El trabajo como fuente del valor: Marx, El Capital y la crítica de Böhm-Bawerk

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico y Social de UCEMA, vemos a Marx sobre la teoría del valor trabajo en el Cap I de El Capital, o a Trotsky sobre Marx, y luego Eugen von Böhm-Bawerk en una discusión central con Marx sobre la Teoría del Valor. BB lanza sus críticas a las bases teóricas de la teoría del valor-trabajo en varios escritos. Pero no deja de analizar porqué esas teorías erróneas terminaron por tener tanta aceptación. Aquí la esencia de la controversia según Trotsky:

«Es completamente imposible buscar las causas de los fenómenos de la
sociedad capitalista en la conciencia subjetiva –en las intenciones o planes- de
sus miembros. Los fenómenos objetivos del capitalismo fueron formulados
antes de que la ciencia comenzara a pensar seriamente sobre ellos. Hasta hoy
día la mayoría preponderante de los hombres nada saben acerca de las leyes
que rigen la economía capitalista. Toda la fuerza del método de Marx reside en
su acercamiento a los fenómenos económicos, no desde el punto de vista
subjetivo de ciertas personas, sino desde el punto de vista objetivo del
desarrollo de la sociedad en su conjunto, del mismo modo que un hombre de
ciencia que estudia la naturaleza se acerca a una colmena o a un hormiguero.»

Como sabemos, Carl Menger presentó una teoría subjetiva del valor que destruye las bases de la teoría de la plusvalía. Sin embargo, Marx tuvo mucho éxito.  Así lo explica Böhm Bawerk:

“La buena suerte de Karl Marx como autor

Como autor, Marx fue un hombre de envidiable ventura. Su obra no se puede clasificar entre los libros fáciles de leer o de comprender. La mayoría de los libros de este tipo –aun aquellos con una dialéctica más asequible y una ilación matemática más liviana— habrían encontrado completamente obstaculizado el camino hacia la popularidad. Pero, contrariamente, Marx se ha transformado en el apóstol de un amplio círculo de lectores, incluyendo a aquellos que, por norma, no leen libros difíciles. Más aún, la fuerza y la claridad de su razonamiento no eran tales como para convencer a nadie. Al revés, hombres calificados como los pensadores más serios y valiosos de nuestra ciencia, por ejemplo Karl Knies, han afirmado, desde un comienzo, mediante argumentos imposibles de pasar por alto, que la enseñanza de Marx estaba repleta, de principio a fin, de toda clase de contradicciones, tanto de lógica como de hechos. Podría fácilmente haber sucedido que la obra de Marx no hubiera encontrado partidarios ni entre el público común —que no podía entender su difícil dialéctica— ni entre los especialistas, que sí la comprendían, pero captaban demasiado bien sus limitaciones. Sin embargo, en la práctica, ha sucedido lo contrario.

Tampoco ha sido perjudicial para su influencia el hecho de que la obra de Marx haya permanecido como una estructura incompleta durante su vida. Generalmente, y con razón, desconfiamos de los primeros volúmenes, no proyectados a nuevos temas. Los principios universales pueden describirse seductoramente en las «Secciones Generales» de un libro, pero sólo se pueden corroborar si realmente poseen la fuerza de convicción que les atribuye su creador cuando, en la elaboración del sistema, se confrontan con todos los hechos minuciosamente. En la historia de la ciencia, muchas veces se ha dado el caso de que un primer volumen, promisorio y respetable, no ha sido continuado en un segundo volumen simplemente porque, bajo el propio análisis investigador del autor, los nuevos principios no soportan la prueba de las situaciones concretas. Pero la obra de Karl Marx no ha sufrido estos contratiempos. La gran masa de sus seguidores, basándose en la fuerza de su primer libro, tenía una fe ciega en sus obras aún no escritas.

Circunstancias que contribuyeron al éxito de Marx

Esta confianza, por una parte, fue sometida a una severa e inusual comprobación. Marx había expresado, en su primer libro, que todo el valor de las mercancías se basaba en el trabajo involucrado en ellas y que en virtud de esta «ley del valor» deberían intercambiarse en proporción a la cantidad de trabajo en ellas invertido; que, además, la rentabilidad o plusvalía ganada por el capitalista era el fruto de la explotación del trabajador; que, sin embargo, el monto de la plusvalía no estaba en proporción al monto total del capital invertido por el capitalista, sino sólo al monto de la parte «variable» —esto es, a aquella parte del capital pagado en sueldos y salarios—, mientras que el «capital constante», el capital empleado en la adquisición de los medios de producción, no aumentaba la plusvalía. En la vida diaria, sin embargo, la rentabilidad del capital está en proporción al capital total invertido; y, principalmente por esto, las mercancías no se intercambian de hecho en proporción a la cantidad de trabajo invertido en ellas. En este punto, por lo tanto, había una contradicción entre teoría y práctica que escasamente admitía una explicación satisfactoria. Pero esta contradicción manifiesta tampoco escapó al análisis de Marx. Con respecto a ella, el autor dice: «Esta ley (esta ley, a saber, establece que la plusvalía está en proporción sólo con la parte variable del capital) contradice claramente toda la experiencia prima facie». Pero al mismo tiempo declara que la contradicción es sólo aparente y su solución requiere juntar muchos cabos sueltos, postergándose para los siguientes volúmenes de su obra. La crítica especializada pensó que podía anticiparse con relativa certeza que Marx nunca cumpliría su compromiso, ya que, como era difícil probarla, la contradicción era insoluble.

Sus argumentos, sin embargo, no produjeron ninguna impresión en el conjunto de sus seguidores. Su simple promesa excedía todas las refutaciones lógicas. La larga demora de Marx para cumplir con su promesa de resolver la paradoja La inquietud fue mayor aún cuando en el segundo volumen de la obra de Marx, que se publicó después de la muerte del maestro, no aparece ningún intento por lograr la anunciada solución (que, de acuerdo al plan completo de toda la obra, se reservaba para el tercer volumen), y tampoco existía el menor indicio sobre el rumbo que Marx tomaría en la búsqueda de una respuesta. Pero el prólogo del editor, Friedrich Engels, no sólo reafirmaba que la solución estaba en el manuscrito dejado por Marx, sino que también incluía un abierto desafío, dirigido principalmente a los seguidores de Rodbertus, para que, en la etapa previa a la aparición del tercer volumen, intentaran con sus propios recursos solucionar el siguiente problema: «cómo puede y debe ser creada una tasa promedio equitativa de rentabilidad sin contraponerse a la ley de valor, sino en virtud de ella».

Respuesta insólita a la propuesta de Engels de presolucionar la paradoja de Marx

Considero que uno de los tributos más impactantes que pudo recibir Marx como pensador fue que el desafío no lo recogió únicamente el grupo al que estaba dirigido, sino que muchísimas otras personas provenientes de diferentes círculos. No sólo los seguidores de Rodbertus, sino que hombres de la misma línea de Marx, e incluso economistas no adheridos a ninguno de estos líderes de la escuela socialista, aun los que Marx llamó probablemente «economistas comunes y corrientes», se enfrentaron en el intento de penetrar la posible trama teórica de Marx, cubierta aún por un velo de misterio. Entre 1885 (año en que apareció el segundo volumen de «El Capital» de Marx) y 1894 (publicación del tercer volumen) se desarrolló un concurso ordinario de premios en ensayo sobre «la tasa promedio de rentabilidad y su relación con la ley de valor».

De acuerdo con el punto de vista de Engels —ya fallecido al igual que Marx— planteado en su crítica a estos concursos ensayísticos, nadie logró resolver el problema ni obtener el premio.

La «solución» de Marx publicada finalmente en 1894, con 27 años de retraso

Finalmente, después de una larga demora en la conclusión del sistema de Marx, el tema ha llegado a una etapa en la cual es posible establecer una decisión definitiva. De la simple promesa de una solución, cada uno podía pensar como quisiera. Eran incomensurables los argumentos. Incluso las refutaciones acertadas frente a los intentos de solución hechos por sus opositores, aun cuando estos autores afirmaron haberlas concebido y realizado en el espíritu de la teoría de Marx, no fueron aceptadas por los partidarios de Marx, ya que éstos siempre podían apelar a la precaria conformidad del prometido original. Pero, finalmente, éste ha sido publicado y ha proporcionado, después de 30 años de lucha, un campo de discusión sólido, escrupuloso y bien definido, donde ambos bandos pueden adoptar una posición y luchar por sus ideas, en vez de, por un lado, contentarse con la esperanza de futuras revelaciones y, por el otro, pasarse de una interpretación falsa a otra, a la manera de Proteo.”

 

 

El gobierno regula las actividades adictivas: ¿también la adicción a las compras o a jugar al golf?

¿Qué es una adicción y sobre cuáles de ellas deberíamos estar preocupados al punto de dedicar esfuerzos para regularlas? Ronald W. Dworkin es anestesiólogo y politólogo. Ha enseñado en el programa de honores de la Universidad George Washington y es autor de cuatro libros y numerosos ensayos en revistas. Escribe un artículo en la revista digital Quillette con el título “The New Prohibition” (¿se acuerdan de la del alcohol que terminó dando haciendo florecer las mafias?).

https://quillette.com/2022/07/25/the-new-prohibition/

 

“Hace años, durante mi pasantía de psiquiatría en la facultad de medicina, aprendí a clasificar a las personas con trastornos de personalidad como «cebollas» o «ajos», según su grado de autoconocimiento. Las «cebollas» eran ofensivas para otras personas y sabían que eran ofensivas. Los «ajos» eran ofensivos para otras personas, pero no sabían que lo eran. Una persona con personalidad dependiente era una “cebolla”. Un narcisista era un «ajo». Sin embargo, todos nosotros somos «cebollas» o «ajos» en un grado u otro. Las personas que eructan a propósito después de las grandes comidas son «cebollas». Los sopladores de hojas que comienzan a trabajar al amanecer y los dueños de perros que corren a sus perros grandes sin correa son «ajos». Sin embargo, no decimos que estas personas tengan trastornos de la personalidad, y mucho menos que los llevemos a terapia. La razón parece obvia y, sin embargo, esa razón es difícil de explicar.

Una confusión similar rodea el tema de la adicción. La adicción se define como el uso de una sustancia o la participación en comportamientos de manera compulsiva a pesar de las consecuencias dañinas. La adicción a los opiáceos y al alcohol son ejemplos clásicos. A lo largo de los años, la definición de adicción se ha ampliado para incluir actividades como ir de compras y jugar al golf. Pero cuando uno lo piensa bien, todos tenemos comportamientos compulsivos que bordean lo dañino. Tales comportamientos son incluso centrales para nuestras identidades. Conocemos a las personas por lo que aman y lo que odian, generalmente expresado en una oración que comienza con la palabra «yo», como en «Amo esto y no amo eso». Este “yo” nuestro, incluida su peculiar propiedad de amar una cosa y no otra con diversos grados de intensidad, ya sea el helado, el trabajo o las parejas sexuales, es la forma en que distinguimos a una persona de otra en nuestra mente.

La noción de adicción como espectro no es nueva. Shakespeare usó la palabra adicción cuando se refería a una “fuerte inclinación” hacia actividades inútiles. Pero la noción tiene especial relevancia hoy en día. La nicotina, que alguna vez se inhaló solo al fumar, pero ahora está disponible en una forma más segura a través del vapeo, ha arrojado una llave inglesa en nuestra comprensión de lo que constituye una adicción que vale la pena vigilar. Cuando se limita a los adultos, la nicotina es menos dañina que el abuso de opioides o alcohol, ir de compras hasta el punto de la bancarrota o jugar al golf hasta el punto del divorcio. Sin embargo, los reguladores gubernamentales dedican una cantidad excesiva de tiempo a tratar de regular la nicotina, mientras que las autoridades de salud pública dominan el tema al propagar la ansiedad entre el público y despertar una conciencia de culpa.

Si vapear nicotina se encuentra en el extremo más seguro del espectro de adicción, ¿por qué el gobierno le presta tanta atención? De hecho, la FDA propuso recientemente prohibir todos los dispositivos de vapeo JUUL, retirándose solo en respuesta a la presión pública. La respuesta es que los reguladores están utilizando un modelo de medio siglo de antigüedad para vigilar la adicción que ha ido demasiado lejos.”

Alberdi sobre la protección a la industria, los privilegios temporales y las recompensas

Con los alumnos de la UBA Derecho vemos a Alberdi en Sistema Económico y Rentístico y la protección de la industria:

Las leyes protectoras, las concesiones temporales de privilegios y las recompensas de estímulo son, según el artículo citado, otro medio que la Constitución pone en manos del Estado para fomentar la industria fabril que está por nacer.

Este medio es delicadísimo en su ejercicio, por los errores en que puede hacer caer el legislador y estadista inexpertos, la analogía superficial o nominal que ofrece con el aciago sistema proteccionista de exclusiones privilegiarías y de monopolios.

Para saber qué clase de protección, qué clase de privilegios y de recompensas ofrece la Constitución como medios, es menester fijarse en los fines que por esos medios se propone alcanzar. Volvamos a leer su texto, con la mira de investigar este punto que importa a la vida de la libertad fabril. Corresponde al Congreso (dice el art. 64) proveer lo conducente a la prosperidad del país, etc., promoviendo la industria, la inmigración, la construcción de ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad nacional, la introducción y establecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales extranjeros y la exploración de los ríos interiores (¿por qué medio? – la Constitución prosigue), por leyes protectoras de estos FINES, y por concesiones temporales de privilegios y recompensas de estimulo (protectoras igualmente de esos FINES, se supone) .

Según esto, los FINES que las leyes, los privilegios y las recompensas están llamados a proteger, son:

La industria,

La inmigración,

La construcción de ferrocarriles y canales navegables,

La colonización de tierras de propiedad nacional,

La introducción y establecimiento de nuevas industrias,

La importación de capitales extranjeros,

Y la exploración de los ríos interiores.

Basta mencionar estos FINES para reconocer que los medios de protección que la Constitución les proporciona, son la libertad y los privilegios y recompensas conciliables con la libertad.

En efecto, ¿podría convenir una ley protectora de la industria por medio de restricciones y prohibiciones, cuando el art. 14 de la Constitución concede a todos los habitantes de la Confederación la libertad de trabajar y de ejercer toda industria? Tales restricciones y prohibiciones serían un medio de atacar ese principio de la Constitución por las leyes proteccionistas que las contuviesen; y esto es precisamente le que ha querido evitar la Constitución cuando ha dicho por su artículo 28: – Los principios, derechos y garantías reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio. Esta disposición cierra la puerta a la sanción de toda ley proteccionista, en el sentido que ordinariamente se da a esta palabra de prohibitiva o restrictiva.

No saben lo que les espera: ¿el futuro de los Estados Unidos sería parecerse a América Latina?

En la revista digital Persuasion, Michael Lind publica un artículo donde plantea que el futuro de los Estados Unidos se parece más bien a América Latina. Así que finalmente fuimos nosotros quienes pudimos imponer nuestro populismo a la democracia más antigua de la región. Ahora, en America Latina tenemos a Uruguay y Costa Rica por un lado y a Venezuela o Argentina por otro. ¿A cuál de estos países se terminará pareciendo? https://www.persuasion.community/p/when-democracy-goes-south-5f4

“¿Son estos los últimos días de la América de Weimar? Quienes se preocupan de que la democracia liberal en los Estados Unidos esté en peligro tienden a encontrar paralelos en la historia de Alemania bajo la República de Weimar y el régimen de Hitler. De vez en cuando también se invoca como modelo la dictadura fascista de Benito Mussolini.

En realidad, hay pocos puntos de semejanza entre los regímenes fascistas de la Europa de entreguerras y los Estados Unidos contemporáneos. Los nazis de Hitler y los fascistas de Mussolini tenían el apoyo de élites poderosas (militares, funcionarios públicos, profesores y empresarios) y podían inspirarse en las tradiciones de deferencia a la autoridad centralizada. Por el contrario, el establishment estadounidense cerró filas contra Trump y nada más alejado del autoritarismo alemán que el antiestatismo anárquico de los fanáticos del MAGA o los antivacunas de derecha en EE. UU. que abuchearon a Trump cuando elogió las vacunas contra el COVID-19.

Esto no significa que la democracia estadounidense no esté gravemente enferma. Pero los precursores del declive democrático estadounidense se encuentran mejor en América Central y del Sur, no en Europa Central y del Sur.”

¿Porqué ciertas transacciones en el mercado «repugnan» (prostitución, cambios de sexo)? ¿Afectan otros valores?

 

¿Ciertas transacciones en el mercado degradan moralmente algunos aspectos de nuestra vida incluso para quienes no realizamos esas transacciones? Este es un tema que ha desatado una gran discusión bajo el título de “repugnancia”, es decir, ciertas transacciones no son permitidas en algunas sociedades porque se rechazan moralmente (prostitución, fertilización artificial, cambios de sexo, por ejemplo). Pero en muchas sociedades lo que se permite o repugna son cosas diferentes.

En un artículo de Kimberly Krawiec, de la Universidad de Virginia:  (2022). Markets, repugnance, and externalities. Journal of Institutional Economics, 1-12. https://doi.org/10.1017/S1744137422000157 se trata el tema de esta forma:

“La objeción es empírica porque sostiene que los mercados en ciertos artículos y actividades cambian la forma en que la sociedad y sus miembros perciben esos artículos y actividades o las relaciones no comerciales a través de las cuales de otro modo serían abastecidos. También es una afirmación moral, porque se basa en la afirmación de que el cambio es inevitablemente negativo: que ciertos modos de valoración y visiones del mundo son superiores a otros, o al menos inadecuados para ciertas situaciones (Anderson, Reference Anderson1993).

Por ejemplo, se alega que la prostitución cambia la forma en que la sociedad concibe todas las relaciones íntimas, no solo el sexo a sueldo. Los mercados de gametos y subrogación pueden cambiar la forma en que vemos a los niños, la paternidad o la familia en general, no solo aquellas familias creadas a través de tales acuerdos (Anderson, 1993; Radin, Reference Radin1987, Reference Radin1996). Y los mercados de órganos pueden hacer que veamos a todos nuestros congéneres, no solo a los vendedores de órganos, como colecciones de partes del cuerpo, en lugar de personas con valor moral independiente (Sandel, Referencia Sandel2012).

Este artículo critica estas afirmaciones empíricas por dos motivos. En primer lugar, como señalaron otros, los escépticos del mercado no proporcionan pruebas de los efectos negativos que plantean como hipótesis, a pesar de la amplia variación en el tiempo y entre los regímenes legales. En segundo lugar, y lo que es más importante, estas objeciones no tienen en cuenta la tendencia humana bien documentada de crear intercambios repugnantes de una manera que refuerza, en lugar de socavar, valores y relaciones profundamente arraigados. El hecho de que una determinada transacción sea considerada moralmente repugnante por grandes sectores de la sociedad no significa, después de todo, que tales transacciones desaparezcan, incluso frente a fuertes sanciones legales y prohibiciones penales. Pero sí significa que tales intercambios pueden ser manejados, ofuscados o reformulados de alguna manera, reconociendo y reforzando el tabú en el proceso.”

No se puede decir Champagne, Roquefort o Gouda pero, ¿garantiza eso la calidad?

Ya no podemos decir que vamos a tomar un “champagne”, hemos de decir “espumante” porque ese nombre es ahora una Denominación de Origen que solamente los productos provenientes de esta zona de Francia pueden usar. Tampoco podemos decir Roquefort sino Queso Azul o Gouda (y a éste no sé cómo le decimos).

Las denominaciones de origen evolucionaron en el tiempo para señalar un cierto producto, no solamente la región en que se producía, pero los productores de cada una de esas zonas quieren tener la exclusividad del nombre. Ahora bien, en lugar de posicionarse como especiales por venir de esa zona han recurrido a los gobiernos y a las organizaciones internacionales para nadie más pueda usar ese nombre. Muchos creen que es simplemente otra forma de proteccionismo.

En un paper reciente de la Universidad de Utrecht, U.S.E. Research Institute, Working Paper Series 21-08, tituladl “The market for lemons from Sorrento and Gouda from Holland: Do geographical indications certify origin and quality?, Martijn Huysmans y Daniël van Noord de la Utrecht University School of Economics, Utrecht University, muestran que no necesariamente significa una señal de calidad: https://dspace.library.uu.nl/bitstream/handle/1874/419997/REBO_USE_WP_21_08.pdf

“Las indicaciones geográficas (IG) protegen los alimentos especiales regionales, como los limones, de Sorrento y Gouda Holanda. Si bien la UE afirma que las IG certifican y protegen altos productos especiales regionales de calidad, EE. UU. los ve como proteccionistas. Este artículo desarrolla un marco conceptual de diferentes atributos de calidad y analiza cómo las IG pueden certificar la calidad sobre esos atributos. El origen regional puede contar como una cualidad atributo per se, o sólo indirectamente a través del gusto. El marco conceptual es ilustrado con una cata a ciegas exploratoria de quesos Gouda. Mientras que la mayoría de los consumidores prefieren Gouda North-Holland DOP al Gouda genérico, no ocurre lo mismo para Gouda Holanda IGP. Esto sugiere que no todas las IG garantizan un mejor sabor para todos consumidores El marco y los datos empíricos aclaran las posibilidades y los límites de las IG para apropiarse colectivamente del valor de marca de los alimentos regionales.”

Las Universidades no fueron creadas por Emperadores, Papas o Príncipes. Fueron maestros y estudiantes en el mercado

Muchos piensan en las universidades como organizaciones estatales, como si algunos gobiernos las hubieran creado. Pues no, las universidades han sido creadas a pesar de los mismos gobiernos, generando un mercado de académicos. Esto es lo que se plantea en el paper “The Academic Market and the Rise of Universities in Medieval and Early Modern Europe (1000-1800)”por David de la Croix RES/LIDAM, UCLouvain, Belgium 2  CEPR, United Kingdom;  Frédéric Docquier Luxembourg Institute of Socio-Economic Research (LISER), Alice Fabre Aix-Marseille University  y Robert Stelter University of Basel, Switzerland;  Max Planck Institute for Demographic Research, Germany: https://liser.elsevierpure.com/ws/portalfiles/portal/35823793/WP_n_2022_04.pdf

“Se cree que tanto los académicos como las universidades han desempeñado un papel en el ascenso de Occidente (Mokyr 2016, Cantoni y Yuchtman 2014). Argumentamos y establecemos empíricamente que un mercado académico integrado en el período preindustrial era una institución poderosa que les permitía operar juntos. Este mercado en funcionamiento ayudó a las universidades a aprovechar el potencial del capital humano superior en los albores de las revoluciones humanística y científica y, en menor medida, durante la subsiguiente primacía europea. Nuestros resultados arrojan luz sobre la importancia de las raíces medievales en el fomento de la producción científica, confrontando estudios cualitativos sobre el tema con fuentes de datos únicas y estimaciones sólidas. Las universidades son una de las creaciones más originales de la civilización latina occidental durante la Edad Media, a partir del siglo XI.1

Surgieron cuando la sociedad reconoció que maestros y estudiantes como colectivo (universitas significa comunidad) tenían derechos legales. Las universidades son asociaciones permanentes voluntarias, basadas en intereses y autónomas (Greif 2006). Como se destaca en Rashdall (1895), “tales Gremios surgieron, como otros Gremios, sin ninguna autorización expresa del Rey, Papa, Príncipe o Prelado. Eran productos espontáneos del instinto de asociación que se extendió por las ciudades de Europa en el curso de los siglos XI y XII». Por lo tanto, una universidad era originalmente un gremio de estudiantes o maestros. Cerca del final del siglo XII, la ley extranjera Los estudiantes de Bolonia formaron un sindicato con el fin de protegerse de la discriminación de la ciudad contra los residentes extranjeros. Más o menos al mismo tiempo, los profesores de París formaron una corporación. Las universidades comenzaron entonces a extenderse por toda Europa, ya sea a través de la secesión de las existentes (Cambridge de Oxford, Padua de Bolonia, Orleans de París, etc.), o mediante la creación ex nihilo Algunas universidades fueron fundadas desde cero por una autoridad superior (podría decirse que la Universidad de Nápoles fue la primera de este tipo), pero todas siguieron los principios organizativos similares a los de los gremios de Bolonia y París. Incluso en la Universidad Imperial de Moscú (establecida en 1755, carta de 1804), el rector era elegido por sus pares, no designado por el emperador.”

Bonos privados en mercados privados de emisión de carbono. ¿Quién impone los límites? Los consumidores

Una de las soluciones que se ha propuesto en los últimos años, y que ha sido implementada en algunos países, para hacer frente al cambio climático es poner un límite a las emisiones de carbono y luego permitir que los emisores intercambien permisos en un mercado. Es interesante la idea porque lograría que se reduzca la emisión donde es más eficiente y barato hacerlo. Pero el límite es impuesto por los gobiernos. No deja de ser una regulación, aunque algo más amistosa a los mercados que una solución “planificada”, cuyo fracaso ya conocemos.

¿Porqué no puede haber mercados de emisiones totalmente privados? Y los hay, como veremos. Lo más interesante de esto, tal vez, sea comprender de dónde sale ese límite que antes dijimos que imponen los estados. En los mercados no hay coerción, así que nadie puede imponer nada. Es correcto, pero acá viene lo interesante, hay “presión” de los consumidores, quienes quieren ser clientes de empresas que sean buenos ciudadanos globales. De esta forma es que, efectivamente, existen entonces mercados privados de cuotas de emisión, como lo cuentan Christian Reuss, Head SIX Swiss Exchange, Dr. Maneesh Wadhwa, Senior Business Development Manager Exchanges, y Marco Estermann Head Business Development Exchanges, SIX, en un paper titulado: Voluntary Carbon Markets,

“Según el Boletín de la COP26 del Mercado de Ecosistemas Especiales, al 9 de noviembre de 2021, los mercados voluntarios de carbono habían vendido un volumen de 1.006,2 millones de USD en créditos de carbono, cada uno con un valor equivalente a una tonelada de dióxido de carbono. Esto refleja un aumento del valor del 113 % en lo que va del año (frente a los 472,9 millones de USD) y un aumento del 59 % en el volumen de crédito durante 2020 (298,4 millones de USD frente a los 188,2 millones de créditos tramitados). A pesar de la aparición de COVID-19, 2020 ya fue un año de auge para los mercados voluntarios de carbono, siguiendo la sólida tendencia de crecimiento de 2019. La previsión de este mercado para los próximos diez años es muy optimista. El valor de las transacciones durante 2021 superó los mil millones de dólares estadounidenses por primera vez y se estima que puede alcanzar los 50 mil millones de dólares estadounidenses para 2030 (McKinsey, 2021). El principal impulsor detrás de este crecimiento esperado en la demanda es una mayor conciencia de la responsabilidad corporativa. El mercado de consumo tiende hacia empresas más sostenibles, y los consumidores están dispuestos a pagar primas de hasta un 40 % por productos sostenibles (Kronthal-Sacco y Whelan, 2021). Por lo tanto, si las empresas y las instituciones financieras quieren diferenciarse tanto de los consumidores como de los inversores, tendrán que apuntar al cero neto. Además, los primeros en compensar probablemente se adelantarán a la inevitable imposición de legislación sobre emisiones. Además, los estudios han demostrado que la productividad de los empleados aumenta cuando las empresas emplean políticas sostenibles. Además de los compradores corporativos, también ha habido un aumento en la demanda de los especuladores (Ecosystem Marketplace Insights Team, 2021).”

https://deliverypdf.ssrn.com/delivery.php?ID=295096073027118073074088118096116107055064063038093061070015088027073102081002117023041124051002057017044098120067085030097027017010070089022091089094113018095072035047004004098024006001095098028026017084026113104107117018005105104006076006068070096&EXT=pdf&INDEX=TRUE

Mason & Dunung Cap 14: Marketing global, homogeneización y diversidad cultural

Existe un temor o preocupación general de que la extensión de la globalización va a generar un mundo monótono, donde se perderá la diversidad cultural y todo será estilo McDonalds.

Sin embargo, cuando vemos con los alumnos de UCEMA el texto de Mason & Dunung, Capítulos 14 de International Business, lo que se encuentra es algo bien diferente: las grandes empresas internacionales en vez de homogeneizar al mundo realizan grandes esfuerzos para adaptarse a las culturas locales. Es decir, cuando se trata de aprender marketing internacional, se trata fundamentalmente de cómo adaptarse a las preferencias locales. Esto no es nada nuevo en realidad. Ya sabemos que el emprendedor tiene éxito cuando logra captar cuáles son esas preferencias, y nada es distinto cuando se trata de negocios internacionales. M&D presentan algunos ejemplos básicos:

  • Kentucky Fried Chicken tuvo éxito en China cuando se adaptó a las condiciones locales, incluyendo la fuerte preferencia por la comida local, así que en lugar de ofrecer ensalada de repollo, ofrece brotes de bambú y loto. También sirve un sándwich de pollo en el mismo estilo que se sirve el famoso pato pequinés. También ofrece una sopa de cerdo y pickles para el desayuno.
  • Dice el texto: “Algunos productos, como Coca Cola o el café de Starbucks necesitan pocas, o ninguna modificación. Pero incluso estas empresas crean variaciones de productos para adaptarse a los gustos locales. Por ejemplo, Starbucks introdujo un frapuccino de té verde en China, que ha sido muy exitoso.
  • Ni qué hablar de la atención que las empresas internacionales tienen que prestar al lenguaje local: Clairol tuvo que cambiar el nombre de su peine para hacer rulos “Mist Stick” en Alemania porque descubrió que allí es el lunfardo de “bosta”. La alemana Volkswagen tuvo que cambiar el nombre de su modelo Jetta por Bora en la Argentina ya que estaba muy cerca del vocablo lunfardo “yeta”, que significa mala suerte.
  • Tomar en cuenta las diferencias culturales es algo permanente. Dice el texto que Procter & Gamble “utilizó una técnica de focus groups e investigación dentro de los hogares en Alemania para comprender cómo los consumidores usaban los productos. Ya saben que porque un cierto producto se venda bien en un mercado, no lo será en otros. Por ejemplo, las toallas de papel “Bounty” se venden bien en los Estados Unidos, pero su lanzamiento solo fue exitoso en dos de los 12 mercados europeos en los que fueron lanzadas. ¿Por qué? P&G descubrió que el concepto de toalla de papel da la idea de desperdicio en los alemanes y, por lo tanto, no las compran.”

El tema más general de la influencia del comercio y los negocios en la cultura fue claramente desarrollado por Tyler Cowen en su libro “In Praise of Commercial Culture”: http://www.amazon.com/Praise-Commercial-Culture-Tyler-Cowen/dp/0674001885/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1414888660&sr=1-1&keywords=in+praise+of+commercial+culture

Así lo describe Amazon:

¿Una economía de mercado alienta o desalienta la música, literatura o las artes visuales? Dañan la creatividad las fuerzas económicas de la oferta y la demanda?… El economista Tyler Cowen sostiene que la economía capitalista es un marco institucional vital pero poco apreciado en el apoyo a la pluralidad cultural y artística, ya que provee un continuo flujo de nuevas creaciones, apoya tanto la cultura sofisticada como la popular, ayuda a los consumidores y a los artistas a refinar sus gustos y brinda homenaje al pasado capturando, reproduciendo y diseminando el arte.

“Una exitosa cultura refinada usualmente surge de una saludable y próspera cultura popular. Shakespeare y Mozart eran muy populares en su tiempo. La posterior música de Beethoven, menos accesible, fue posible en parte por esta anterior popularidad. Hoy, la demanda de los consumidores asegura que pueda encontrarse tanto grabaciones de archivo de blues, una amplia gama de actuales y pasadas sinfonías, y los top 40 de esta semana. La alta y la baja cultura se complementan.”

“La filosofía del optimismo cultural de Cowen se enfrenta a muchas variedades del pesimismo cultura que se encuentran en conservadores, neo-conservadores, la Escuela de Frankfurt y algunas versiones de lo “políticamente correcto” y movimientos multiculturales, como también algunas figuras históricas como Platón o Rousseau. Muestra que cuando la cultura contemporánea florece, parece degenerar, dada la extendida aceptación del pesimismo.”

Háganse cargo: el genocidio de Camboya y cómo impactó que buscaran eliminar la familia «burguesa»

Aquellos quienes promueven el socialismo todavía tienen que hacerse cargo de las catástrofes que produjeron en el siglo XX. Una de ellas, de las peores, es Camboya. Es importante repasar lo que pasó en ese país. En un paper titulado “Conflict, Institutions, and Economic Behavior: Legacies of the Cambodian Genocide’, Katsuo Kogure, de la Universidad de Aizu y  Yoshito Takasaki de la Universidad de Tokio analizan el impacto de lo ocurrido en la decisión de los padres camboyanos respecto a la educación de sus hijos.

Kogure, Katsuo and Takasaki, Yoshito, Conflict, Institutions, and Economic Behavior: Legacies of the Cambodian Genocide. Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=4137236  or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.4137236

“Examinamos los impactos del genocidio de Camboya en las inversiones de los padres en la educación de los niños después del colapso del régimen de Pol Pot. Nos enfocamos en estos resultados conductuales por dos razones principales. La primera es que el capital humano, un determinante fundamental del desempeño económico de los países, se perdió durante la era de Pol Pot porque los Jemeres Rojos intentaron exterminar a todos los intelectuales de la sociedad (Vickery (1999, p. 39)). Comprender cómo se ha recuperado y acumulado el capital humano desde 1979 es crucial para diseñar políticas posconflicto en Camboya. La segunda razón es que los comportamientos de los padres pueden haber sufrido la inercia institucional del régimen de Pol Pot, como sigue. Primero, los Jemeres Rojos no solo persiguieron a intelectuales y ejecutaron a muchos de ellos, sino que también negaron y abolieron la educación escolar formal.4 Aunque la educación escolar formal se reanudó poco después del colapso del régimen (Vickery (1986, pp. 154-159)), las ideologías sobre la negación de la educación y los intelectuales pueden haber influido en los comportamientos posteriores de las personas con respecto a la educación de los niños. En segundo lugar, mientras los remanentes de los Jemeres Rojos continuaron luchando contra el ejército del nuevo gobierno en la guerra de guerrillas hasta la década de 1990, la amenaza de violencia por parte de los Jemeres Rojos fue persistente. Bajo estas situaciones sociales inestables, los padres pueden haber cumplido con las reglas de los Jemeres Rojos por temor a que pudieran recuperar el poder. De hecho, la mayoría de los sobrevivientes sufrieron trastornos de salud mental a largo plazo, como el trastorno de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés) (p. ej., Beth et al. (2011)), lo que implica que los comportamientos posteriores podrían haber seguido estando limitados por el Las ideologías de los jemeres rojos.”