más definido: 2.62% del PIB sin elecciones y 3.32% con ellas.

Según los autores, las cosas no cambian mucho en los países con mucha transparencia fiscal, porque los votantes se dan cuenta de la conducta oportunista de los gobernantes y tienden a sancionarla en las urnas.

Abrams y Butkiewicz (2011) analizaron las grabaciones de las conversaciones entre el presidente norteamericano Richard Nixon y funcionarios como el Secretario del Tesoro (Conally) o el presidente de la Reserva Federal. Estos muestran con claridad la motivación existente detrás de lo que aquí se ha llamado “ciclo político presupuestario”. Según los autores, Nixon sabía muy bien las consecuencias inflacionarias de una política monetaria expansiva, no obstante lo cual utilizó todo tipo de maniobras para presionar al presidente de la Reserva Federal a bajar las tasas de interés, amenazándolo con no renovar su mandato o buscando un nuevo miembro para el directorio de la institución monetaria que fuera partidario de la expansión, con la mira puesta en las siguientes elecciones de 1972 .

 

Grecia: propuesta de Hayek hubiera obviado preocupaciones por el Euro, pero no las deudas griegas?

 En su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata el tema de la política monetaria y realiza una propuesta de “competencia de monedas”, cuya discusión es apropiada en todo país, como Argentina, que tiene dos monedas al menos, el peso y el dólar, o en Europa cuando se plantea la potencial salida de Grecia del Euro. El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

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Su propuesta práctica hubiera evitado las amenazas que ahora se ciernen sobre el Euro ante la posible salida de Grecia ya que cada país hubiera mantenido su moneda, pero en competencia con todas las demás, más la monedas privadas que surgieran. Claro, esto no quiere decir que hubiera evitado los problemas de Grecia, que seguramente no hubiera podido colocar deuda en dracmas y tendría que haberlo hecho en otra moneda que los mercados aceptaran. Aquí va lo de Hayek, cuarenta años antes que se planteara este problema:

“Mi propuesta concreta para el futuro próximo y la oportunidad de examinar un plan mucho más amplio consiste en que los países del Mercado Común, preferiblemente junto con los países neutrales de Europa (y es posible que más tarde los de Norte América), se comprometan mediante un tratado formal a no obstaculizar en manera alguna el libre comercio dentro de sus territorios de las monedas de cada país (incluidas las monedas de oro) o el libre ejercicio, por instituciones legalmente establecidas en cualquiera de los aludidos territorios, de la actividad bancaria sin trabas.

Tal supuesto conduciría en primer término a la supresión de todo tipo de control de cambios y de regulación del movimiento de dinero en estos países y también a la plena libertad de utilizar cualquiera de esas monedas tanto en la contratación como en la contabilidad. Aún más, significaría la oportunidad para cualquier banco radicado en tales países de abrir sucursales en cualquier otro en iguales condiciones que los ya existentes.

Libre comercio monetario

La finalidad de este esquema es imponer a las agencias monetarias y financieras existentes una disciplina necesaria desde hace mucho al objeto de impedir a cualquiera de ellas y durante no importa qué período de tiempo la emisión de un tipo de dinero sustancialmente menos seguro y útil que el de cualquier otra de las aludidas agencias. Tan pronto como el público se familiariza con las nuevas posibilidades, toda desviación de la línea de suministrar buen dinero conduciría rápidamente al desplazamiento de la moneda de peor calidad por otras. Los países, desprovistos de los diversos recursos que actualmente utilizan para ocultar los efectos de sus actos «protegiendo» su moneda, se verían obligados a mantener estable el valor de las mismas.

Una propuesta más práctica que la de una utópica moneda europea

Lo anterior me parece preferible y más práctico que el proyecto de introducir una nueva moneda europea que en última instancia sólo tendría como efecto afirmar la fuente y raíz de todos ¡os males monetarios: el monopolio gubernamental de emisión y control de la moneda. Parece también que si los países no se hallan propicios a aceptar la propuesta más limitada aquí expuesta, tampoco aceptarán una moneda europea común. La idea de privar al gobierno de su antigua prerrogativa de monopolizar el dinero resulta todavía demasiado insólita y sorprendente para muchas personas que no se decidirían a patrocinarla en un futuro próximo. Sin embargo, la gente podría empezar a descubrir sus ventajas si, al principio cuando menos, las monedas de los diversos gobiernos pudieran competir libremente entre sí por el favor del público.”

 

El senor Burns y los «ricos cretinos». Pero, ¿de dónde es que sacaron sus millonarias fortunas?

En la columna dominical Alter Eco que escribe Sebastián Campanario en La Nación, el domingo 5 de Julio considera el tema de los “ricos cretinos” o investigaciones que señalarían que los más ricos tienen conductas pocos “sociables”, para decirlo de alguna forma. Sin embargo, esas investigaciones, y el artículo de Campanario no plantean una cuestión de vital importancia, que señalaré más adelante: http://www.lanacion.com.ar/1807462-excelente-smithers-una-polemica-en-torno-del-senor-burns-y-los-ricos-cretinos-divide-a-los-economistas

Ahora, algunos párrafos sobre los malvados señores “Burns” de este planeta:

Burns

“En todos se recopiló abundante evidencia científica (de estudios de economía, psicología evolutiva, ciencias políticas y sociología) que apunta en la misma dirección: las personas extremadamente ricas tienden a tener un comportamiento más egoísta, menos cooperativo, con menos empatía y preocupación por el prójimo, y más aislado.”

En cuanto a las visiones políticas y económicas de la sociedad pareciera que ser “egoísta” o “menos cooperativo” significa tener opiniones cómo éstas:

“Entre los estudios académicos citados para sostener su hipótesis, destacan una encuesta realizada por la Fundación Russell Sage, donde se ven diferencias enormes entre las consideraciones de los más ricos en relación al resto de la población. Por ejemplo, sólo el 23% de las personas muy opulentas considera que el gobierno debería asegurar un estándar digno de vida a los desempleados, contra el 50% de la población general; un 33% de los primeros está a favor de reducir el gasto en seguridad social (contra un 10% del resto) y sólo el 29% de los millonarios piensa que defender los empleos de los estadounidenses debería ser una prioridad del gobierno, contra el 81% de la población a nivel general.”

En realidad esto podría ser interpretado como que cada grupo está defendiendo sus intereses. Unos rechazan la expropiación de sus ingresos y la transferencia a otros, y éstos esperan recibir esas transferencias y las apoyan. No estaría tan claro quienes son más éticos como parece dar a entender el artículo, e incluso podrían serlo los primeros, si han generado su riqueza honestamente y resisten la expropiación de la mayoría. Esta visión sesgada de quién promueve su propio interés y quien parece defender el ‘bienestar general’ aparece también en este párrafo:

“Otro estudio del psicólogo Paul Piff argumenta que «ser de clase alta aumenta las posibilidades de tener un comportamiento antiético». «Aunque tener dinero no hace a nadie necesariamente de ninguna manera, los ricos tienden más que el resto a priorizar sus propios intereses por encima del resto de la población», sostiene.”

Por último, el sesgo aparece respecto a quienes defienden qué políticas. Se cita a Thimoty Lee diciendo que favorecer al libre mercado no significa ser un cretino pero David Roberts responde que “la gran mayoría de quienes defienden un Estado más pequeño lo hacen porque construyen una ideología que justifica sus intereses (y se rodean de personas que piensan lo mismo) y no porque prioricen como consecuencia un bienestar social mejor para todos.”

O sea que, por definición, unos son los “malos” y persiguen sus propios intereses y moldean sus ideologías alrededor de éstos, y los otros son “buenos” que solamente piensan en el bienestar general y por alguna razón inexplicada no basan sus ideas en sus intereses personales.

En fin, pero ¿cuál es el punto central que no aparece en los estudios o en el artículo? El siguiente: nadie se pregunta cómo es que esas personas se hicieron ricas. Simplemente parten del hecho que lo son. Pero en un mercado abierto y competitivo, se hacen ricos los que brindan bienes y servicios que satisfacen las necesidades de los consumidores, y éstos premian dándoles su dinero. En un mercado competitivo es la gente la que hace rica a los millonarios y estos, necesariamente, tienen que haber “servido” a sus clientes.

O sea que ya hicieron su contribución al bienestar general, la riqueza es simplemente el resultado de esto. Las investigaciones y el artículo parten desde ese punto pero se olvidan de ver el proceso anterior. Y esa es la clave, en tanto y en cuanto hayan hecho sus millones sin privilegios.